Los diseños de automóviles que nadie pidió y que todos quieren

El drástico cambio que han sufrido los diseños de los autos ha dado paso a una sobrepoblada oferta de impensables segmentos y modelos.

Redacción Motor

05:58 a.m. 13 de febrero del 2015

Daniel Otero Bravo
Redactor EL TIEMPO

Requerimientos de seguridad para ocupantes y peatones, diseños generalistas fáciles de digerir por cualquier persona y departamentos de mercadeo en busca de volúmenes de ventas que justifiquen las inversiones implicadas en el desarrollo de cualquier vehículo, son los principales limitantes y enemigos de los diseñadores.

Por tal razón, los fabricantes se vieron en la necesidad de integrar dentro de sus equipos de trabajo completos estudios de diseño que los alejaran de las profundas aguas de la monotonía y de diseños carentes de personalidad, apuntando a una imagen de marca que la diferencie de las demás, requerimiento compartido por los consumidores.

Así que la creatividad debió girar el timón y buscar una nueva ruta que la llevara a cumplir las demandas de esos clientes, algo que al parecer se les salió de las manos y dio paso a la creación de cada vez más segmentos y nichos que antes ni imaginamos podrían existir.

Quienes buscaran un vehículo familiar sabían que su opción más segura y fiable sería un sedán, o tal vez una station-wagon en un caso extremo.

Ahora, el abanico es algo más amplio gracias a los crossover, hatchback de generosas dimensiones y hasta algunos monovolumen. La situación en el resto del mundo del automóvil no es distinta.

¿Quieren una camioneta sin perder las comodidades del sedán? Los utilitarios deportivos son la respuesta. ¿Quieren una camioneta con el rendimiento de un deportivo? Porsche lo solucionó hace años con la Cayenne. ¿Quieren un sedán con la apariencia de un deportivo? ¡Denle la bienvenida a los cupé de cuatro puertas!

El crecimiento y éxito de estos nichos llevó a que las marcas buscaran allí su tajada, presentado versiones propias de cada uno para dar inicio a nuevos y muy competidos segmentos. Mercedes-Benz se arriesgó con el CLS, y ahora BMW tiene su Serie 6 Gran Coupé, Audi su A7 y hasta Porsche entró al juego con su Panamera.

Después de la X5 y otros SUV Premium de gran tamaño, Porsche presentó la Cayenne, movimiento que llevó a BMW a darle a su modelo el tratamiento de la división ‘M’ (Motorsport). Luego, en un vuelco arriesgado, creó la X6, cuyo éxito gestó el interés de Mercedes-Benz que no demora en sacar al mercado su GLE con respectiva versión AMG incluida, por supuesto.

Y esto es solo hablando de las carrocerías y diseño exterior, pues en cuanto a los interiores y las motorizaciones también se han dado importantes cambios. Mientras que la conectividad y el entretenimiento han influenciado fuertemente la disposición y los controles de los vehículos, las demandas de rendimiento y eficiencia comandan los últimos desarrollos mecánicos.

No en vano Tesla se ha puesto a la vanguardia con su Model S y Model S P85D. Mientras que en su interior todo es controlado mediante su gigante pantalla táctil central de 17 pulgadas, la motorización totalmente eléctrica ha probado ser capaz de dejar en vergüenza a potentes deportivos que habrían apostado por una victoria aplastante.

Las respuestas a preguntas que nadie ha hecho parecen haberse convertido en las mejores recetas para el éxito y apuntar a nuevos clientes ha dado resultado, con todo y que aspectos como la seguridad y la eficiencia siguen jugando un papel vital a la hora de darse a la tarea de crear un nuevo vehículo.

Si bien la cuenta de segmentos y nichos sigue creciendo (cuenten cuántos MINI hay hoy en día), evolución y no revolución parecería ser la premisa de un competido mercado donde al parecer la obsolescencia programada castiga a los más atrevidos y perdona a los más conservadores (miren las ventas mundiales de Toyota). Como una mujer vanidosa, estar al tanto de los más recientes avances para mantenerse “vigente” es clave.

Tal vez por eso es que autos como el Volkswagen Golf o el Porsche 911 han preferido mantener su figura y evolucionar apenas lo necesario para estar al tanto de la época, en vez de caer en transformaciones extremas y correr el riesgo de desfigurar una receta que ha probado ser exitosa y fácilmente reconocible en todo el mundo.

Lo cierto es que el diseño de los autos está regido por las tendencias de cada época y así como las libertades del siglo pasado dieron paso a excesos irresistibles como el Lamborghini Countach, bellezas irrepetibles como el Citroën DS y rarezas como el Lancia Stratos Zero Concept, lo que pudieron ser frenos para los diseños actuales fueron en cambio los gestores de autos tan controversiales como el Hyundai Veloster, tan llamativos como el Jaguar F-Type o tan extravagantes como el Mercedes-Benz Clase G 6x6.

El destino de los carroceros

No hay duda que los más perjudicados por la nueva ruta del diseño “en casa” de las marcas son aquellas compañías y estudios de diseño que hicieron renombre a lo largo del siglo pasado. El destino de Ferrari seguramente habría sido muy distinto sin la ayuda de Pininfarina; Lamborghini o Alfa Romeo no habrían sido lo mismo sin Bertone; y la mano de Giugiaro fue definitiva para marcas como Volkswagen, Maserati y Fiat. A pesar del legado de estas y otras casas de diseño, sus destinos se han visto truncados. Incluso habiendo subastado varias de sus creaciones, Bertone finalmente se declaró en bancarrota; el 90.1 por ciento de las acciones de Italdesign Giugiaro fueron adquiridas por Audi AG; y Pininfarina, además de haber cesado la producción de automóviles en 2011, aún se encuentra en un proceso de reestructuración que incluye el pago de una deuda de más de 180 millones de dólares.

Los interiores también cambian

El diseño exterior tiene la gran tarea de convertirse en el imán para las personas, pero el interior tiene la responsabilidad de hacerlos quedarse, pues es allí donde pasarán más tiempo y por lo tanto es el espacio del cual más requerimientos van a pedir.

Es así que a pesar de mantener la figura general intacta las marcas han comenzado a incorporar una variedad de nuevos sistemas para controlar las diferentes funciones del auto. Las pantallas digitales ya no pueden faltar, las conexiones inalámbricas son vitales para muchos compradores y las novedades que pongan a las marcas por delante de sus competidores serán sus mejores armas.

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