Correo de los lectores sobre quejas, trámites y denuncias

Correo de los lectores sobre quejas, trámites y denuncias

Redacción Motor

05:53 a.m. 26 de enero del 2011

 Bogotá siempre estará en obra
"Lo peor que le ha pasado a esta ciudad es que los que la habitamos ya no la queremos ni estamos orgullosos de ella por culpa del caos de la movilidad".

El Pico y Placa es una medida dirigida en contra de las familias con menos recursos económicos. Las personas con mayores ingresos compran un segundo auto, una camioneta pick up o un carro blindado y solucionan su problema.

Los más afectados son las personas que usan el carro para su actividad económica, de la cual viven y han visto reducidos sus ingresos por no poder ejercer su actividad diaria.

Como verán, es una medida perversa en contra de los más necesitados. Para ser justos e incentivar a los directivos de movilidad a buscar soluciones reales, se les deberían  descontar ocho días de sueldo al mes, que es lo que ellos han hecho con la gente que trabaja con su vehículo.

El desarrollo de la ciudad se ha visto afectado por esta restricción y nuestros dirigentes sólo dan excusas. Dicen que esta medida se levantará cuando terminen las obras. Las obras no terminarán nunca, puesto que una ciudad en desarrollo siempre va  a necesitar más.

En cambio, en los últimos años no se han hecho nuevas vías.  Lo único que han hecho es reducir las avenidas, en tamaño o en número de carriles, para hacer unos andenes sobredimensionados.

La autopista norte y la troncal de la Caracas llevan más de diez años en reparación y el futuro es incierto. Lo que están haciendo es un remiendo. Estos trabajos sólo crean trancones y caos.

Los trabajos se  podrían hacer con un mayor número de contratistas, y así efectuar la reparación en mucho menos tiempo. Pero vemos que sólo hay unos pocos sitios donde trabajan y la recuperación de estas dos vías será interminable.

Me imagino que la calidad de los trabajos de la 26 será igual, lo que quiere decir que, antes de terminarla, ya empezarán las reparaciones.

Tenemos casi las mismas vías que hace veinte años y no se ven proyectos de nuevas. Sólo remiendos a las ya existentes, con trabajos de muy mala calidad que no duran más de unos pocos meses.

Acciones fáciles y baratas, como evitar que los carros parqueen en las vías principales, para agilizar la movilidad no se toman. Los blindados parquean en las calles y nadie se atreve a retirarlos. Ni siquiera pagan parqueadero.

Si se modificara el horario para algunas actividades, algo ayudaría. Los camiones de reparto no deberían trabajar de día, así como tampoco los camiones de basura.

Sólo se ve interés cuando hay que invertir grandes sumas de dinero, y es ahí cuando se contratan trabajos aunque no haya diseños ni se sepa qué es lo que se va a hacer.

Lo peor que le ha pasado a Bogotá es que los que la habitamos ya no la queremos ni estamos orgullosos de ella.

Nuestra ciudad se ha vuelto un lugar hostil donde  ya no es agradable vivir. Estamos llenos de miedo por la inseguridad, los problemas de movilidad  se han convertido en un martirio y la percepción  de que todo se va en corrupción nos muestra  un futuro  muy poco alentador.
G.E.M.

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