El crédito y otras formas de financiación para compra de vehículos, nuevamente en oferta

Gracias a la baja de la tasa de interés del Banco de la República, el dinero se 'abarató' para comprar carro. Pero hay mucho de largo y de ancho. 60 por ciento de la venta de carros es financiación.

Redacción Motor

05:00 a.m. 28 de mayo del 2010

Para entender un poco por qué están apareciendo grandes avisos en los periódicos y pendones en los concesionarios que anuncian ventajas financieras para los compradores, es importante saber cuáles son las motivaciones que tuvieron para dejar de lado los atributos físicos del carro y centrarse en el bolsillo de sus clientes.

El primer eslabón de la cadena del dinero es, por supuesto, el Banco de La República, que bajó la tasa de intervención (los intereses que les cobra a los bancos cuando le piden prestado) y la situó en el 3 por ciento efectivo anual, una rebaja significativa si se tiene en cuenta que, a principios del 2009, les cobraba el 10 por ciento.

 El Banco Central decidió bajarla paulatinamente porque el consumo sufrió una caída importante durante el primer semestre del año pasado y, dado que la economía muestra de nuevo un buen comportamiento, creyó oportuno 'vender' plata más barata para que las entidades financieras, a su vez, les puedan ofrecer a sus clientes mejores intereses.

Pero no es que el Banco de la República haga eso por capricho. Todo lo contrario: la Constitución lo obliga a controlar la inflación y eso se traduce en evitar que la economía se 'recaliente' (...como dicen los expertos...) y se ve cuando la gente está gastando de manera desbordada y ayudar a acelerarla cuando se nota que no quiere endeudarse. Por eso sube y baja la tasa de intervención, de acuerdo como se mueva la economía.

En el segundo eslabón de la cadena están los bancos. Si la economía está rodando bien pero la gente no está pidiendo prestado, quiere decir que 'hay plata a la lata'. Y a los bancos no les conviene estar tan llenos de efectivo, sencillamente porque ellos viven de prestarles a sus clientes.

¿Qué hacen? Salen a vender esa plata, con tasas 'favorables', y hasta crean líneas especiales para cada sector de interés, como vivienda, microempresa y, por supuesto, vehículos. Si el cliente compra carro nuevo o usado, de 30 millones o de 150 millones de pesos, es lo de menos. Lo que les interesa es aumentar sus desembolsos.

En el último eslabón se ubican las marcas mismas, que aprovechan la baja en las tasas de interés para vender más y hasta se valen del buen momento para darles impulso a las referencias más apetecidas por sus clientes o a los modelos que notan estancados.

Por eso no es raro encontrar que marcas prestigiosas como Toyota de Colombia esté ofreciendo tasas del 1,1 por ciento a quienes compren uno de los 31 Corolla que tiene en stock; o que Daihatsu les esté dando impulso a sus tres referencias del Terios Okki y los promocione como 'los más baratos del mercado'; o que BMW haya vuelto a su plan promocional Xpo, que entrega las referencias Serie 3 y X3 liquidando su valor inicial en dólares a una tasa de cambio preferencial; o que Skoda asegure que su Octavia tiene ahora un 'precio sin competencia'...

 Esto se lee en los avisos publicitarios de nacionales e importados que se están centrando en los planes de financiación y volviendo a los 60/40, 50/50, TRM bajos o préstamos sin cuota inicial, entre muchas otras ventajas.

El beneficio depende del usuario
Todo lo anterior significa solo una cosa: que llegó la hora de sacar nuevamente la plata del colchón para comprar vehículo porque el crédito está barato otra vez y los concesionarios están aprovechando esa ventaja para 'consentir' a sus clientes. 

Pero, ojo: así las tasas de interés hayan bajado, es importante tener presente que el crédito de consumo es el más costoso de todos (aquí y en Cafarnaún) pues los quienes acceden a ellos son considerados 'carteras riesgosas'. Por eso las entidades financieras le añaden a la cuota un seguro sobre el préstamo, el cual es necesario calcular para saber con exactitud cuánto va a pagar mes a mes.

Distinto es si, atado al seguro, las entidades obligan a los clientes nuevos a abrir una cuenta de ahorro, recibir una tarjeta de crédito o comprar un seguro de vida como condición para el desembolso.

Esto último lo prohíbe la Superintendencia Financiera, pues considera que el cliente está en todo su derecho a recibir la plata sin que se la condicionen a productos financieros que nada tienen que ver con el crédito.

Naturalmente, puede suceder que no autoricen el desembolso si el cliente no accede a esas 'condiciones'; por eso la recomendación es asesorarse con un experto e indagar en varias entidades financieras cuál es la que otorga mejores ventajas, antes de solicitar el crédito.

Colombia cuenta con 18 bancos y 17 compañías de financiamiento (muchos de ellos con líneas especiales para adquisición de carro), además de entidades especializadas en el sector, como GMAC o Finandina, o con planes especiales de ahorro exclusivo para vehículo, como ChevyPlan (Chevrolet) y Plan Rombo (Renault).

Las tasas, con lupa
Otro punto a mirar con atención es la tasa de interés, que las vitrinas promocionan mes a mes, pero que no necesariamente equivalen a lo que el cliente pagará efectivamente al culminar el año.

