Los 'dummies' de las pruebas de choque suben de peso para mejorar los parámetros de seguridad

Estos ¿muñecos' de los que existen hombres, mujeres y niños, son usados para simular lesiones en un choque. Con la nueva generación se busca hacer más reales los efectos durante una colisión.

Redacción Motor

07:36 p.m. 16 de diciembre del 2014

Las pruebas con maniquíes o muñecos, como se les llama popularmente a los ‘crash test dummies’, se idearon para recopilar información de los choques y luego aplicar sus resultados en la mejora de la seguridad de los vehículos.

La compañía Humanetics, encargada de producir estos maniquíes plantea la necesidad de acercarlos más a la realidad y para ello está desarrollando ‘sujetos’ de mayor peso, es decir, figuras obesas con el fin de aumentar la seguridad de todos los ocupantes de los autos.

Esto porque los niveles de obesidad han ido creciendo, la estatura de las personas, así como el aumento constante de peso en la población infantil en diferentes países del mundo.

Según el director general de la compañía Humanetics, Chris O’Connor, “el hecho es que si eres obeso, tienes un 78 por ciento más de posibilidades de morir en un accidente de tráfico”.

La dura afirmación de O’connor se sustenta en las estadísticas de la Universidad de California - Berkeley, que se dedica a la seguridad vial y la investigación de este campo.

Los cambios en los ‘dummies’ no solamente se aprecian en el peso. Ahora son más voluminosos y se ha incrementado su altura, ya que la población actual es más alta que la de hace una década.

La distribución del peso ha sido redirigida, especialmente a la parte de los muslos y glúteos, lo que hace las pruebas más realistas. El maniquí más grande de esta nueva generación pesa 105 kg.
Estos avances han permitido que los vehículos de hoy tengan unas mejoras de seguridad sustancial que brindan mayor protección a sus ocupantes en caso de choques o accidentes.

La evolución
En las primeras pruebas de choque para evaluar la seguridad de los automóviles se recurrió a voluntarios, cadáveres humanos y hasta huevos.

En el primer caso se trataba de investigadores excéntricos y sus propios alumnos que participaban en este tipo de pruebas en las que, en ocasiones, perdían la vida.

A los cadáveres se les cubría con vendajes, se les inyectaba un líquido parecido a la sangre y tras sujetarlos al auto se simulaba el impacto. En esta había dos problemas, la escasa fiabilidad y el más grave, la falta de ética.

Estas prácticas se abandonaron en 1949 cuando aparece el primer ‘dummie’, llamado Sierra Sam, bautizado así por su inventor.
Sam se hizo para probar la fiabilidad de los asientos eyectores de los aviones del ejército estadounidense, pero pronto se dieron cuenta de que había más soldados lesionados en vehículos que en avión y desde ahí se usaron para testear la seguridad en los autos.

La evolución de los dummies no ha parado. En 1971, General Motors presentó el Hybrid I, y luego su versión femenina, el Hybrid II. Después vino el Hybrid III en 1983, que brindaba cerca de 100 posibilidades de medición y más recientemente, Thor, dotado de una alta biofidelidad que aporta información sobre otras partes del cuerpo como el pie, el talón y la rodilla.

Hay otros que reproducen la estructura ósea, órganos internos y toda la instrumentación necesaria para conocer las lesiones causadas por los accidentes en el organismo con total precisión.

En la actualidad se usan diversos ‘dummies’ con distintos tamaños según se quiera simular un hombre, mujer o niño así como el tipo de impacto.

Los ‘dummies’ cuentan con una serie de sensores conectados por un cable y envían los datos a una caja de registro atornillada en el baúl. Esta caja registra y ‘traduce’ la información en las posibles lesiones que sufriría el cuerpo humano si se viera sometido a un impacto como el que ha experimentado el ‘dummie’.

¿Cómo lo hacen?
El crash test se hace en un corredor en el que el auto está enganchado, mientras un motor de 400 kW lo propulsa hasta la velocidad indicada. Todo el proceso es grabado y fotografiado a 1.000 fotogramas/segundo. El vehículo acaba estrellado en cuestión de segundos. En los laboratorios del motor en los que se realizan estos tests, se contabilizan una media de 200 ‘crash tests’ al año con todo tipo de pruebas y accidentes. No todos los ‘crash tests’ se hacen con ‘dummies’, debido a su elevado costo. A cambio, se utilizan simulaciones por computador que ofrecen muchas posibilidades para realizar el test.

Fuente: EuroNcap

Zona Comercial
report_error_form_error
Reporte enviado

¿Encontraste un error?

Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.