Consejos para las vacaciones (Parte I): cuando el carro se le apaga...

Este mes de puentes, primas y 'proms' promete ser bastante movido para su vehículo. Si piensa viajar, aquí va el primero de una serie de consejos. Tome nota.

Redacción Motor

05:00 a.m. 12 de junio del 2009

Nada más asustador que un vehículo con dirección hidráulica y sistema de frenos con booster que se apaga repentinamente: una y otros se ponen 'imposibles' y siente uno que se quedó a merced de la máquina.

Pero no. A pesar de la sensación, lo primero a saber es que, por el hecho de apagarse, el vehículo no se ha quedado sin frenos ni dirección. Estos mecanismos simplemente se endurecen.

Esto sucede, en el caso de la hidráulica, porque contiene una bomba que expulsa un líquido, el cual tiene como función hacer la fuerza por uno con el fin de que el timón se pueda maniobrar fácilmente. La bomba, a su vez, tiene una correa que se mueve con el motor, luego si éste se apaga, deja de funcionar. Consecuencia: la dirección se torna durísima.

En el caso de los frenos, los de hoy vienen con una especie de 'aparato', llamado booster, cuya función es suavizar el pedal para que el peso del pie sea suficiente al momento de detenerse, al tiempo que multiplica la fuerza de frenado. El booster es accionado por el vacío que genera el motor, de manera que si la máquina se apaga, éste deja de funcionar. Consecuencia: el pedal del freno queda durísimo.

Por todo esto, el primer y casi único consejo cuando usted viaja en su vehículo y se le apaga repentinamente es no entrar en pánico, 'coger fuerzas' y orillarse lo antes posible.

Utilice la dirección normalmente para guiarlo hacia la berma, así sienta que el carro no se deja. Piense que el trabajo que usualmente realiza la bomba de la dirección ahora tiene que realizarlo usted con sus brazos.

Con el pedal del freno sí hay que tener especial cuidado y no accionarlo varias veces ni mucho menos bombearlo. Piense que está sin booster, y que por ese motivo, el líquido del freno no está cumpliendo su función.

Accione el pedal y manténgalo aplastado hasta que el carro se detenga. Necesitará más espacio en la calzada y fuerza 'extra' en el pie para detenerse, pero el vehículo lo hará sin duda.

Conducción y mantenimiento

Ahora bien. Rara vez el vehículo se apaga 'porque sí', a menos, claro, que la conducción no sea la adecuada o el mantenimiento que le hizo no haya sido los suficientemente bueno como para no vararse.

Al respecto es importante tener en cuenta una serie de consejos básicos para que el vehículo no lo coja por sorpresa y deje de funcionar.

Viaje siempre engranado. No importa si va en bajada o en una carretera que le permita 'rodar' sin problema. Un vehículo que anda en neutro puede apagarse con más facilidad, especialmente si no está bien sincronizado. Por otra parte, le resta capacidad de reacción en caso de un imprevisto. La recomendación es rodar siempre engranado.

Realícele mantenimientos preventivos. No importa si, dentro del cronograma, el vehículo está al día en todo. Hágalo chequear antes de arrancar el viaje. Un vehículo bien sincronizado jamás se apagará y mantendrá un consumo de combustible óptimo.
Utilice el combustible recomendado. Para viajar, prefiera el octanaje recomendado por el fabricante, que hace más eficiente el motor de su carro.

Escoja bien la estación de gasolina. Evite detenerse en las bombas en donde vea que los camiones acaban de descargar combustible. La gasolina que sale está revuelta y todas las impurezas que estaban al fondo, ahora nadan en la superficie y se le colarán al tanque de su carro.

¿Por qué se apaga el vehículo?

Agotamiento del combustible en el tanque. Inaceptable desde cualquier punto de vista porque el conductor debe chequear con regularidad el tablero de instrumentos, incluido el del nivel de combustible. Sin embargo, es posible que el medidor se haya dañado, lo cual hace que la lectura sea falsa.

Falla eléctrica. El agotamiento de la batería normalmente comienza a avisar, con dificultad al encendido, luces tenues, pito afónico, etcétera.

Sin embargo, puede que la batería en sí misma esté bien y sea el alternador (sus escobillas especialmente son las que molestan) la fuente de su agotamiento. También, la correa del alternador reventada impide que éste no genere electricidad y, por consiguiente, deje descargar la batería.

El regulador del sistema de carga. También puede dañarse, con lo cual se sobrecarga la batería hasta el exceso de reventarse, con la consecuente apagada del motor.

Fundida de bobinas de encendido. En algunos carros, estas piezas son bastante sensibles y de un momento a otro dejan de funcionar, haciendo que se apague la máquina por anulación de la chispa.

Los carros con distribuidor pueden sufrir de apagado instantáneo por la ruptura de la tapa o la escobilla del mismo que, por su fabricación en pasta, puede quebrarse con cierta facilidad. Así mismo, si el cable de alta que lleva la chispa de la bobina al distribuidor se aísla.

Recalentamiento. En los motores de reciente tecnología se instalan sensores que, en caso de la inminencia de un daño grave al motor, lo apagan inmediatamente. Igual sucede si el sensor de temperatura capta un ascenso peligroso.

Correa de distribución. Si el concepto de mantenimiento no ha calado en ciertos automovilistas, es probable que en plena subida a La Línea, por ejemplo, la correa de repartición saque la mano y se rompa el motor por dentro. Daño gravísimo.

Presión de aceite. Una presión insuficiente de aceite en el motor hace que la lubricación sea pobre, el recalentamiento inminente y la fundida muy cercana.

Una baja presión de aceite se manifiesta con el testigo rojo y ocurre por ruptura del cárter (una piedra, un golpe muy fuerte por debajo) o un motor en muy mal estado de mantenimiento (como aquellos a los que jamás les cambian el aceite o que ya tienen encima varios 'chorizos' en el cuentakilómetros).

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