Cuatro años que se fueron en anuncios, en temas de transporte

El Ministerio de Transporte se rajó en temas clave para la seguridad vial de los usuarios de las carreteras.

Redacción Motor

05:31 a.m. 25 de julio del 2014

El próximo 7 de agosto se cumplen cuatro años del primer mandato del presidente Juan Manuel Santos. En ese lapso, por la cartera de Transporte han pasado tres ministros y cuatro viceministros de la especialidad. Dos de estos últimos estuvieron en funciones por poco más de dos meses, uno de ellos por encargo y el otro renunció.

La idea de tener un viceministerio era que este se encargara de la “formulación y adopción de las políticas, planes, programas, proyectos y regulación económica en materia de transporte y tránsito”. Pero en estos cuatro años poco de eso se ha visto. Comparado con la ‘locomotora de la infraestructura’, su par de transporte parece que se quedó varada en el patio de trenes.

Los cargos de viceministro del Transporte y de Infraestructura se crearon el 17 de enero mediante el Decreto 087 para potenciar “los procesos de planificación, normativos, de evaluación y seguimiento y de coordinación sectorial relativos a infraestructura y transporte, a cargo del Ministerio de Transporte…”.

Tan importante como la infraestructura son las normas y las condiciones para utilizarla, que los ciudadanos tengan unas reglas claras y unas vías seguras en donde la vida no esté en riesgo en cada curva del camino. Eso fue, palabras más palabras menos, lo que le dijeron a esta sección en varias entrevistas los viceministros una vez llegaron al cargo.

Al echar un vistazo no se ven avances. Esto es más grave si se tiene en cuenta que Colombia hizo un compromiso en el 2011 con la ONU para reducir en los próximos diez años la accidentalidad en un 50 por ciento; y que los ‘pendientes’ del Ministerio están relacionados directamente con la seguridad vial de los peatones, ciclistas, motociclistas y conductores que al final son los más perjudicados con normas obsoletas como el actual Código Nacional de Tránsito.

Precisamente una ‘gran reforma’ fue el caballito de batalla de los primeros funcionarios de este cuatrienio, que prometía modernizar esa colcha de retazos que es el actual Código de Tránsito. El proyecto que redactaron no tuvo ni los alcances ni profundidad que prometieron y al final tuvo una muerte lánguida en el Congreso por falta de trámite.

Esa no es la única deuda. Desde el año pasado, Colombia no debería importar, ni ensamblar ni comercializar vehículos sin sistemas de freno ABS y airbag de conductor y pasajero. Estos debían ser elementos de fábrica en cada vehículo pero el decreto nunca salió a pesar de que, según fuentes del Mintransporte, ‘ya estaba listo’. Otro de los anuncios fue la implementación de sistemas electrónicos de recaudo de peajes, conocido como Sistema Nacional de Identificación Electrónica Vehicular, Siniev, para acabar con los trancones y el obsoleto sistema de recaudo en las casetas. Supuestamente entraría a funcionar a principios de este año…

En buenas intenciones también quedó el anuncio del Ministerio (Resolución 1384 de 2010) de señalizar las carreteras con los límites de velocidad, tras la confusión creada por la ley (1239 de 2008) que los reformó y que al final los terminó dejando a discreción del policía de turno.

Hoy en Colombia nadie sabe a ciencia cierta cuáles son esos límites pues a la gente la multan a 61, 81 o 121 kilómetros por hora.

Entre las deudas de los viceministros que han pasado por ese cargo (Felipe Targa, Dimitri Zaninovich, Juan Carlos Caiza y el actual, Nicolás Estupiñán) están el ajuste al transporte especial y escolar; y mayores exigencias en la expedición de licencias para motociclistas.

Y aunque el proceso tuvo sus traumas y cosas engorrosas como las largas filas y madrugadas, hay que destacar el hecho de que los colombianos por fin tengan un documento decente como licencia de conducción y que se pusiera orden en ese caótico mundo. Ese fue uno de los pocos puntos a favor en este balance.

El otro fue la creación de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, que todavía no se sabe cómo va a funcionar, pero de la cual los usuarios de las vías esperan mucho ante tanta promesa incumplida.

