Correo de los lectores sobre trámites y denuncias

Correo de los lectores sobre trámites y denuncias

Redacción Motor

05:00 a.m. 25 de septiembre del 2009

En la autopista opera la ley del más fuerte
Acabo de llegar a mi oficina con un sentimiento de esos que uno no sabe explicar, una mezcla entre rabia, impotencia, tristeza... Lo cierto es que la única forma que encontré de aliviar un poco esto fue la de escribirles y contarles lo que viví.
Me he programado para soportar el trancón diario de la salida de Bogotá hacia el norte en las mañanas por las obras de ampliación, lo cual se entiende y tolera por obvias razones logísticas que implican este tipo de intervenciones.
El gran problema es la actitud de muchos conductores que, enceguecidos yo no sé por qué razón, echan sus carros encima de sus vecinos, acelerando sus motores como si quisieran tragarse al menos fuerte, o por lo menos intimidarlo. "Yo soy el más fuerte -pensarán- me importa un pito el resto. Yo soy un duro al volante y por eso cierro a los demás".
Los señores de las flotas que salen del Portal del Norte son los campeones: hace como dos semanas, una mañana en ese tramo, sin mentirles vi tres choques simples de estos vehículos con particulares. En su afán por pasar al otro lado se les van encima: o paran o paran. Me imagino que será la consigna que pasa por la cabeza de estos 'señores' conductores.
Para completar, aparece hoy en escena el típico escolta que cierra a todo el mundo: es increíble el descaro con que el tipo conducía la moto de placas QEM83B. Hacía lo que le venía en gana para que su vehículo escoltado, en este caso una camioneta doble cabina, en la cual se movilizaba tan solo con el conductor, pasara al carril que caminaba más.
Este abusivo cerraba el carril atravesando su gran moto, hasta que la camioneta se cambiara a éste. Cinco segundos después, al señor de la moto le gustaba más el otro carril, entonces instantáneamente cerraba el siguiente; dos segundos después, le parecía que en el que estaba era mejor, así que de nuevo atravesaba su moto y se devolvía.
Todo esto cerrando de la manera más descarada a los particulares, que no les quedaba más que frenar casi encima de la moto. Cómo se nota que a este señor le sube su ego el uniforme y un aparato de alto cilindraje. Admiro a los militares, pero petardos como estos que pasan por encima de todo el mundo amparados en el color verde de su uniforme son los que me producen asco. Gracias por leerme.
Alberto Cabrera


Tres 'perlas' frecuentes en Bogotá
1. El sábado pasado, a la 1:30 de la mañana, fui a dejar a mi hijo que salía a una excursión; de regreso tomé toda la carrera 7, desde la 45 hasta la 116, y en ese trayecto pasaron no menos de unos 100 taxis, de los cuales ninguno respetó el semáforo en rojo, aunque a esa hora circula bastante gente por la calle.
Esa mentalidad asesina tiene que acabarse, así sea a punta de multas drásticas. Hace unos días, a las 7 de la mañana y por ese mismo trayecto, uno de ellos mató a una niña por irrespetar las señales de  tránsito.
2. ¿Por qué los conductores bogotanos, privados y públicos, no usan el freno, y en lugar de disminuir la velocidad o de parar para que pase el peatón o el ciclista, se pegan al pito una cuadra antes, como diciendo "quítense, que aquí voy yo?".
El carro, por la mentalidad arribista de los colombianos, se ha convertido en un factor de poder y no en una herramienta de trabajo o movilidad, por eso no es nada raro que los conductores se pongan a tomar trago al lado de éste para que todo el mundo se los vea y hasta pitan duro para que las personas se volteen.
3.- Es más seguro para la vida e integridad del ciclista andar por la calle y no por las ciclorrutas. Ustedes pueden hacer el experimento. Si uno va por la calle, en las intersecciones se puede seguir derecho y los carros obligadamente tienen que parar.
Pero si uno va por la ciclorruta, el carro que gira puede atropellarlo a uno fácilmente porque no alcanza a ver: voltea muy rápido, o lo que es muy frecuente (por ejemplo, en la avenida 19 entre la 100 y la 127), hace todos los giros prohibidos.
Fermín Vargas Buenaventura

