Correo de los lectores sobre trámites, quejas y denuncias

Correo de los lectores sobre trámites, quejas y denuncias

Redacción Motor

05:00 a.m. 11 de diciembre del 2008

Gracias al hueco
Ayer, cuando iba en mi carro, me metí en un hueco y fue tal la sacudida que me produjo, que me salió la siguiente reflexión: Nuestras vías están en constante reparación, lo cual lejos de ser un buen síntoma es un indicativo de una ausencia total de gestión. No me equivoco al estimar que la vida útil de una reparación de pavimento en Bogotá apenas ronda los seis meses, cuando debería ser de varios años, por decir lo menos.

¿Es la ingeniería vial colombiana tan mala que no podemos construir una obra duradera? ¿En dónde están los interventores, que no garantizan la utilización de procedimientos y materiales adecuados? ¿Asumen la responsabilidad quienes firman los contratos y quienes los ejecutan? ¿Tenemos un problema ético entre manos? Yo creo que sí.

Y, ¿qué pasa? Como siempre, nos resignamos y dejamos así. ¡Que pena! La ocurrencia de huecos, debería ser un hecho ocasional y no una pesadilla permanente que se roba una tajada increíblemente grande de nuestros impuestos. No tengo duda de que si esta gestión se realizara eficientemente, sobrarían recursos para reforzar la inversión social que tanto necesitamos, lo cual -al final del día-, redundaría en calidad de vida, empleo, seguridad y justicia.

Por eso, cada vez que se meta en un hueco o cada vez que deba realizar una maniobra peligrosa para esquivarlo, pregúntese si eso está bien. Y cuando reciba visitantes extranjeros, siga pasando colores cuando ellos se manifiesten sorprendidos ante la 'huecamenta'. Piense que alguien se está enriqueciendo a costa de su pasividad y haga algo. ¡Por Dios, hagamos algo!

Como mínimo podríamos generar un ambiente que llame a exigirles al señor Alcalde y a los funcionarios distritales que asuman con responsabilidad la conservación de las vías bogotanas y que garanticen su calidad. Es hora de parar el carrusel de los tapahuecos. Ahí le dejo la inquietud, ahora le toca a usted.

Jaime Checa J.

Los carros en las grúas son muy vulnerables
Tengo una inquietud. Estuve viendo a los magos del volante que van en las grúas que acompañan a los agentes de transito, en la bahía de la Calle 100 con 22, en la cual no esta autorizado parquear. Expertos en su quehacer. Solo con la señal de una ayudante, en menos de 20 segundos, el vehículo inmovilizado está medio enganchado y la grúa puesta en marcha.

Es evidente que los contratistas de las grúas ganan por los vehículos que transporten hacia los patios, sin embargo al ver este proceso, quedé con una duda: ¿quién responde por el inventario de los vehículos durante el trayecto a los patios? Lo que veo en las normas es que el vehículo debe entrar inventariado a los patios, pero no se menciona nada del inventario antes de subir a la grúa.

Es así como los vehículos, amparados por los agentes de tránsito, son enganchados en la grúa, dos cuadras más adelante se hacen en un lugar donde el dueño del vehículo no los pueda detectar, preferiblemente detrás de los árboles, se detienen, esperan al agente de tránsito (que está sacando otros comparendos), y ahí llenan su planilla y ponen los sellos en las puertas y demás. Han pasado allí más de 20 minutos desde que retiraron el vehículo.

¿Los agentes de tránsito, antes de enganchar un vehículo y subirlo a una grúa, no debían velar porque el bien que le están dejando en manos de un contratista, vaya con el inventario, que no lo retiren del sitio sin tener los sellos de seguridad? ¿Será que piensan que mientras hacen ese engorroso trámite de seguridad, llega el dueño del vehículo y ya no se pueden llevar e vehículo y los amigos de la grúa no facturan?

¿Qué pasa si el vehículo es abierto camino al escondite secreto, ya que uno de los ayudantes de la grúa por lo general sigue en la parte de atrás de la grúa, ajustando las cadenas que han puesto a las carreras?

Si bien soy conciente que parquear en lugares prohibidos no se debe hacer, también es claro que el cometer esta falta no da derecho a que el bien 'inmovilizado' pueda ser manejado al antojo de agentes y contratistas del estado.

Carlos Sáenz

Que el IDU nos dé un regalito de Navidad
En nombre de los residentes de los conjuntos cercanos a la 170 con 9, reciban un cordial saludo. El objeto de este mensaje es pedirles que nos ayuden a interceder ante el IDU o ante las instancias pertinentes para lo siguiente: que los trabajos de reparación de la calzada norte de la Calle 170 empiecen en enero y no ahora, en época de Navidad.

