Correo de los lectores sobre quejas, trámites y denuncias

Correo de los lectores sobre quejas, trámites y denuncias

Redacción Motor

07:03 p.m. 16 de mayo del 2014

¿Quién nos defiende de los malos choferes?

“Caer en manos de un buen conductor de bus es una lotería para nosotros los usuarios. Incluso varios de los del pomposo Sitp están cayendo en las malas mañas de sus colegas de manejar a la ofensiva mientras van de un paradero a otro.

Pero los campeones son los de una compañía de buses amarillos, llamado Sistema Express (el que yo uso a diario desde hace más de un año para ir de mi casa al trabajo y viceversa). Gran parte de sus operarios son unos desalmados que maltratan a los pasajeros, o al menos los que usan la ruta que sale de la zona del Centro Andino hacia el sur por la carrera 11, baja por la calle 68, toma la carrerea 50, luego la calle 63 al occidente y sigue por la avenida 68, etc., mi ruta.

Arrancan haciendo brincar el bus, frenan encima de los carros, culebrean hasta en los puentes, cambian la ruta cuando se aburren del trancón (prácticamente todos los que me han llevado de regreso a mi casa evaden el semáforo de la carrera 24 con calle 72 y suben a toda velocidad por las estrechas calles del barrio de la zona para tomar la carrera 20 o la 17), exceden de lejos los límites de velocidad y hablan por celular, mientras los pasajeros se bambolean de un lado para otro.

Pero el chofer de hoy sí me dejó absolutamente indignada. A eso de las 8:30 a.m. del pasado miércoles 14 de mayo tomé el bus de Sistema Express marcado con el número de serie 6048 y conducido por un joven que nos traía agarrados de las sillas. En la calle 68 con carrera 24 paró para comprar un pandeyuca y armó trancón, con semáforo en verde.

A la altura del cementerio de la calle 68 con carrera 30, dos mujeres mayores le pidieron que las dejara antes de cruzar el puente, pero él hizo caso omiso. Las dejó bien entrada la calle 68, después del puente.

Otra pasajera, más joven, le timbró en el semáforo de la avenida 68 con calle 53 y, como no quiso bajarse tres cuadras antes, la dejó casi en la calle 26. Todo mientras circulaba de forma temeraria: una de las ancianas por poco se cae cuando se dignó frenar para dejarla.

Amigos de Vehículos: la Alcaldía de Bogotá quiere que dejemos nuestros carros parqueados y a cambio nos ofrecen a estos malos ciudadanos para que nos lleven y nos traigan cada día y, por añadidura, un Transmilenio que, en horas pico, es la oda a la degradación humana o un Sitp que está lejísimos de ser un medio de transporte eficiente. ¿Hay alguna autoridad en esta ciudad que deje tanta carreta sobre ‘bogotás humanas’ y se ponga –aunque sea por un minuto– en los zapatos de los ciudadanos de a pie? Bien lo dijo la anciana que por poco cae con el frenazo del bus 6048: ‘Choferes así (los hay decentes también) son muy mala clase’”.

Carmenza Rojas González

 

Del carro al TM, al Sitp, a la bicicleta eléctrica

“Leyendo el comentario de la penúltima revista Motor, puedo dar fe de que la ‘soledad’ de los ciudadanos bogotanos se debe a la falta de planeación por parte de las empresas que manejan los hilos del mal llamado ‘Sistema integrado de transporte público’ (Sitp).

Por mi trabajo diario, hace poco más de un año opté por ahorrar dinero en combustible y tiempo, y por esa razón decidí utilizar Transmilenio. Pero es tal el desorden actual de dicho sistema, la incultura y el irrespeto al prójimo, que la dicha me duró poco. Los 60 minutos de tiempo que me llevaba el desplazamiento de mi casa al trabajo, en Transmilenio era de tan solo 25 (…).

Decidí mirar la opción del Sitp, la cual me costaba lo mismo, 1.400 pesos el pasaje y 300 el transbordo. Además, en ese bus iba, efectivamente, sentado.

La dicha me duró 15 días, todo por la falta de organización y de planeación y la poca decisión de las autoridades para sacar de circulación los buses humeantes de las vías arterias de nuestra ciudad que hacen que un transbordo llegue a durar 37 minutos, lo que me llegó a costar, en un trayecto, 2.800 pesos, pues el tiempo había vencido y ya no había chance: tocó pagar pasaje completo.

Volver a mi vehículo incrementaría los costos y el tiempo. Sin embargo, hoy en día me demoro 35 minutos por trayecto desde mi hogar a mi lugar de trabajo y viceversa; no tengo problemas de tráfico ni trancones y ando relajado en la ciclorruta. Mi opción: un vehículo de tracción eléctrica”.

Hernán Darío Cortés Lugo

 

Cinco kilómetros de carros para pagar

“Viniendo de Girardot, el Día de la Madre, vivimos tremendo trancón en la ‘Y’ (cerca del antiguo Icollantas). Solución: tomar la variante por Mondoñedo-Canoas (creo que así se llama). Al llegar al peaje, la fila era de por lo menos cinco kilómetros por la ineficiencia en el cobro, pues hay tres puestos o taquillas pero una sola fila.

El ancho de la vía tampoco contribuye en nada para agilizar el flujo vehicular. Total, era mejor aguantarse las tres o cuatro horas del trancón por Soacha”.

Édgar González Díaz

report_error_form_error
Reporte enviado
¿Encontraste un error?
Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.