Correo de los lectores sobre preguntas de trámites, denuncias y opiniones

Correo de los lectores sobre preguntas de trámites, denuncias y opiniones

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

Quien multa no es el agente, sino un inspector
En la página 4-10 de la sección vehículos que fue publicada el 18 de agosto de 2007, y que esta titulada ¿la Policía Nacional ya está lista para la asunción de la virgen¿, en la cual el director de tránsito de la Policía Nacional, brigadier general Luis Alberto Moore Perea, indicó: ¿por esta razón se intensificará el trabajo del grupo de cazainfractores, que se ubicarán estratégicamente en vehículos de servicio público y al lado de los particulares con el fin de sancionar a quienes transgredan las normas¿.

El brigadier general manifestó una imprecisión respecto de lo ordenado por el código nacional de tránsito terrestre automotor y que tiende a malinformar a los lectores de tan prestigioso medio de comunicación al indicar que los agentes de policía de tránsito y carreteras multan a los conductores que infringen las normas de tránsito, manifestación que es contraria a la norma, toda vez que con la imposición de un comparendo lo que hace la autoridad de tránsito es notificar el infractor a que comparezca la inspección de tránsito del lugar donde cometió la infracción, para que sea escuchado en audiencia pública por un inspector de tránsito; y si el conductor reconoce que cometió la infracción, el inspector ordena que pague el ciento por ciento de la multa. Si, por el contrario, rechaza la infracción, se surte el debido proceso administrativo que está consagrado en el artículo 135 del código nacional de tránsito en concordancia con el artículo 29 de la carta magna en el que el inspector absuelve o multa al infractor. En ese orden de ideas, quien multa al infractor es el inspector de tránsito y no el agente de tránsito, como mal lo interpreta el citado brigadier general de la Policía Nacional.
Julio César Pinzón
Gerente de Seguvial Ltda.

Falta de pericia
Al mal manejo se atribuye, según la policía metropolitana, la ola de accidentes en motocicleta que se ha venido presentando de un tiempo para acá; y va uno a ver¿  y sí. Uno encuentra muchos motociclistas que transitan por las calles capitalinas poseídos por una barbárica impericia al volante que sencillamente los pone al borde de un peligro inminente, al punto que por poco tienen que
ponerle rodachines a la moto para evitar caer al suelo por falta de equilibrio. Y es que el problema no radica allí; si bien es cierto que una motocicleta se ha convertido en el sustento de muchos hogares colombianos, también se convierte en la ilusión de un trabajo fijo para muchos otros compatriotas que ven en este medio de transporte la respuesta a sus súplicas.

La problemática va desde los ensambladores, importadores y distribuidores de motos, que por el solo hecho de vender una moto la entregan prácticamente por ¿preguntar la hora¿, sin cerciorarse de que su cliente sepa manejar moto o no; eso sin mencionar a los famosos ¿tramitadores¿, que por unos cuantos pesos ofrecen a la ciudadanía el trámite completo de su licencia de conducción como si se tratara de un plan vacacional; le incluyen licencia categoría 2, exámenes visuales, médicos y psicológicos, factor Rh y su respectivo certificado de asistencia al curso de capacitación que en el 100 por ciento de los casos el aspirante nunca toma.
Además, ¿en la cabeza de quién cabe la absurda idea de que la fecha de la matrícula de su moto sea más reciente que la de su licencia de conducción?

El mal es preciso atacarlo desde la raíz; es decir, que antes de multar o castigar al motociclista o ¿mejor dicho¿ atropellar los derechos de los motociclistas en general, se debe evaluar la forma en que están actuando las escuelas de enseñanza, las autoridades encargadas de la expedición de la licencia de conducción, la Policía y el mismo Gobierno Nacional al respecto. Y más importante aún: cómo las autoridades están haciendo cumplir la Ley; porque si bien es cierto que existe una ley que ordena a cada ciudadano tramitar inicialmente la licencia de conducción categoría 1 (para motos de hasta 100 c.c.) y que para tramitar la licencia categoría 2 (para motos de mas de 100 c.c., es decir, de alta cilindrada) se debe tener un año de experiencia manejando moto inferior a los 100 c.c. Esto quiere decir que las leyes están ahí; lo que realmente hace falta es un control por parte de las autoridades en el que se verifique que no exista fraude alguno en el trámite de la licencia de conducción para motos, que se esté llevando el conducto regular para tal caso, que implica ¡Asistir a un curso de conducción!, en el que no solo se aprende a manejar moto sino que también se conocen las normas de tránsito y de convivencia social, que son bien importantes a la hora de subirse a una moto a "medir calles" y después sí tramitar su licencia de conducción para luego dirigirse a comprar su motocicleta y manejarla con toda la responsabilidad del caso.

Señores motociclistas, ¿para que exponerse por necesidad si lo más importante es preservar la vida? Es preferible invertir un poco de tiempo y unos pesos de más para hacer las cosas dentro del marco de la Ley, y lo más importante, salir bien preparados a las calles a manejar moto de manera responsable, que es realmente lo esencial para protegerse de morir en un accidente de transito.

Recordemos que nosotros tenemos que manejar en la ciudad teniendo en cuenta que nuestras vidas dependen de la responsabilidad propia como motociclistas y de la responsabilidad de los demás actores en la vía publica; es decir, de los otros vehículos que transitan junto a nosotros.
John Alexander Cabrera C.

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