El próximo 7 de agosto empieza un nuevo mandato presidencial. Son otros cuatro años, tiempo más que suficiente para poner al país al día, con unas normas claras y precisas que acojan y tengan en cuenta toda la tecnología disponible para las vías y la que hoy está instalada en los automóviles.

La seguridad en las carreteras

El año pasado se conoció un desolador informe sobre las carreteras nacionales, realizado por el programa iRap Colombia. Tras recorrer y analizar en detalle cerca de 11 mil kilómetros, solamente 88 en todo el país obtuvieron cinco estrellas. El tramo más seguro no alcanza los dos kilómetros, y en promedio, las carreteras nacionales se rajaron al conseguir apenas dos estrellas en seguridad vial.

El programa iRap recomendó construir aceras para peatones en 1.991 kilómetros; instalar sistemas de contención para evitar caídas a abismos y choques con objetos laterales en 1.031 kilómetros. Eliminar obstáculos laterales en 5.457 kilómetros. Esta es la contramedida más frecuente. Instalar bandas alertadoras en 2.186 kilómetros; instalar infraestructura para reducción de velocidad en 714 kilómetros; senderos informales para peatones en 2.044 kilómetros; construir para motociclistas en 837 kilómetros; mejorar la calidad de la curva en 629 kilómetros; mejorar la demarcación en 575 kilómetros; y remover obstáculos para mejorar la visibilidad en 165 kilómetros. Ni siquiera de esta última recomendación, que es la más fácil y económica de hacer, se han tenido noticias.

Las motos y la accidentalidad, el gran dolor de cabeza

La moto es hoy uno de los vehículos de mayor acogida entre los colombianos como medio de transporte o generador de empleo. Las ventas están disparadas y esa tendencia es proporcional a los altos índices de accidentalidad. En el país hay más de 4,8 millones de motos en las que se movilizan unas ocho millones de personas. Cada mes mueren 20 motociclistas y en Bogotá mueren en promedio dos cada semana.

La forma ‘alegre’ como se entregan las licencias de conducción sin mayores exigencias y requisitos parece no preocupar al Mintransporte, pues no se ha hecho nada para subsanar ese problema. Y hace poco, un estudio del Fondo de Prevención Vial reveló las graves falencias y vacíos en la venta de cascos en Colombia.

Ese informe dice que hay un inmenso mercado informal a nivel nacional que en algunas ciudades puede llegar al 40 por ciento. Es decir, que de cada 100 cascos que se venden, 40 no cumplen con las normas técnicas que garanticen una real protección a los motociclistas.

Y el reglamento técnico está rezagado frente a estándares internacionales, contiene una lista innecesaria de pruebas y ensayos y los criterios de aceptación no son claros, pero al mismo tiempo es muy laxo en los aspectos cruciales para la seguridad de los usuarios. Sobre este capítulo no se ha oído una palabra del Mintransporte.

La reglamentación del transporte especial

En septiembre del 2012 el Ministerio de Transporte tenía los resultados de un estudio contratado con la firma Icovías Ltda. El estudio mostró serias fallas en la estructura del transporte especial, no sólo del modelo de negocio sino de todos sus componentes, desde la propiedad de la flota hasta la contratación de servicios, de conductores y el estado (edad) de los vehículos.

Uno de los principales problemas detectados es la misma regulación estatal. De acuerdo con el Decreto 174 de 2001, que reglamenta este servicio, los buses de transporte público intermunicipal o urbano, antes de que cumplan diez años de rodamiento, pueden pasar al transporte especial. Estos buses con más de 20 años de rodamiento, que es lo que permite la Ley para la operación de intermunicipales o urbanos, van a parar a poblaciones en donde los controles son mínimos.

Tuvo que ocurrir la tragedia de Fundación en donde murieron 33 niños para que el Ministerio saliera a anunciar la reforma. Ya hay un borrador de la misma con la que se pretende poner orden en ese sector del transporte, pero sus dueños asesorados por abogados ya anunciaron que se opondrán a los cambios porque van en contra de su negocio.

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