Departamento de Planeación Nacional lanza alerta por colapso en movilidad

Colombia pierde cerca del 2 por ciento del PIB al año a causa de los trancones. Un millón de vehículos nuevos ingresarán en los próximos tres años a las calles.

Redacción Motor

07:00 p.m. 30 de enero del 2015

Un colombiano pasa 20 días al año montado en un bus y la duración de un desplazamiento está en hora y media en promedio.

Por culpa de los trancones, los habitantes de Bogotá pierden cada año 7 millones de horas y en el resto del país cuatro millones por la misma causa. Esto se traduce en pérdidas equivalentes al 2 por ciento del PIB al año, que en pesos suman 16 billones con los que se podría construir la primera línea del metro.

Estas cifras surgen de un estudio contratado por Planeación, con el que la entidad alerta y prende las alarmas sobre el inminente colapso de movilidad en las principales ciudades del país.

Planeación no solo advierte sobre las graves consecuencias de los trancones en la economía sino también sobre la calidad de vida de los colombianos.

Según el estudio, “un colombiano promedio pasa el equivalente a 20 días al año metido en un bus, lo que refleja el drama de la situación de
movilidad en el país”.

Según Darío Hidalgo, miembro de Global Green Growth Institute, entidad internacional que apoya programas de desarrollo en países emergentes, “un colombiano pasa, en promedio, 480 horas al año metido en un bus, que si se contabilizan en términos de dinero por horas trabajadas representarían ingresos económicos importantes para cada persona”.

El estudio además sirvió como diagnóstico para la formulación del nuevo Plan Nacional de Desarrollo que comenzará a discutirse en el Congreso en febrero, y con el mismo se pretende avanzar en soluciones a los problemas de movilidad.

Volviendo a los trancones en ciudades como Bogotá, cuya infraestructura vial tiene 40 años de atraso y un sistema de transporte masivo deficiente, el estudio indica que un lapso normal de traslado entre la casa y el trabajo es de 30 minutos. Todo exceso por encima de esa media es tiempo perdido. Esto es más que evidente en Bogotá. El traslado promedio es de 67 minutos.

Qué hacer

El problema es de tal dimensión que el DNP prende las alertas sobre la inminente crisis de movilidad urbana. Su director, Simón Gaviria, sostiene que la situación tiende a empeorar en todas las regiones del país. “En los próximos tres años alrededor de un millón de nuevos vehículos estarán buscando espacio en las calles de las ciudades y no hay estrategias claras de ampliar la infraestructura vial de las principales capitales. En otras palabras: habrá más carros en las mismas calles”, dice Gaviria.

No obstante, a la gente no parece importarle los trancones ni la calidad de vida ni el pésimo servicio de transporte. El carro sigue ganando adeptos. En el 2002, cuando se pusieron en marcha los sistemas masivos en varias ciudades, el 73 por ciento de los ciudadanos tenía la intención de usar el transporte público, pero en 2012 la cifra bajó al 51 por ciento, y hoy puede ser más baja. Lo contrario pasó con la intención de uso del vehículo particular, pues se pasó de 18 al 29 por ciento.

Los expertos advierten que si se mantiene esta evolución, en los próximos 10 años en las ciudades habría tanta gente movilizándose en medios privados como públicos de transporte, lo cual generará condiciones de congestión y contaminación insostenibles.

El problema de los trancones

La movilidad ha colapsado en las principales capitales del país (Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla) como consecuencia de los trancones, el crecimiento del parque automotor, la motorización y la falta de vías e infraestructura.

Por los 15.000 km. de malla vial de Bogotá (la mayor parte en mal estado), circulan cerca de 1'400.000 vehículos particulares, más de 100.000 públicos, 15.000 automóviles oficiales y unas 500 mil motocicletas.

La velocidad promedio para los desplazamientos está en 19,3 km/hora. Los bogotanos, en promedio, demoran una hora y media en desplazarse dentro de la ciudad.

La mayor duración de un viaje en bus afecta el bienestar de las personas, deben empezar muy temprano sus jornadas y llegan muy tarde a sus casas por los trancones y el mal servicio del transporte público. No hay calidad de vida ni espacio para compartir con la familia. Las empresas también se perjudican por los trancones, pues afectan su productividad. Además, los costos del trancón también se ven reflejados en la salud física y mental de los ciudadanos.

La estrategia para devolverle la movilidad a las ciudades

“La gran meta es lograr que la mayor cantidad de gente posible pase en estos cuatro años del transporte privado y de la moto al transporte público y a modos sostenibles, como la bicicleta y viajes a pie”, asegura el director del DNP, Simón Gaviria Muñoz.

El gobierno aspira a poner en marcha una estrategia para que los servicios de transporte ofrezcan acceso a todos los colombianos, priorizando los modos sostenibles y brindando cobertura con tarifas que permitan al usuario subirse a sistemas de calidad.

En esa dirección, el Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018 tiene como objetivos priorizar los modos no motorizados (viajes a pie y en bicicleta) y el transporte público, culminar los proyectos de Sistemas Integrados de Transporte Masivo (SITM) y de Sistemas Estratégicos de Transporte Público (SETP), y asegurar su sostenibilidad.

Para la financiación de los sistemas y que el transporte público de calidad sea el eje estructurador de la movilidad urbana, la DNP plantea como fuentes complementarias “el cobro por congestión, por estacionamiento y valorizaciones y plusvalía”, y se impulsarán las alianzas público privadas.

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