Sí, los admiramos, pero no abusen de eso
A las 9:40 de la mañana del miércoles pasado (23 de septiembre), en la calle 53 de Bogotá, un sujeto alto, mono y vestido de camuflado de las Fuerzas Armadas puso el freno de mano de su pequeño vehículo particular, se bajó de él interrumpiendo el tráfico de la vía y se dedicó a insultar a conductor de una buseta que venía detrás de él, en una actitud propia de un gañán.
No sé en qué pararían las amenazas del militar, ni por qué fue el disgusto, pues yo circulaba en sentido contrario y seguí mi camino cuando cambió el semáforo. Pero sí estuve lo suficiente para darme cuenta de que el 'heróe de la Patria' decidió aprovecharse de su uniforme para bloquear una vía, amenazar a un conductor y pasarse por la faja las mínimas normas convivencia ciudadana.
Sí, señores militares, sentimos admiración por los miles de muchachos que arriesgan su vida por nosotros, pero no abusen de eso: los 'terroristas' de los que tanto hablan no conducen buseta por la 53.
Pilar Gutiérrez


Hay demasiados taxis saltándose las normas
Si ustedes nos ayudaran a tantos danificados por el pico y placa... Si hicieran un estudio a conciencia van a notar que, en una avenida principal, por cada 15 ó 20 taxis, hay dos o tres carros particulares.

¿Cómo es posible que la movilidad no se haya solucionado? Pues, fácil: se guardaron los carros, pero salieron los taxis -y en cantidad-, ellos son los responsables de la mala movilidad. Y si le agregamos las faltas a las normas, es el caos completo.

¿Cómo es posible que el alcalde, en su peor decisión, obligue a guardar los carros y permita que la ciudad se inunde de taxis? Por favor, ayúdennos con una nota al respecto, para ver si el alcalde entiende, aunque sea un poquito (no le podemos exigir mucho), que el problema no está en los carros particulares, el problema está en l exagerada cantidad de taxis y sus constantes violaciones a las normas de tránsito.

Si ustedes me creen y me lo permiten, me comprometo a enviarles 10 videos diarios sobre cómo están inundadas las calles de taxistas y cómo faltan a las normas de tránsito.
Jaime

Los motociclistas estamos bloqueados en Cartagena
Tengo ciertas dudas en cuanto al pico y placa para motos que se aplica en

Cartagena. Una de ellas es el gran impacto debido a su extensión: los días pares solo pueden transitar las placas terminadas en números pares y los días impares solo placas impares durante todo el día.

Además, sin importar el día, no se puede transitar después de las 11:00 de la noche y las 5:00 de la mañana, y después de una revisión a esta norma, simplemente la extendieron hasta los sábados, dejando así un espacio libre para circular los domingos desde las 5:00 de la mañana hasta las 11:00 de la noche. Sumándose a todo esto, la implementación de dos días sin moto al mes, de la siguiente manera: el segundo y el cuarto viernes.

Además, restringen la venta de combustibles a las motos desde las 7:00 de la noche hasta las 5:00 de la mañana y el tránsito por partes de la ciudad, tales como el centro de la ciudad. Aunque estoy de acuerdo con la restricción del transito por la ciudad amurallada como un esfuerzo para su conservación, con esto se evidencia que al ser dueño de una moto, si se cuenta con suerte hablando de días, se puede utilizar tan solo por unos 15 días... y no hagamos cuentas del tiempo real.

En realidad esto me parece una cacería indiscriminada contra los motociclistas en general. Esto debido a la falta de competencia por parte de la administración de Cartagena, de controlar a los mototaxistas.
Ainer Chacón Urbano

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