Correo de los lectores sobre preguntas de trámites, denuncias y opiniones

Correo de los lectores sobre preguntas de trámites, denuncias y opiniones

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

CONSULTORIO

La intolerancia reina en Bogotá
El pasado martes 16 de octubre  a las 5 p.m. me encontraba transitando con mi suegra y mi hijo menor de 5 años en la van escolar de mi propiedad. Me dirigía al colegio de mi otro hijo, cuando tomé el puente de la 127 con autopista. Estaba en el carril de la mitad e iba a tomar la oreja hacia el norte, cuando fui golpeado por el trailer del campero Toyota BUJ 540 de Zipaquirá.

Para sorpresa y desafortunada suerte, fuimos objeto de la más atroz violencia callejera por parte de los tres individuos que venían ocupando el campero, que no conformes con haber averiado la van con su trailer, terminaron cogiendo la puerta del conductor a patadas, causando un daño mayor al inicial y con el lenguaje más soez que mi suegra y mi hijo jamás hayan oído.

Fue tal la situación, que muchos vecinos se acercaron a brindar su apoyo, a quienes de antemano agradezco por su bien intencionada colaboración, llamando a la policía y mostrando su disposición para denunciar a estos bárbaros.

Quiero con esto llamar a la reflexión de los padres de estos jóvenes, quienes quizás no estén enterados de esta situación. Con este tipo de actitud, los agresores son los potenciales víctimas o victimarios de una situación más grave. En mi caso dieron con una persona pacifica, pero con esa forma de responder y de conducir, muy seguramente encontrarán la horma de su zapato en manos de personas mas violentas.
Mario Sánchez


Falta mucha educación en las calles
Deseo felicitarlos por el interesante material que publicaron en la edición del 6 de octubre, sobre temas de interés general relacionados con el tránsito automotor y la seguridad vial y, en especial, la seguridad de las personas.

Uno de los asuntos que más me llama la atención es el de la educación de peatones y conductores en general. En casi todo el mundo, la prioridad al cruzar las calles de las ciudades la tienen los peatones, caso contrario a lo que ocurre en nuestras ciudades, en donde nadie le cede el paso a nadie y la prioridad la tienen los conductores de vehículos, que no respetan las señales de tránsito y carecen de sentido humano. Por otro lado, está la imprudencia de los peatones, que igualmente son desordenados e irresponsables al no utilizar las vías correctamente.

Veo especialmente indignante la forma como el transporte masivo, especialmente buses diferentes al sistema TransMilenio en Bogotá, está en manos de conductores ignorantes que desconocen las mínimas normas de respeto humano, como son: esperar hasta que los pasajeros suban y se acomoden en el bus, orillarse en sitios seguros o paraderos fijos para permitir que los pasajeros suban y bajen sin ningún riesgo para sus vidas, no poner música a alto volumen, etc.

En cuanto a los conductores de vehículos particulares, igualmente se comportan en general como seres salvajes, sin ningún respeto por los peatones ni por los demás conductores, pues el objetivo que llevan en mente es llegar a su destino lo más rápido posible, así eso implique violar las normas y los derechos de los demás.
Luis Abdón Suárez Puentes


Mal uso de TransMilenio
Nuevamente TransMilenio incurre en la absurda medida de destinar el espacio frontal de los articulados para campañas distritales, como "Hip hop al parque" y, a continuación, las fechas del evento.

Insisto en que esta práctica es intolerable, pues en el mencionado sitio debe indicarse únicamente la ruta del bus, a fin de ilustrar a la totalidad de los usuarios que cada día están menos informados sobre rutas y destinos del TransMilenio.

En el caso de cualquier turista que llega a Bogotá y desea usar este sistema, ¿cómo hace para abordar el transporte correcto, si no lo indica el bus y los mapas para él, como para muchos, son ¿galimatías¿?
Rafael Eduardo Andrade

La revisión vale 200 mil para el que quiera
El fin de semana pasado estaba en el taller donde arreglan mi carro, y había un Renault 4 modelo 80 con placa terminada en 2. Como lo vi en mal estado de mantenimiento y desalineado, le dije al mecánico que ese carro no podría circular hasta que lo arreglaran bien para pasar la revisión técnico-mecánica. 

Pero la sorpresa fue mayúscula, cuando me contestó que ya tenía la revisión aprobada. Como no estaba el dueño, no supe en dónde se la dieron. Pregunté cómo es posible que haya pasado en ese estado y la respuesta fue que pagó 200 mil pesos para pasar. 

¿Qué van ha hacer los señores del tránsito cuando paren un carro que a simple vista está mal mantenido y desajustado y el conductor les presente un certificado aprobado?  Es claro que hubo fraude. 

Si yo fuera el agente del tránsito, sacaría una copia del certificado para solicitar una explicación al CDA e imponerle una multa, y tomaría una foto del estado del carro.
Carlos Slamanca

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