Días sin carro, ¿fórmula agotada?

No mejoran calidad ambiental ni del aire, dicen expertos.

Redacción Motor

09:30 p.m. 15 de febrero del 2013

El pasado jueves 7 de febrero se cumplió otra jornada más, la número 13, del Día sin Carro en Bogotá. Otra jornada que, salvo la 'fiesta de la bicicleta' poco cambia el panorama de una ciudad que cada día tiene un aire menos respirable y se atasca más.
 
Hasta ahora el Día sin Carro no ha pasado de ser para la alcaldía de Bogotá una jornada para mostrar unos resultados y mediciones que son más que obvios. Por ejemplo, que más gente se subió al Transmilenio (se pasó de 1.387.792 usuarios a 1.541.271). Claro, ¿en qué más se podrían mover?
 
Y aunque se muestran como un hecho positivo, la verdad no es la gran cosa: que el transporte público colectivo incrementó su velocidad pasando de 23 kilómetros por hora en un día normal, a 25 kilómetros en el día sin carro. Y el transporte público individual incrementó su velocidad pasó de 28 kilómetros por hora a 30 kilómetros.
 
Hay otros datos que dejan interrogantes. La Secretaría de Ambiente reportó que el hollín y el humo bajaron un 6 por ciento y, el monóxido de carbono, un 2 por ciento frente a un día corriente. ¿Es eso significativo si salieron de circulación, como dicen, un millón 600 mil carros particulares?
 
Si salieron de circulación todos los particulares y hubo congestiones, algo está pasando. ¿Bogotá no tiene capacidad vial para soportar ni siquiera la movilidad del transporte público?
 
Más allá del balance final oficial, ya hay voces de expertos que tienen serias dudas sobre el día sin carro. "Es un buen ejercicio de civismo, pero no mejora la calidad del aire ni la contaminación auditiva, porque buses, taxis y motos incrementan su actividad", dijo Eduardo Behrentz, experto de la Universidad de los Andes en movilidad sostenible, quien considera que esta jornada está agotada.
 
Behrentz tiene razón.  Para nadie es un secreto, y el mismo gobierno lo sabe porque es el que homologa y autoriza su entrada al país, que los carros que salen de circulación ese día son menos contaminantes, tienen modernos catalizadores, motores más eficientes, bajo consumo y por lo tanto menos emisiones que los vehículos autorizados a circular.
 
Hay otro elemento clave, los motores de inyección mecánica, como los de las busetas, son más contaminantes que los motores Diésel de última generación, que son de inyección controlada electrónicamente.
 
El día sin carro, que en realidad en Bogotá es todos los días por aquello del pico y placa, se está quedando 'sin aire' si en realidad las autoridades no van más allá de las mediciones de siempre, y en cambio optan por una política de movilidad de largo plazo, porque hasta ahora esta se ha reducido al pico y placa y esa parece ser la gran obra de los funcionarios que pasan por la secretaría de Movilidad.
 
Esa gran política, como lo sugieren los expertos, debería agilizar las nuevas troncales de Transmilenio, mejorar este servicio y hacerlo llamativo para el usuario del carro particular. En Bogotá se han desperdiciado las líneas de tren que atraviesan la ciudad de sur a norte y de oriente a occidente; a pesar de la lenta puesta en marcha del Sitp, el transporte público no tiene orden. Ampliar y conectar las ciclo rutas porque esa explosión de bicicletas el día sin carro no se vuelve a ver otros días del año.
 
Y la ciudad debería estar moviéndose en la promoción y desarrollo de una política 'verde' de incentivos para el uso de vehículos eléctricos e híbridos, con acciones como exención de impuestos, pico y placa.
 
Ya a estas alturas muchos se preguntan ¿para qué el día sin carro? Eduardo Behrentz plantea otro problema. Para él hay un problema con el mensaje. "El tono de la campaña es negativo, porque prohibe. Mejoraría si promoviera buenas prácticas", aseguró.

Ver en este enlace: para qué debería servir el día sin carro

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