Al respecto, la recomendación es preguntar en la entidad financiera a cuánto equivale el préstamo en el año, es decir, cuál es la tasa efectiva anual que le cobrarán por el dinero que le van a dar.

El tope máximo de esa tasa, también llamada 'de usura', la fijó el Banco de la República para este trimestre (hasta el 30 de junio) en 22,97 por ciento y los bancos no pueden cobrarle a su cliente más de ahí. ¿Cuál es la mejor oferta, entonces? Pues, naturalmente, la que se acerque menos a ese tope.

Sin embargo, son las llamadas 'tasas mínimas' las que suelen ser más 'peligrosas' porque, entre mientras menos plata se pague al mes, más dinero abonan al capital pendiente de pago y el carro le saldrá mucho más costoso cuando termine.

En otras palabras: si la cuota está calculada en 500 mil pesos mensuales, pero la entidad le da la oportunidad de pagar 300 mil no significa que el esté regalando los 200 mil restantes. Esa plata se la están abonando a capital, luego la cuota irá creciendo mes a mes y el carro, que pasados dos o tres años vale un 30 por ciento menos, al comprador le sale costando un 50 por ciento más. 

Finalmente es importante añadir otro cálculo a la cuenta: la depreciación del carro, que no es otra cosa que el castigo que recibe por el uso que le da año tras año.

Esa depreciación depende de factores externos, como las políticas de las casas matrices de las marcas en cuanto a los precios, o la tasa de cambio de la que hemos hablado en estas páginas y que influyen definitivamente en el precio final del carro nuevo, a partir del cual se tasan los usados.

También dependen de factores internos, como las ofertas especiales para los modelos 'quedados', el lanzamiento de referencias nuevas, el servicio posventa o el comportamiento de la marca al momento de la reposición.


LOS AHORROS PROGRAMADOS
Chevrolet tiene registrada esta modalidad de pago bajo el nombre de ChevyPlan, que consiste en abonar cuotas mensuales a un plazo máximo de 72 meses.

Una vez arranca el cliente a pagar, puede participar en sorteos que realiza la marca cada mes para adjudicar el vehículo, que según Chevrolet consultada, "rara vez pasa de los tres años".

En este caso, las cuotas se ajustan al comportamiento comercial del vehículo, es decir, bajan si el precio del carro baja y suben si éste sube. Además, el vehículo entregado corresponde al modelo del mes en que se le adjudica al cliente. Si lo pide en el 2010 y se gana el sorteo en el 2012, le entregan un carro de ese modelo.

Renault lanzó esta semana su Plan Rombo, una modalidad de autofinanciamiento de iguales condiciones con el que la marca aspira a vender 2.200 vehículos en cinco años, equivalentes al 7 por ciento de las ventas totales de Sofasa.

La ensambladora dirigirá este programa a sus referencias más fuertes: Logan, Stepway y Twingo. "El cliente es un aportante, tan solo se convierte en deudor cuando adquiere el vehículo en el sorteo", dijeron los directivos de Sofasa durante el lanzamiento.

Según Sofasa, en este sistema no hay capitalización porque "el carro se paga solo" y, de todas maneras -aseguran- "el costo efectivo final es del 15 por ciento, muy inferior al del sistema financiero, que es del 45 por ciento".

Cabe decir que, en ambos planes, si el cliente entrega una cuota inicial generosa, la participación en el sorteo es más rápida.


EL USADO ESTÁ MÁS NUEVO
Aunque la depreciación es alta y al acabar de pagar un crédito el valor del automóvil es muy inferior, hay que tener en cuenta que los usados modernos son cada día más nuevos porque la gente está racionalizando el uso del carro y porque el pico y placa en Bogotá (en donde se moviliza el 60 por ciento del parque automotor del país) obliga a moverlos menos.

Por eso la revista Motor bajó la apreciación de kilometraje de los vehículos, de 20 mil a 14 mil kilómetros anuales, para que la gente lo considere en las cuentas de vejez de un usado para el período de 2007 en adelante.

Hoy, el usuario tiene 'más carro' del que tenía hace unos años y para comprar autos de segunda mano es una ventaja.

LAS GARANTÍAS EXTENDIDAS
Debido al menor uso del vehículo, para los vendedores de autos nuevos es rentable ofrecer garantías extendidas para atraer a los clientes sin incurrir en mayores gastos y pueden respetar precios competitivos. Es bien sabido que todos los descuentos iniciales se le suelen cobrar al cliente en "atenciones posteriores" como valor de los repuestos y revisiones obligatorias. Por eso, si el carro no molesta, el colchón de seguridad del vendedor no se desinfla. 

BUEN PRONÓSTICO PARA EL 2010
Econometría elevó de 205 mil a 210 mil unidades su proyección de ventas al detal este año, tanto por parte de las ensambladoras locales como los comercializadores de unas 50 marcas. De cumplirse el pronóstico, las ventas de carros crecerían en el 2010 un 12,5 por ciento respecto al 2009, cuando se vendieron 185.128 y se presentó el cuarto mejor año para el sector.

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