Correo de los lectores sobre quejas, trámites y denuncias

Correo de los lectores sobre quejas, trámites y denuncias

Redacción Motor

05:00 a.m. 21 de mayo del 2010

 La persecución de las autoridades no tiene límites
Soy un asiduo lector de su revista Motor, incluso poseo en mi colección desde la Número 1 hasta la actual. Felicitándolos de antemano por tan loable labor de mantenernos al día con todas las novedades automotrices y ser nuestro paño de lágrimas por el abuso de las autoridades de tránsito, recurro a su correo para contarles un caso muy especial que me sucedió con un agente de tránsito.
La noche del 22 de abril del presente año -a las 8:30 p.m., en la Autopista Sur, pasando el puente de la 68 con 51 Sur- mi carro particular fue golpeado en el costado izquierdo por un bus de servicio público, que me rompió el espejo.
Se solicitó la intervención de un agente de tránsito que pasaba en esos momentos por el sector, identificado con el No. 1758 en su brazalete, quien pidió apoyo por radio a otro agente llamado Carlos Figueroa, identificado con placa 06299.
Este último, y sin más preámbulos, nos fue solicitando el equipo de carretera. El conductor del bus tenía el extintor vencido, razón por la cual le hicieron el parte.
Del mismo modo, me solicitó el equipo de carretera, hizo inspección de luces altas, bajas, de parqueo y de reversa, llanta de repuesto, gato, cruceta, tacos, triángulos, extintor y linterna.
Como vio que todo estaba en orden, me solicitó encender la linterna, que desafortunadamente no funcionó. Esa fue razón suficiente para que el agente de tránsito me hiciera un parte, pues según él mismo, estaba incumpliendo la infracción No. 44 del Código de Tránsito.
Sin embargo, en mi equipaje porto otro sistema de iluminación y le enseñé una linterna un poco más pequeña funcionando correctamente, pero no fue válida para él, así que no me escapé del parte.
Al día siguiente me dirigí a la Secretaría de Movilidad para impugnarlo, y allí fui atendido por el abogado de turno, al cual enteré de toda la situación, incluso con fotografías de las linternas.
El abogado consultó con otros agentes de tránsito presentes sobre la viabilidad de este otro tipo de elementos. Su respuesta fue que ninguna de esas otras linternas era válida y por lo tanto daba su fallo en favor del agente.
Mi única reacción fue preguntarle en qué parte del Código de Tránsito están las características de la linterna, si son grandes, pequeñas, redondas o cuadradas o con algún color en especial, pero no obtuve respuesta alguna. El abogado se limitó a aconsejarme que cancelara el 50 por ciento del parte y realizara el respectivo curso.
Entendiendo la posición del abogado, me vi obligado a pagar el parte, y lo más triste del caso: tuve que quedarme con el espejo de mi carro roto, pues para lo que se solicitó la intervención de la Policía de Tránsito no se solucionó nada y el conductor del bus se fue como si nada hubiese sucedido.
Pregunto, señores: ¿estoy equivocado en mi concepto, o acaso soy una víctima más del atropello de las autoridades de tránsito para con nosotros, los usuarios de carro particular?
¿Dónde puedo instaurar una queja en contra del agente Carlos Figueroa, por su abuso, afán y mal proceder?
¿En qué sitio se consiguen todas las características y medidas del famoso 'equipo de carretera'?
Adjunto fotocopia del parte y la fotografía de las linternas, no sin antes agradecerles por su amable atención, consejo y orientación.
José Fabio Villarreal Q.

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La policía colombiana no colabora, reprime
En días pasados circulaba en sentido norte-sur por el 'duomo bogotano' (es decir, la eternamente en restauración Autopista Norte), y después de superar un interminable y acostumbrado trancón, a la altura de la calle 92, me encuentro unos cientos de metros adelante con decenas de policías armados de radares y, obviamente, con muchos autos detenidos en la vía (me salvé porque ya no les cabía uno más).
Lo increíble de todo esto es que no había un solo uniformado haciendo fluir el tráfico -como todos pensaríamos, es lo correcto- en la zona.
En cambio, unos metros adelante, en donde la gente al menos encuentra un respiro y quiere recuperar algo de todo el tiempo perdido, estaban todos amontonados a la espera de sus víctimas, que seguramente pensaban que podrían ya liberarse un poco de la tortura del trancón.
¿Será que, algún día, la policía colombiana cumple su verdadera función de servir y colaborar y no de reprimir y buscar el oportunismo para imponer sanciones ilógicas... ah, y de llenar las vías de conos, inexplicablemente?
Fabián Archiva

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La aseguradora no ha subido el Soat al Runt
Completamente de acuerdo con su artículo sobre el Runt publicado en la edición 510 del pasado 12 de mayo. Precisamente soy uno de los 'beneficiados' por un sistema de información implementado a las carreras y que dista mucho de cumplir con la principal característica de 'información actualizada'.
El pasado 13 de mayo tuve que renovar mi certificado de revisión técnico-mecánica y en ese momento me requirieron porque, en el Soat, la placa del vehículo no coincidía en una letra, los demás datos estaban correctos, esto debido a un error en la digitación en el momento de expedir mi certificado y que se me pasó por alto.
Tuve que realizar el trámite ante la aseguradora y pagar 2.800 pesos que, según ellos mismos, incluía el nuevo documento y el trámite de actualización ante el Runt.
Aún hoy, cinco días hábiles después, sigue apareciendo en el Runt que mi vehículo no cuenta con Soat vigente.
¿A quien echarle la culpa? Esa es la pregunta que deberían responder los encargados del Runt, quienes deben exigir a los 'otros actores' reportar información veraz y oportuna sobre el estado de los trámites de los vehículos que ruedan por las calles y carreteras colombianas, porque esos actores de no hacerlo podrían estar cometiendo un delito por incumplir con la obligación de reportar información pública actualizada al Registro Nacional de Seguros (RNS), como sucede en mi caso.
Mauricio Morales Meneses

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