Correo de los lectores sobre quejas, trámites y denuncias

Correo de los lectores sobre quejas, trámites y denuncias

Redacción Motor

05:59 a.m. 13 de febrero del 2015

Sin incentivos es difícil bajarse del carro

“Se cumplió una vez más del día sin carro en Bogotá, medida que si bien tiene un mensaje de concientización para el uso regulado del vehículo particular, deja en evidencia que la ciudad no está preparada ni brinda incentivos adecuados para dejar el carro en casa y utilizar otros medios alternativos de transporte.

La medida nació en el 2000, pero para que fuese efectiva, dependía en gran parte del crecimiento y adecuado servicio de las troncales de TransMilenio y la implementación del Sitp. A la fecha no se han construido las troncales de los buses rojos de la Avenida Boyacá, carrera 68 y la de la Séptima (entre calles 170 y 100) de las cuales las dos primeras deberían estar listas este año.

Por otra parte, el mal servicio en cuanto a las frecuencias de las rutas hace que el sistema colapse y se presenten manifestaciones todas las semanas. Solo basta que 10 personas se paren en el corredor de TransMilenio para bloquear una troncal. En el día sin carro, salvo en horas pico donde hubo mucha congestión, el sistema funcionó medianamente bien. Claro circularon más buses para dar abasto. ¿Por qué no mantiene TransMilenio ese formato todos los días de la semana para evitar las manifestaciones y atraer más usuarios?

Por los lados del Sitp, este ha sido muy mal implementado. Nadie conoce bien las rutas, tiene problemas con las frecuencias y en muchos casos eliminaron trayectos como el de Cedritos hasta Germania, lo que llevó a que sus usuarios tengan que hacer trasbordo a mitad de camino, lo que demora la llegada a su destino. Cambien los buses y el operador, pero no las rutas.

A todo esto se le suma el problema de las tarjetas que no ha sido posible que unifiquen su uso, la alta inseguridad en las estaciones y articulados (robos masivos), los vendedores ambulantes, los colados, la estrechez de algunas estaciones y los enredados planos de las rutas del sistema.

El cuento sobre el uso de la bicicleta es bueno, pero hay que mirarlo por partes. En días de lluvia no son una alternativa y no es para todas las personas. Si se trata de recorridos de hasta 10 km. es perfecto, aún en saco y corbata, más largo tiene la consecuencia de llegar sudado a la oficina o a una cita.

Las ciclorrutas no están totalmente interconectadas, muchas están en mal estado, no tienen señalización, hacen falta rampas y en otros casos han desaparecido por trabajos efectuados en los andenes. Un ejemplo: las ciclorrutas de la 68, Av. Ciudad de Cali y Boyacá, a lo que se suma la inseguridad y falta de civismo de otros actores de la vía: peatones, vehículos mal parqueados, vendedores ambulantes, bicitaxis, motos eléctricas, entre otros.

El taxi ni hablar. Aunque no son todos, la gran mayoría tiene taxímetros adulterados, no lo llevan para donde uno va sino para donde ellos quieren, y en el peor de los casos están amangualados con delincuentes para hacer el denominado ‘paseo millonario’.

Esto es apenas un esbozo a grandes rasgos de algunas de las razones por las cuales un propietario de vehículo particular no se baja de su carro. Faltan más incentivos por parte de la Alcaldía para que le caminen a la idea de hacer mensual esta medida”.

Mario Carvajal

 

Policía abusa de su autoridad

“El día 4 de febrero de 2015 fui al aeropuerto a recoger una persona. Al entrar a uno de los carriles tomé la precaución de preguntar a un policía de tránsito si podía ingresar por donde iba, quien muy amablemente me lo confirmó. La persona a la que recogí nunca había venido a la ciudad de Bogotá, mucho menos conocía el aeropuerto, es humilde y por ende se encontraba nerviosa; yo no estacioné, ni me bajé del vehículo y le abrí por dentro del mismo la puerta del copiloto. Ella ingresó y por su afán y nerviosismo, sin culpa tropezó con la maleta a un agente de tránsito que portaba la chaqueta con el número 003809, quien la gritó haciendo reclamos en un tono bastante alto, ofendiéndola, entre otros. A pesar de ello se le ofrecieron disculpas, a lo cual argumentó que él era “la autoridad y que se le debía respeto por ello”. Yo le contesté que todos merecíamos respeto por ser personas y no por prestar un servicio en especial.

Así que la respuesta que obtuve por parte del uniformado fue que me ponía un comparendo para que aprendiera “qué era la autoridad”.

Vale la pena anotar que delante y detrás de mí había una decena de carros y a nadie más le impuso tal multa. ¿Qué hacer con un uniformado que no da ejemplo con su actuar y por el contrario abusa de su autoridad?”

Mariana

 

¿Quién controla a los ‘valet parking’?

“Siempre he querido saber quién controla a las empresas que prestan los servicios de ‘valet parking’ que existen en la ciudad. Si bien el concepto del servicio como tal es bueno, especialmente en restaurantes o sitios de eventos que no tienen un parqueadero propio, sí quisiera saber por qué los encargados de mover los carros cogen los vehículos como si fueran autos de carreras por las calles, incluso en zonas residenciales. Hace unos días por poco soy víctima de un irresponsable de estos, que estuvo a punto de ocasionar un grave accidente debido a su imprudencia al manejar a altas velocidades dentro de un barrio que tiene un exclusivo restaurante en sus inmediaciones.

¿Hasta donde va la responsabilidad de estas empresas en caso de un accidente? Por lo general he visto que contratan a personas muy jóvenes para este oficio. ¿Sí tienen licencia de conducción? En caso de accidente, ¿el Soat funciona?”.

Mario Londoño

 

Zona Comercial
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