Correo de los lectores sobre quejas, trámites y denuncias

Correo de los lectores sobre quejas, trámites y denuncias

Redacción Motor

05:00 a.m. 13 de agosto del 2010

 Caímos en la trampa de la Policía de Carreteras

Es la primera vez que les escribo a pesar de ser un asiduo televidente de Motor TV, así como suscriptor de EL TIEMPO durante muchos años. Lo curioso y molesto de lo que nos sucedió el puente del 20 de julio me lleva a contárselos, aunque sea para desahogarme.  

Pocos kilómetros después de 'coronar' La Línea en el sentido Armenia-Ibagué, nos encontramos con una caravana de vehículos bajando al ritmo de una camabaja que traía una retroexcavadora a sus espaldas (martes festivo). Se podrá imaginar la velocidad... y en plena doble línea.  

Más o menos estábamos de cuartos en esa caravana, cuando nos alcanzaron dos policías de Carreteras en moto, quienes se adelantaron a todos hasta quedar justo detrás de la camabaja. Esperaron a tener la visual de una pequeña recta y adelantaron. 

El policía que venía en la parte de atrás de la moto nos hizo la señal de que nos adelantáramos a la camabaja y así lo hicimos los que pudimos en esa pequeña recta (aproximadamente unos siete u ocho vehículos).
 
Unas pocas curvas más abajo había un retén de la Policía de Carreteras con no menos de ocho uniformados y nos pararon a todos los que habíamos adelantado la camabaja.
 
Lo primero que vi y que me llamó mucho la atención fue que, entre los matorrales, un policía bajaba y por el radio que tenía el uniformado que estaba cerca mío, escuché que describía los vehículos que habíamos adelantado, es decir, desde donde él estaba en el matorral se había dando cuenta de nuestra infracción. 

La duda es: ¿acaso no vio que sus colegas nos autorizaron para adelantar? No estoy negando que cometí la famosa infracción de adelantar en doble línea, que busca que el país se mueva a la velocidad de una camabaja; lo que me molesta es que, cuando le describí al policía que estaba realizando el comparendo la escena de la moto dándonos vía, sólo sonrió de manera maliciosa y me preguntó si tenía una fotografía que los identificara.  

Por Dios, señores, ¿ustedes creen que yo voy a estar tomando fotografías, manejando en plana Línea? "Ah, bueno -contestó el efectivo- entonces no hay nada qué hacer, debe pagar el equivalente a un salario mínimo y si quiere el descuento, pasado mañana puede venir a Alvarado a realizar un curso.
 
Ayer cancelé el comparendo de 515 mil pesos, y créanme que me dolió mucho, pues tengo el mal sabor que todo estaba fríamente calculado.
 
¿Saben con qué perla terminó la charla el policía? Le pregunté hasta qué horas tenían que estar allí y la respuesta fue: "La meta de cada uno es llenar la libreta que tiene 100 comparendos".  

Unas cuentas fáciles: 100 comparendos por cada policía, mínimo ocho a razón de 515 mil pesos, no está mal: 412 millones de pesos. ¡Buen negocio!
 
Para cerrar el comentario, les cuento que 20 minutos más abajo del famoso retén se llega a Cajamarca, cuyo puente está en reparación y hay paso en un sólo sentido: se podrán imaginar el trancón y desorden. Pues no había ¡¡sino un policía con dos 'paleteros', manejando el tráfico!!  

Duramos dos horas para cruzar el puente. Allí es donde se necesitan los uniformados de Carreteras y no partiendo a los pobres conductores que nos atrevemos a salir a pasear para ayudar a mover la economía de nuestro país. Con cosas como ésta, la próxima vez lo pensaré mejor antes de salir.
 
Gracias por su paciencia y disculpen que los haya cogido de paño de lágrimas. Pero, ¿en dónde más me quejo?
Alberto Morales Gutiérrez


 
Ser tramitador de concesionario es un negociazo

Les pido investigar y hacer una campaña que proteja al consumidor durante la compra de vehículo. ¿Existe una entidad especializada para los trámites de los vehículos con el fin de evitar la corrupción? Porque todavía, dentro de los concesionarios y en complicidad con los vendedores y las entidades financieras, están cobrando honorarios del orden de 180 mil pesos sólo por radicar los papeles y recoger los documentos y las placas.
 
Es decir, un tramitador de una vitrina gana más que un médico con posgrado, cuando ese servicio debería ser gratuito, es decir, como un valor agregado del concesionario, por norma legal establecida por el Ministerio del Transporte y los concesionarios. 

Multipliquemos cada trámite de 180 mil pesos por las ventas anuales de nuevos y usados; esta una cifra da para pensar en dejar de estudiar en una universidad y volverse tramitador.
Alfonso Romero

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