'La estrategia de la lona verde': se enreda construcción de 18 obras viales

A pesar de contar con los recursos que los bogotanos pagaron por valorización, no se ha puesto un metro de pavimento en obras clave para la movilidad de la ciudad.

Redacción Motor

05:00 a.m. 15 de mayo del 2009

Mientras la Alcaldía de Bogotá insiste en mantener la ampliación del pico y placa con argumentos previsibles como la disminución de carros en la calle debido a las obras de trascendental importancia para la movilidad en distintos sectores de la ciudad, éstas tienen un atraso considerable, o peor, ni siquiera han arrancado. 

Son 12 vías y seis intersecciones viales que hacen parte del plan de trabajo incluidas en el denominado Grupo 1, cuya construcción debió haber empezado en el 2007, de acuerdo con el cronograma que en su momento presentó el Instituto de desarrollo Urbano (IDU).  

Según el Acuerdo 180 de 2005, "el plazo máximo para iniciar la etapa de construcción de las obras de cada grupo, no podrá exceder el término de dos años contados a partir del momento en que se expida el acto administrativo que ordena asignar el valor del monto distribuible correspondiente a la construcción de las obras del respectivo grupo, so pena de devolver los valores recaudados..." 

El acto administrativo del que se habla en este caso es la resolución 5993 del 28 de noviembre de 2007, es decir, que estamos a seis meses de que se cumpla el plazo de dos años y todavía no hay ni siquiera un metro de pavimento en las obras de movilidad del Grupo 1.

Entre esas obras están las ampliaciones de la Avenida calle 170 entre la Avenida Boyacá y la Avenida Cota; la Avenida Novena entre las calles 147 y 170, la carrera 11 entre la calle 106; la intersección  de la Avenida Novena con calle 94 y la Avenida calle 24 entre las carreras 97 y 129, más conocida como paralela a la pista del aeropuerto, que es una verdadera trocha.

Hasta ahora las únicas obras de gran envergadura que se están construyendo son las troncales de Transmilenio de la Avenida Eldorado y la carrera Décima. Otras, que el mismo alcalde Moreno se empeña en mostrar como grandes frentes de obra en sus recorridos nocturnos, son solo reparcheos en vías como la Avenida Boyacá. 

Es lo que ya se empieza a conocer popularmente como 'la estrategia de la lona verde', que consiste en encerrar grandes tramos con ese material que da la impresión de que las obras se están ejecutando, pero la realidad es muy distinta.  

En otros casos, como los trabajos de repavimentación de la Calle 170 ya completaron más de un año, y por lo visto, se van a demorar todavía más. Y entre tanto, las vías alternas que se adecuaron en el sector para agilizar el tránsito ya están destrozadas por el alto flujo de vehículos. 

Esta semana, el alcalde Moreno aseguró que no habrá modificaciones al pico y placa todo el día debido a los 'numerosos frentes de obra', y porque la medida ha servido para disminuir la contaminación y aumentar los promedios de velocidad en las 'horas valle'. Pero otra cosa piensan los lectores.

Va a faltar plata

Pero el problema no es solamente que las obras estén retrasadas, sino que su diseño y construcción hoy cuesta mucho más de lo que se presupuestó en su momento, según denunció el representante a la Cámara por Bogotá, Simón Gaviria. 

Gaviria dijo que en el índice de Precios de la Construcción Pesada, en el último año y medio, los insumos han subido un 23 por ciento, incremento que no previó el IDU. La pregunta es, ¿de dónde va a sacar el Distrito la plata que hace falta para construir las obras? ¿Habrá un nuevo impuesto o un nuevo cobro de valorización general? 

En todo caso, dice Gaviria, "por la pereza administrativa del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) se están empezando a enredar 18 obras (12 vías y 6 intersecciones viales) que hacen parte del grupo 1 de proyectos que se ejecutarían con casi medio billón de pesos recaudados por valorización, dinero que lleva cerca de un año guardado en los bancos". 

La mayoría de estas obras se hace por valorización, un gravamen que tienen que pagar los propietarios de bienes inmuebles que se benefician con la ejecución de dichas obras. La valorización puede ser por beneficio general o local cuando incide sobre sectores específicos de la ciudad. 

Para las obras que se debían emprender en el distrito entre el 2007 y el año 2015, divididas en 4 grupos, se presupuestaron más de 2 billones de pesos. De estos recursos, 463 mil millones de pesos corresponden al costo de las obras del grupo 1. Hasta el pasado 20 de abril se habían recaudado más de 474 mil millones de pesos por valorización. 

Esto significa que ya los bogotanos cumplieron con su aporte, sin embargo, las obras no despegan, y sobre todo, empiezan a generar más retrasos en las obras del grupo 2 que debieron empezar este año.  

Así las cosas, también es probable que la ampliación del pico y placa termine prolongándose más allá de los dos años que anunció el alcalde Samuel Moreno, y lo que es peor, dice Gaviria, que la administración empiece a buscar a través de un nuevo cobro a los bogotanos, la plata para poder hacer las obras que los ciudadanos ya pagaron

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