Correo de los lectores sobre quejas, trámites y denuncias

Correo de los lectores sobre quejas, trámites y denuncias

Redacción Motor

05:00 a.m. 05 de febrero del 2010

  Vías en donde se para la Policía de Carreteras
He estado en muchos lugares de Colombia en los que uno dice 'Vive Colombia viaja por ella': la seguridad en las carreteras ha mejorado y los parajes son maravillosos, nada qué envidiarles a otros países.

Lo único malo es que ahora, cada vez que viajo, debo agregarle a mi presupuesto el 'Comparendo No. 64' de exceso de velocidad, ya que por cualquier vía que se vaya hay policías de Carreteras partiendo a cuanta persona pase por esos lugares. No tienen ni les interesa prestar otro servicio: en una recta, en una curva de descenso, entrando a Bogotá, saliendo de Bogotá o en donde usted pueda transitar sin problema a más de 80 kph.

No entiendo cómo la Secretaría de Movilidad y el Comandante de Carreteras dicen que tienen ahora una mejor movilización en Bogotá y el país, si no dejan conducir. ¿Será que les gustan los trancones y las interminables filas de carros, como se ve en los festivos al retorno de las ciudades, con sus pésimos planes retorno y unos letreros ridículos que dicen: "Cómo le fue"?

Después de dos horas de taco, ahora siento pánico cada vez que salgo de Bogotá, debido a que si en la ciudad la velocidad que a veces alcanzan los carros supera los 80 kph, en las carreteras es un delito que nos están recordando con multas.
Lo que estamos haciendo los ciudadanos que sí pagamos los impuestos, sí pagamos seguros, sí pagamos las infracciones, sí dejamos los autos los días de pico y placa es engordar las estadísticas y arcas de cada municipio de quienes administran la movilidad para que saquen pecho y digan que han colocado más de 6.000 comparendos en el primer mes.

¿Cuántos de estos injustificados, cuántos por exceso de velocidad y en dónde? ¿Qué pensará Mercedes-Benz al citar en su publicidad que sus carros van de cero a 100 kph en 10 segundos o el 'zoom-zoom' de Mazda, si cuando estos van por los 70 kph ya tienen una fotografía de radar que indica que van 100 kph, y ni modo de refutar su multa?

¿Si es de esa forma, para qué hacer modificaciones, mejoras e innovaciones  a los autos, para qué existe la quinta velocidad si no se puede usar? Dejemos todos los carros con tres cambios para no sobrepasar los 80 kph, no importa que haya más consumo de gasolina y más contaminación. Y quitemos los letreros que indican, por ejemplo, que Villavicencio está a una hora, pues a esa velocidad no se llega sino en dos, como mínimo.

Señores lectores, a continuación les cito los lugares predilectos de La Policía de Carreteras:

*Km. 46, vía la Girardot-La Mesa, después del segundo peaje.
*Salida de Bogotá, después del último semáforo, comenzando por Alfa.
*Entrada a Bogotá, después del cruce hacia Sibaté. 
*Recta de Soacha que conduce a Indumil, vía Mosquera.
*Recta antes y después del peaje de Boquerón-vía Melgar.
*Recta en la segunda ampliación vía Bogotá-Fusa.
*Rectas después del peaje Puente del Común, vía Ubaté-Chiquinquirá.
*Rectas, antes de llegar a San Gil.
*Rectas doble calzada Tunja-Bogotá.
*Rectas después de Tunja, antes de llegar a Paipa.
*Curvas al frente de Industrias Doria.
Todo esto aparte de las dobles líneas que tenemos en todas las carreteras para prohibir el sobrepaso de cualquier automóvil, es decir, como trencito viajero vamos todos. ¿Cuál es la idea? ¿Pisotear, apaciguar y generar miedo de poseer un vehículo?
Ing. Erick Y. Tovar

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Somos la gallina de los huevos de oro
La guerra de estas administraciones (distrital y nacional) contra el conductor de automóviles particulares es alarmante. Cada día se inventan nuevas y diferentes maneras para atracarlos con comparendos extremadamente altos (los más caros en Suramérica), pero lo más preocupante, por contravenir leyes absurdas. Hasta hace un tiempo las infracciones de tránsito pertenecían al mundo de lo lógico, de lo normal en cualquier país.

¿Quién protestaría por un comparendo por pasarse un semáforo en rojo o por parquear en zonas expresamente prohibidas con la correspondiente señalización?

A la administración Distrital le pareció que los vehículos particulares no podían parquear sino en los parqueaderos.
Prohibieron estacionarse en las bahías (construidas para tal fin) o en cualquier calle de barrio, además de las prohibiciones ya existentes. Y estamos viviendo la guerra de nervios de parquear en cualquier sitio que no tenga señalización de prohibido y tener que estar pendientes de que no llegue la grúa y se lleve el carro.

