¿Quién es el dueño de los huecos en Bogotá?

El IDU y la UMV son las entidades encargadas de reparar o velar por el buen mantenimiento de alrededor de 15.600 kilómetros carril.

Redacción Motor

05:38 a.m. 19 de septiembre del 2014

Como si los huecos no fueran ya suficiente problema para la movilidad en la capital por las congestiones que causan, algunos contribuyen a agudizar la problemática. Entre enero y agosto de este año, en 473 visitas técnicas que realizó el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) a 222 contratos y obras de urbanismo recibidas, encontró 1.717 daños imputables a contratistas y urbanizadores.

Esto se traduce en trabajos o reparaciones mal hechas, entre las cuales las fallas detectadas con mayor frecuencia son hundimientos, fisuras transversales, fisuras longitudinales y desportillamientos. Por cuenta de esas fallas, la entidad ha recuperado el equivalente a $899’631.512 en reparaciones realizadas en vías y espacio público mediante las pólizas de cumplimiento.

En Bogotá los huecos se dan ‘silvestres’ y aparecen de un día para otro, incluso en vías recién intervenidas; y hay otros que llevan tanto tiempo en las calles que los conductores optan por ‘memorizar o aprender dónde están’.

Lo cierto es que no es tarea fácil reparar la malla vial de Bogotá, empezando por el primer gran escollo que es la falta de presupuesto, es decir, que no hay plata para arreglar las mismas vías de hace tres décadas que cada año reciben cerca de 130.000 vehículos nuevos.

Otro aspecto que hay que tener en cuenta es que los huecos en esta ciudad tienen distintos dolientes, o mejor, las vías. Por ejemplo, el IDU “tiene bajo su competencia la intervención de la malla vial arterial principal y la malla vial arterial complementaria”, que para ponerlo en términos más claros corresponde a las vías principales y avenidas y las calzadas de TransMilenio.

Otra parte, la malla vial local o vías secundarias que dan acceso a los barrios y conjuntos residenciales, está a cargo de la Unidad de Mantenimiento Vial (UMV) y, en algunos casos, de las alcaldías locales. La diferencia es que en el caso del IDU, este tiene que contratar con terceros el arreglo de las vías, mientras que la UMV dispone de sus propios equipos y personal y solo compra los materiales con la debida garantía.

Estas entidades son las encargadas de reparar o velar por el mantenimiento de alrededor de 15.600 kilómetros carril entre vías arterias, principales, secundarias, intermedias y locales. Ahora, si usted como automovilista tiene en cuenta que no hay dinero para arreglar todas las calles, que hay diversas entidades encargadas de esta labor y todavía se pregunta por qué los huecos en las calles de acceso a su barrio, edificio, conjunto o urbanización siguen ahí, la respuesta es que los arreglos se basan en la necesidad de priorizar lo público.

“El IDU interviene las vías deterioradas que le corresponden según la disponibilidad de recursos, concentrándose en la malla vial arterial y los corredores del SITP. Esta priorización obedece a un modelo matemático, en el cual se tienen en cuenta criterios como el factor de movilidad (tránsito promedio diario, capacidad), estado, áreas prioritarias de intervención definidas por la Secretaría del Hábitat, zonas atractoras de viaje y red vital”, responde el IDU. En esa ‘necesidad de priorizar lo público’ las intervenciones también pueden ser realizadas por la UMV y/o los Fondos de Desarrollo Local (FDL).

La realidad es que, según el director de la UMV, Juan Carlos Abreo, “el 55,25 por ciento de la malla vial en Bogotá está en mal estado; un 23 por ciento se encuentra en condiciones regulares y solo un 20 por ciento en buen estado, lo que significa que cerca del 80 por ciento presenta problemas”.

Las cuentas más austeras indican que se necesitan 6,7 billones de pesos para dejar en buen estado las vías locales de la ciudad. “En la actualidad se requieren entre 800 y 1.000 millones de pesos por cada kilómetro carril, pero el presupuesto de la UMV es de 130.000 millones de pesos para todos nuestros programas, lo cual es irrisorio para las necesidades de la ciudad”, asegura Abreo.

A este horizonte ‘lleno de cráteres’ hay que agregarle que no existen programas constantes en los tiempos de prevención, entre el mantenimiento rutinario, preventivo y el periódico. Al no haber prevención, las vías se dañan e implica una reconstrucción total, lo que al final se traduce en una reparación más costosa.

Hoy la UMV tiene 14 cuadrillas trabajando en la reparación de vías. Y los conductores pueden poner sus esperanzas en la máquina ‘tapahuecos’, con la que se inició un programa preventivo de la malla vial. Con todo y la polémica desatada por el proceso de contratación, lo que sí ha sido evidente es que los huecos se tapan más rápido, lo que no se sabe es si quedarán bien tapados y cuánto durará su reparación (ver recuadro).

¿Cuáles son las garantías?

En el caso de la UMV, que no requiere contratación externa, la garantía la dan los materiales de obra con que está trabajando la entidad, los cuales hasta el momento no han presentado fallas. Si existe alguna anomalía la Unidad regresa al sitio y realiza nuevamente el trabajo. Por su parte, el IDU exige pólizas de cumplimiento y garantía a los contratistas de la obra.

Denuncie los huecos

Cuando se trata de vías locales, la Unidad de Mantenimiento Vial, a través de su página web www.umv.gov.co (Atención al ciudadano), recibe las solicitudes de los afectados para la intervención de una vía. Si esta tiene un alto flujo vehicular y es catalogada de alta prioridad, previa visita de los inspectores de la UMV, el arreglo se podría realizar entre 15 a 20 días. Pero si se trata de un hueco menor, entraría a un tiempo de espera de acuerdo a la programación en la zona y la disponibilidad de personal.

¿Le rinde a la ‘tapahuecos’?

Según los reportes de la administración, la novela de la máquina ‘tapahuecos’ podría tener un final feliz. Un balance entregado el martes pasado da cuenta que en una semana las tres máquinas, que trabajan 24 horas al día en la localidad de Usaquén, taparon 365 huecos.

Esto, con el sistema tradicional, se demoraría un mes. Pero los expertos cuestionan la calidad de la mezcla asfáltica. Los ingenieros de la UMV la revisaron y determinaron que presenta “una compactación favorable para la altura de la ciudad, resistiendo el peso de los vehículos”.

Por ahora, las máquinas tienen un plan de trabajo para inyectar 15.684 metros cúbicos de mezcla asfáltica en los huecos a intervenir, la cual se deberá aplicar en un período de 72 días. EL TIEMPO lo dirá.

El rollo de la contratación

Un aspecto a favor de la UMV es la contratación. Mientras que el IDU debe contratar a terceros para la ejecución de las obras, labor que le toma cuatro meses o más debido a que requiere hacer un proceso licitatorio, la UMV tiene su propio personal y maquinaria, lo cual lo libera de ese trámite y puede tomar acciones de forma inmediata, dependiendo de las condiciones de la vía.

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