Que nos den ese regalito, pues hemos sufrido muchísimo las consecuencias del cierre de esta vía durante estos ¡seis últimos meses!, por cuanto es la única vía de acceso de llegada rápida que tenemos por la Autopista quienes vamos a los supermercados, el Portal del Norte, etc. 

La calle 161, asignada como 'alterna', es demasiado congestionada y lejana. No se dispuso de un plan B asequible para aminorar las incomodidades que se pudieran presentar con estos trabajos: la 170 ni siquiera tiene corredores y andenes para transitarla a pie y con esta lluvia ha sido muy, pero muy difícil para nosotros.

La reparación de la vía ha sido muy lenta por parte del contratista, pues en un principio se veían trabajando máximo dos personas, aunque por supuesto, el invierno también ha ayudado con su retraso. Además, por su carácter y naturaleza, estos trabajos podrían desarrollarse en horas de la noche, ¿no les parece?

Martha Esneda Heredia

Un agente me dejó indocumentado

¿Para qué la instalación de retenes donde la policía de tránsito 'busca el quiebre', bajo la  amenaza de la inmovilización, medida que a todas luces es un acto demasiado severo para que lo ejerza una persona como un agente de tránsito y no los jueces de la República? 

Yo creo es hora de revisar el Código de Tránsito para que no se atropellen y vulneren más los derechos de las personas de bien, pues este código parece más un decreto en tiempo de los zares que una forma de orientar el tráfico en Colombia.

Como me sucedió en Sogamoso (Boyacá), a la salida de la zona industrial, en donde los agentes de tránsito se tomaron las dos calzadas y con conos las dividieron en cuatro... y a pedir papeles a diestra y siniestra. Uno de los agentes se quedó con los documentos de mi vehículo y mi cédula y me dejó indocumentado.

Julio César Ramírez

La movilidad es una sinfonía de absurdos
El pasado domingo, regresando de San Diego en el Autódromo de Tocancipá, optamos por la carrera séptima hacia Bogotá, pues en medio de un monumental aguacero pensamos que la autopista estaría inundada y trancada más que de costumbre.

El trancón fue acorde con nuestras tradiciones milenarias, pero lo grave estuvo  a la altura de la calle 165 sobre la carrera séptima, sentido norte-sur, en donde un cráter digno se ser embanderado por Neil Armstrong se escondía bajo un charco de agua aparentemente 'normal'. Posterior al fuerte golpe, observamos una cola de vehículos al lado derecho con diferentes daños de pinchadas, rines doblados o partidos y quién sabe qué en piezas de suspensión.

Noté cómo la alineación había variado, pero el neumático tenía presión y continuamos. A la altura de la calle 134 nos detuvimos en la estación Petrobrás con baja presión y el rin como un 'calao'.

Digo lo siguiente: si en países civilizados, las autoridades competentes responden por estos daños ocurridos a los vehículos de los ciudadanos, si por ejemplo en Brasil, por no hablar de Suiza, por la mañana vimos cómo construían una alcantarilla cerca al hotel donde estábamos y al volver en la noche había instalada una lámina de acero protegiendo el trabajo realizado y permitiendo circular los autos...

Si allá, que es Latinoamérica, hacen las cosas bien, por qué aquí no y a quién podemos recurrir para que nuestro derecho a circular por vías decentes no siga siendo vulnerado. Ese derecho nos lo ganamos por pagar los impuestos de rodamiento, que por cierto, y según mis cálculos, pagamos los 365 días del año aunque nos prohíben circular 27 días, de acuerdo a la acumulación de las 12 horas restrictas por semana.

La sinfonía de absurdos en la movilidad obviamente no es solo culpa del alcalde o los gobernadores regentes, pero sí de una orquestación de todos ellos. Como lo dijo el Presidente de Fenalco, Guillermo Botero, al inicio del Salón del Automóvil,  "...en los últimos años, en Bogotá no se han construido vías nuevas aparte de la Ciudad de Cali (...). La solución a la movilidad no está en restringir más sino en hacer nuevas vías".

¿Con quién nos quejamos? ¿Con el mono de la pila? El 'dañito' que le quedó a mi carro me lo están cotizando, pero tiene cara de caro. Hasta tengo video de los que llegamos a la bomba Petrobrás.

Enrique Souza Sterling

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