En Europa y en Estados Unidos, la gran mayoría de la gente deja los carros por la noche parqueados en la calle y, lógicamente, durante el día. Y cuando digo 'calle', no me refiero a avenidas ni vías arterias. Aquí cerraron con andenes las bahías sobre vías arterias, las cuales ahora no son ni andenes ni zonas de parqueo, sino una trampa para los peatones, porque se limitaron a colocar el borde del andén y dejaron el resto al nivel de la calle, no de la acera.

Con relación a los cinturones de seguridad y a los cascos para los motociclistas (sin mencionar los absurdos chalecos), son normas que en los países civilizados deben seguir los automovilistas y motociclistas, si ellos quieren. La forma de obligar a la gente a usarlos no es imponiendo multas, sino mediante los seguros que deben tomar los unos o los otros.

Si en el momento de un accidente, el conductor o el motociclista no los lleva puestos, simplemente el seguro no responde. Ni se diga de la última perla de obligar a todos los ocupantes de los vehículos a usar cinturón de seguridad, incluidos los que van en el asiento trasero.

De igual forma, la norma de conducir en carretera con luces durante el día, ¿sí tiene algún sentido? Lo mismo en los países civilizados: el que quiera manejar en carretera con las luces encendidas lo hace, pero no es obligatorio.

Y hablando de luces, ¿por qué en Bogotá, la mayoría de buses y busetas transitan de noche sin prenderlas? Sólo iluminan el aviso de la ruta. ¿No hay ninguna ley que los obligue? Claro que en estas últimas administraciones, los conductores de servicio público son los dueños de la ciudad. Hacen lo que quieren y ni se preocupan por pagar los comparendos, esperando una amnistía. 

¿Ustedes sí creen por un momento que la Alcaldía de Bogotá esté preocupada por la seguridad de los ocupantes de los vehículos particulares? Yo personalmente pienso que encontraron la gallina de los huevos de oro para llenar las arcas, y deben estar 'craneando' otras normas nuevas para exprimirnos más (...).

Por último quiero referirme someramente a los límites de velocidad en la ciudad y en las carreteras, ya que al respecto he leído comentarios de personas más conocedoras del tema. Eso sí da grima.

Los ingenieros aplican las últimas tecnologías para diseñar y construir las avenidas en las ciudades, sin cruces (ejemplo, la NQS) y las autopistas de varios carriles y curvas muy amplias. ¿Y toda esa tecnología, para qué? Para aumentar la velocidad de los automóviles, tanto en la ciudad como en las carreteras, y agilizar el tránsito.

Pero no. Ahí están los policías, escondidos con los aparatos que detectan la velocidad, poniendo comparendos por rebasar las absurdas velocidades máximas existentes. ¿Será que nos toca esperar quién sabe por cuánto tiempo por nuevas administraciones menos politizadas, en las cuales las decisiones técnicas las tomen profesionales conocedores del tema, en lugar de políticos nombrados a dedo?
G. Enrique Rodríguez

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¡Nunca deje las llaves en los parquederos!
El primero de febrero del 2010 dejé mi carro, una Toyota Prado Sumo negra con placas BZC 639, en uno de los parqueaderos aledaños a la Universidad de los Andes en Bogotá, llamado Bam Bam, más conocido como Donkeys (carrera 1ª  No. 22-37).

Tenía clase de 2 p.m. y llegué alrededor de la 1:50. Usualmente, la gente deja sus llaves porque los dueños, por optimizar el espacio, parquean un carro detrás de otro y ellos se encargan de mover los automóviles para dejar entrar y salir. Sin embargo, no fue mi caso, pues encontré un espacio vacío. Varios carros, asumo, fueron parqueados detrás, como se acostumbra. Conservé mis llaves, y el carro quedó con seguro puesto y alarma activada.

A las 5 p.m. salí de clase. En el eje ambiental me encontré con el administrador del parqueadero, el señor Carlos Julio Ospina Rivas, quien se me acercó muy nervioso y me dijo que, mientras él almorzaba, "un señor de gafas oscuras" había entrado al parqueadero y se había llevado mi camioneta.

Una de las personas encargadas, en silla de ruedas, no hizo ningún comentario; la otra dice que "el señor salió rapidísimo" del parqueadero y casi lo atropella.

Llevo parqueando mi carro en ese lugar nueve semestres y quizá dejé mis llaves en alguna ocasión. Pienso que, como se saben los horarios de los estudiantes, tranquilamente alguno de los de la pandilla de la calle 22 entró, sacó un duplicado de mis llaves y después se llevó el carro como si nada.

Los dueños del parqueadero saben que ese es mi auto, luego no debieron dejar que nadie se metiera en él. Además, por la cantidad de vehículos que se ven obligados a parquear uno detrás del otro, me parece muy curioso que el personaje en cuestión haya podido salir tan tranquilo sin que alguien le dijera nada y sin que hubiera un solo carro obstaculizándole la salida, que es muy estrecha.
Rodrigo Arias

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