Cumplir la ley, pero que sea coherente: dicen los motociclistas

Las leyes no están mal, son necesarias para vivir de forma organizada en sociedad. Desde una relación de pareja y de familia, hasta una nación.

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

El problema de las leyes surge cuando se crean de forma arbitraria o sin bases lógicas reales. Eso afecta a automovilistas y motociclistas por igual.

Hace poco un amigo alemán estuvo en Bogotá y me decía que le parecía increíble que en la vía de Bogotá a Tunja (que en tramos tiene tres carriles, bermas y está bien pavimentada) las velocidades máximas fueran 40, 60 y 80 kph.

¿Este tipo de normas sin lógica ¿decía¿ solo hacen que la gente las ignore porque no les encuentra razón de ser; la gente respeta las normas cuando entiende que tienen razones de fondo y son bien fundamentadas.¿

Es necesario definir límites de velocidad, pero deben ser coherentes con la vía sobre la cual se definen. Decir que ¿todas las carreteras de Colombia deben tener una velocidad máxima de 80 kph¿ es ignorar que hay vías en las que se puede ir a 120 kph y otras a 50 kph. Conclusión: falta de análisis y de asesorías válidas al normatizar.

Las motos, siempre las motos
En cuanto a las motos, los primeros interesados en tener normas que protejan la vida son los motociclistas.

Algunos ejemplos de normas que tienen todo el sentido son: no circular por los andenes, presentar exámenes de aptitud para obtener el pase (actualmente los entregan por comprar una caja de cereal), no circular en contravía, no pasar por encima de los separadores.

Y la lista continúa: no parar en las cebras, respetar los semáforos, tener pintura antideslizante en las vías (esta para quienes diseñan las calles), utilizar cascos que cumplan estándares internacionales, usar ropa protectora...

Por el contrario, hay otras que solo existen en la ¿tierra de Macondo¿, como la circulación a un metro del andén derecho, posiblemente la norma más arbitraria y con menos estudio que en la actualidad afecta a los motociclistas.

Otra: los números en los chalecos y los cascos. Esta medida fue tomada en una época de sicariato en Colombia y por eso el motociclista quedó estigmatizado para siempre. Es una marca que debe llevar un grupo de ciudadanos que usa un medio de transporte particular; además, las marcas deberían llevarlas los vehículos, no quienes los utilizan.

De hecho, muchas marcas de cascos recomiendan no utilizar ningún tipo de adhesivo ni calcomanías sobre ellos porque degradan la resistencia del mismo.

Los chalecos, por otro lado, son un método conocido por los ladrones para robar motocicletas de manera fácil: revisan qué persona está haciendo fila en alguna parte, toman el número de placa del chaleco y luego van por la moto con la placa correspondiente, que obviamente está sin vigilancia.

El problema del país no es falta de reglamentación, es falta de reglamentación adecuada y de aplicar consistentemente las normas que realmente sirven (por ejemplo, adelantar únicamente por la izquierda).

Es innegable que existen problemáticas de circulación, pero quienes están reglamentando parecen olvidar que deben asesorarse de alguien que realmente conozca el tema. Al no hacerlo, con frecuencia terminan tratando de matar un zancudo a cañonazos.
Guillermo Castaño A.
 

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