Si se cumplen las revisiones programadas se puede exigir la garantía del carro nuevo

Las casas matrices deciden los términos del cubrimiento de la garantía teniendo en cuenta diversos factores del vehículo, pero el verdadero costo del mantenimiento del carro lo define el taller.

Redacción Motor

08:37 p.m. 21 de septiembre del 2012

El valor de la revisión o 'mano de obra', y de los repuestos consumibles, como lubricantes, fluidos, filtros y elementos que se desgasten por su uso normal (pastillas, correas o bujías), corren por cuenta de quien compra un vehículo nuevo, pues se trata de acciones preventivas que buscan mantenerlo en condiciones normales de funcionamiento durante la garantía.

Es lo que demanda la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) y lo que tiene en cuenta fabricante e importador al momento de redactar el certificado que se llevan los clientes bajo el brazo cuando adquieren un 'cero kilómetros'.

Ese certificado debe hablar no solo de la calidad e idoneidad del carro, sino -muy importante también- de las condiciones del servicio posventa, las cuales varían en cada marca de acuerdo con la confianza que éstas les tengan a sus productos y de factores externos, como las variables climáticas y geográficas.

Es más: algunas garantías no son necesariamente 'plenas' pues el fabricante decide si el vehículo necesita o no cubrimiento sobre algunas piezas. Y es ahí donde el comprador debe cuestionar el certificado, antes de firmar el cheque, con preguntas sencillas como: "¿Para qué comprar un carro que no tiene garantía sobre la suspensión si lo voy a usar para cargar bultos en una finca?"

Fabricante y distribuidor son responsables del funcionamiento del vehículo, siempre y cuando se cumpla con las revisiones programadas y previamente pactadas con el comprador. En otras palabras, no hay lugar a que le digan "ese ruido es normal", "no hubo necesidad de cambiarle el filtro" o "ese bombillo se enciende siempre en esos modelos" porque los carros no tiene por qué fallar; pero tampoco hay lugar a reclamos si el comprador incumple con las revisiones programadas.

RECUADROS:

La formalidad se paga
Las partes y accesorios de las marcas y los concesionarios son parte de un 'stock' que están obligados a tener... y eso les cuesta porque invierten millones de pesos en piezas (provenientes exclusivamente de los proveedores avalados por la casa matriz), que se devalúan en las bodegas a la espera de compradores.
Pero, al utilizar piezas garantizadas, el usuario sabe que contará con un servicio posventa óptimo y ajustado a los términos pactados en la garantía.

Nunca les mata mano
Llantas y rines. Traen sus especificaciones exactas en el manual, que al alterarlas en ancho, alto y peso les dan más trabajo a los rodamientos y los desgastan.
Frenos. Solo si el taller autorizado instala ese repuesto de regular calidad y se desgasta por fuera de parámetros, el usuario tiene derecho a que le respondan. 
Alarmas y radios. Pueden alterar su electrónica. Los concesionarios suelen tener sus propios instaladores y son ellos quienes deciden si aceptan o no dentro de la garantía nuevos equipos de seguridad o de sonido.
Motor. Si presenta problemas de ajuste o sincronización, no es problema de la gasolina, es problema de la máquina que está fuera de reglaje, y eso lo debe corregir el taller autorizado. 
Caja. Si el usuario la 'cacharrea', la factura corre por su cuenta, pues las nuevas unidades automáticas casi no tienen arreglo porque son muy complejas y no admiten componentes sueltos para repararlas.

El 'peaje' del aceite
Muchas veces, los talleres tienen compromisos comerciales con marcas específicas de lubricantes que no necesariamente son las más baratas del mercado y suben la cuenta final.
Por otra parte, los filtros (aire y aceite) deben ser los originales, instalados en los talleres autorizados por la marca y ajustados al manual del carro... y esas piezas tampoco son baratas.
Este peaje es muy 'duro' para quienes compran carro nuevo, pero necesario para mantener la garantía. 

¿Quién responde por el computador?
Rara vez sucede que 'saque la mano', pues de ser así, el vehículo se anularía por completo. Pero de suceder, se convierte en un dolor de cabeza para la misma marca porque los computadores son fabricados y ajustados por empresas externas a las casas matrices.
Si hay un daño severo, existe la posibilidad de conectarse en línea con la fábrica, que tiene todos los datos de ese motor específico y lo 'arreglan' desde allá. De lo contrario, el vehículo no sirve porque esa pieza gobierna casi todos sus dispositivos.

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