Crónica: cuando se vive del carro

Aprovechando que el próximo martes se celebra en Colombia el 'Día del Trabajo', en Bogotá, el 42 por ciento de los propietarios de vehículos particulares vive de su carro en trabajos informales.

Redacción Motor

04:45 p.m. 27 de abril del 2012

En Colombia el automóvil es algo aspiracional. La mayoría de los colombianos, desean tener uno. Unos quieren, y pueden comprar un 'BM', un Audi o un Mercedes. Otros, sueñan con el 'carrito', así sea un segundazo y 'se inician' en este mundo con un usado.

Entonces buscan el 'corsita', el 'twinguito', o el 'mazdita'. Y a otros, con algún esfuerzo, les alcanza para el cero kilómetros de rango popular.

Pero este no es el caso de Rodrigo Torres, bogotano, técnico del Sena, especialista en electromecánica de equipos automatizados con más de 30 años de experiencia. Gran parte de su vida la ha pasado reparando los equipos de las pistas de bolos más importantes de Bogotá.

A su primer carro llegó hace 12 años, en el 2000. Cuándo tenía 40 años de edad, tres hijos que educar y alimentar. Con sus ahorros y juntando plata de aquí y allá, logró reunir los cuatro millones que le costó un Fiat Mirafiori modelo 82.

El viejo Mirafiori, hoy pintado de un verde chillón que se ve a kilómetros, alguna vez fue un 'último modelo' y salió reluciente de una vitrina para que lo disfrutara una familia. Con los kilómetros y los años encima, pasó a ser taxi colectivo (pirata, claro), entre Mazurén y la Colina Campestre. "Pero los taxis (legales) molestaban mucho y luego llegaron los bicitaxis".

Torres duró un año madurando otra idea. Cansado de de que las empresas le pagaran un salario mínimo por un trabajo calificado, o pasando cuentas por prestación de servicios, empezó su propio negocio. Así entró a hacer parte del 42 por ciento de propietarios en Bogotá que dependen económicamente de su carro.

El carro es para trabajar'
Con los ahorros de 'trabajitos' como electricista, Rodrigo compró surtido. El amplio baúl del Mirafiori se convirtió en una tienda, en un verdadero 'negocio sobre ruedas', que abre todos los días a las seis de la mañana estacionado en la calle 119, entre las avenidas Séptima y Novena.

Empleados de ese sector de Usaquén, desde encopetados 'doctores', vigilantes y mensajeros, llegan a comprarle el tinto, las empanadas y las arepas de queso y maíz que Rodrigo y María Judith, su esposa, preparan desde las tres de la mañana, hora en la que empiezan su jornada. Ella atiende el 'negocio' cuando a Rodrigo le salen trabajos extras como electricista.

También venden comida de 'paqueticos', cigarrillos y dulces. Pero como todo negocio que se respete, hay que diversificar y buscar nuevos clientes. Por eso también entró al 'mundo de las telecomunicaciones': venden minutos a todos los operadores de celular.

Y ahí no paró. Valiéndose de sus conocimientos de electricidad, Rodrigo, y su Mirafiori entraron al 'negocio de la impresión digital'. Se ingenió la forma e instaló una fotocopiadora en el asiento delantero. ¿Cómo? "Con un convertidor de corriente. Hay que mirar el vatiaje y saber la alimentación del equipo que se va a usar. La fotocopiadora maneja en uso 20 vatios; y cinco en 'stand by'", explica Torres, dando fe de sus conocimientos.

Ver  Cuando no todos los vehículos son un lujo

FRASES:

Empecé llevando gente en Mazuren, pero llegaron los bicitaxis. Y ellos también necesitan trabajar".

Las empresas no reconocen la experiencia y con un sueldo mínimo no alcanza para vivir.

El carro es para el trabajo únicamente, no para pasear. Busco optimizar los gastos del carro, ni gasto lo que no se debe gastar. Para las vueltas uso una bicicleta" Rodrigo Torres técnico electricista.

CIFRA:

Cuando se implantó el pico y placa todo el día en Bogotá, un estudio arrojó que el 42 por ciento de los propietarios de vehículos particulares vive de su carro.

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