Correo de los lectores sobre quejas, trámites y denuncias

Correo de los lectores sobre quejas, trámites y denuncias

Redacción Motor

05:17 a.m. 12 de septiembre del 2014

Así, ¿cómo deja uno el carro particular?

Críticas y posibles soluciones de un lector para mejorar el Sistema Integrado de Transporte Público.

“Definitivamente el SITP es un desastre. Vemos con angustia cómo dentro de algún tiempo será la única alternativa de transporte que tendremos los bogotanos cuando acaben las rutas tradicionales, que con todo y el desorden, fueron diseñadas atendiendo las necesidades de los usuarios. En la actualidad casi se puede ir de un sitio a otro de la ciudad utilizando alguna de estas rutas.

Por el contrario, las rutas del SITP no van a ninguna parte, hay que hacer dos o tres transbordos, las frecuencias son inciertas y demoradas, hay que caminar a veces hasta 200 metros para ir a la parada del otro bus y los avisos de las busetas del SITP son pequeños e invisibles por la noche. Los buses pasan distanciados del paradero y casi siempre desocupados, congestionando aún más las vías.

De la calle 26 al norte no es fácil recargar la tarjeta ‘Mi Llave’. Aún no aceptan transferencias de las tarjetas azules o rojas. El único acierto es haber logrado integrar las dos tarjetas, que Transmilenio no ha podido unificar.

El nombre de algunas rutas del SITP como Palmitas, Consuelo, Brasilia, El Palmar, Boita, La Fiscala, La Estrellita, etc., no significan nada para muchos bogotanos (por lo menos yo no tengo la menor idea dónde quedan esos destinos) aunque es probable que hasta me puedan llevar al sitio a donde voy.

Mi propuesta, que creo que era lo que esperábamos los bogotanos, es que el SITP fuera un sistema basado en matrices. Es decir, seleccionando unas coordenadas en la ciudad, el usuario se desplaza en el eje X y luego en el Y, y llega al sitio deseado. Actualmente si uno observa por ejemplo la carrera 15, ve 10 o 15 buses azules con 1 o 2 pasajeros cada uno, cada pasajero yendo hacia un destino diferente en la ciudad. Pero si un usuario está esperando una ruta específica, puede tardar en promedio 20 minutos. Si tiene que hacer 2 transferencias va a tener que esperar 60 minutos en total. Eso sí, viajará muy cómodo con un bus para él solo. ¿Cuánto nos cuesta este desperdicio en dinero y contaminación? ¿Quién va a pagar por esto?

Lo que debería haber es una ruta por cada vía arteria o avenida, por ejemplo Carrera Séptima desde el extremo norte al sur y viceversa; calle 68, calle 13, Calle 100, carrera 68, Avenida de las Américas, etc., con frecuencias no mayores a 3 minutos y con paraderos próximos a los de las rutas que cruzan.

El pago a los transportadores se haría por kilómetro recorrido, no por viaje. En vez de 15 buses con un solo pasajero iría un bus con 15 pasajeros, y los tiempos de espera para transferencias serían de 3 minutos y no de 20.

El usuario no tiene que memorizar números ni nombres de rutas extraños. El sistema debería estar, como su nombre lo indica, totalmente integrado con el Transmilenio, con número ilimitado de transferencias dentro de la hora.

Para los puntos extremos, se tendrían rutas con menor frecuencia, con un esquema parecido a los alimentadores, los cuales pasarían a formar parte del mismo sistema pero con acceso con cualquiera de las tarjetas.

Tal vez, de esta forma, se pueda convencer a muchos automovilistas para dejar el vehículo en casa. Se supone que así funcionará el transporte del futuro: cada avenida será una banda transportadora que llevará los vehículos y las personas hasta la siguiente intersección”.

José Darío Álvarez

 

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