La eterna disculpa cuando ocurre un accidente: me quedé sin frenos

Todo sistema de frenos es 100 por ciento efectivo si se le hace el mantenimiento correctivo y preventivo adecuado y no se altera su conformación mecánica.

Redacción Motor

05:12 a.m. 10 de abril del 2015

Andrés Baraya Rubiano
Redactor de EL TIEMPO

Es común en Colombia que los accidentes graves de tránsito sean atribuidos a ‘fallas mecánicas’ y entre esas a que “perdió los frenos”, pero en el fondo una enorme mayoría de esos casos se generan por errores humanos, por falta de mantenimiento de los sistemas del vehículo, impericia o abuso de quienes se sientan frente al volante.

El lamentable accidente que ocurrió la semana pasada en la vía al Llano, entre otros muchos que se han presentado a lo largo de este año, tienen como causa común, según las autoridades de tránsito, una falla en el sistema de frenos debido al llamado ‘recalentamiento de los frenos’.
Por esta razón centramos este artículo en dicho sistema y despejar varias dudas con la ayuda de expertos.

Debemos comenzar por decir que todo sistema de frenos es 100 por ciento efectivo si se le hace el mantenimiento correctivo y preventivo adecuado, no se altera su mecánica, ni se hacen injertos ni se utilizan piezas de mala calidad.

Existen dos tipos de sistemas. Los hidráulicos utilizados principalmente por automóviles y camionetas de todo tipo; y el de aire comprimido diseñado para vehículos pesados (camiones, tracto camiones y buses), el cual permite una frenada segura gracias a que el sistema ejerce mayor presión.

Básicamente, el neumático presuriza el aire de la atmósfera con un compresor accionado por el motor del vehículo. Luego se seca (lo libra de impurezas y humedad) y lo envía a las cámaras de cada rueda donde es almacenado.

Cada vez que el conductor activa el pedal del freno el sistema envía el aire comprimido a todas las cámaras de las ruedas y se activan las bandas contra las campanas. O las partes de un sistema de discos, si las hay.

Cuando el conductor suelta el pedal se produce el típico sonido de frenado de estos vehículos, pues abre una válvula de escape, la cual libera el aire del sistema para que se pueda recargar de nuevo de forma inmediata.

De acuerdo con Mario Suárez, director jefe de asistencia técnica de Incolbestos, “las fallas más comunes en este sistema son la falta de mantenimiento de las líneas conductoras del aire, el mal estado de los compresores y de los componentes mecánicos (bandas y campanas)”.

Es erróneo afirmar que un vehículo con este sistema se puede quedar sin frenos por recalentamiento. “El problema real es una fuga de aire en el sistema, pero en caso de presentarse, automáticamente se activa el freno de emergencia, el cual también puede ser accionado de forma manual por el conductor”, explica Suárez.

El freno de emergencia bloquea las llantas, por eso es común ver en la vía largas huellas de frenado que dejan los vehículos cuando se presenta esta situación. Esta es la razón por la que pesados tracto-camiones quedan bloqueados en mitad de la vía.

Para Víctor Barrero, asesor técnico de Incolbestos, “uno de los errores más comunes es cambiar las cámaras de aire (donde se almacena el aire en cada rueda) por unas más grandes, lo que conduce a que el sistema se demore más de lo debido en recargarse para la siguiente frenada; y colocar líneas o mangueras de mayor diámetro a las originales, lo que disminuye la presión del sistema (...) Si se modifican estos elementos, el sistema falla”.


¿Y los hidráulicos?

Este mecanismo utilizado por vehículos livianos consta de una bomba encargada de empujar a presión el líquido para frenos hacia los cilindros receptores en cada una de las ruedas, así sean discos o campanas.

En este sistema sí hay pérdida en la capacidad de frenado por recalentamiento, el cual ocurre por malas prácticas de manejo, especialmente cuando se viaja por carretera. “Es común ver conductores bajando en carretera en cuarta o quinta marcha e incluso en neutro, con lo cual se exige más al sistema de frenos para mantener controlado el vehículo”, comenta Suárez.

“Lo ideal es bajar en una marcha alta, segunda o tercera (en la misma en que subiría ese trayecto), para que el torque del motor colabore en la frenada del vehículo”.

Como en todo sistema hidráulico, entre el pistón y su respectivo cilindro hay unos sellos de caucho llamados ‘chupas’, ligas o sellos, que se gastan con el uso y deben ser reemplazados, pues no pueden ni deben ser reparadas. Este es uno de los daños más comunes donde se hacen reparaciones sin profesionalismo.

Otra falla del sistema de frenos suelen ser rayones o deformaciones de los cilindros, que se generan cuando los cauchos se desgastan y permiten que las partes metálicas rocen.

Cuando esto sucede lo indicado es reemplazarlos, pues si se lijan para sacar las imperfecciones se pierde metal y por consiguiente la concentricidad de las partes, ocasionando fugas y baja presión.

Los síntomas de falla en el sistema son fáciles de identificar. Cuando el pedal cambia sus zonas de recorrido efectivo es porque la presión que se ejerce se está perdiendo. Eso significa fuga del líquido y esta se nota a simple vista.

Cuando el problema es en la bomba es un poco más difícil de identificar ya que puede chorrear dentro del ‘booster’ y no se ve. Si no hay ‘booster’, sale por dentro del carro y empieza a manchar los tapetes. Si la fuga es en las ruedas, fácilmente se detecta porque permanece la zona húmeda.

Mantenimiento
Los frenos requieren un servicio periódico para reemplazar las partes de fricción como las pastillas o las bandas. Su duración es muy diversa dependiendo de las calidades y los hábitos de manejo, así como las condiciones de uso del vehículo. Un juego de pastillas debe durar por lo menos 18 mil kilómetros, mientras que el kit trasero, bien sean pastillas o bandas según la configuración del carro, aguanta el doble de las delanteras. La razón es que el 80 por ciento de la acción de frenado lo hacen las ruedas delanteras.

Líquido para frenos
Como el sistema genera altas temperaturas, el líquido que lo opera debe soportarlas sin llegar a hervir. No se debe usar nada diferente a líquido para frenos. Busque siempre que la lata diga DOT 5.1, que es el más avanzado y adecuado. Cambie el líquido purgando completamente el sistema una vez al año y siempre que cambie las pastillas o bandas. El DOT 5.0 está en desuso debido a que tiene un alto contenido de silicona, lo cual afecta los cauchos y absorbe humedad.

Pastillas
Use siempre las de mejor calidad y ojalá originales. En el mercado hay multitud de marcas y especificaciones; el precio ya es un índice de calidad. Para las bandas aplican los mismos principios. Los chillidos de las pastillas en una frenada suave se deben a una vibración cuando rozan con fuerza el disco, que se corrige con unas láminas metálicas que van entre la pastilla y el cilindro que absorben el ruido. No deje nunca que le ‘emparejen’ las pastillas contra el andén. Si chillan y hay roce sonoro todo el tiempo, están llegando al final de su vida útil.

El ‘booster’
Esta pieza es una campana donde se acumula vacío del motor y ayuda a aumentar la fuerza del pedal sobre la bomba. No tiene mantenimiento y los daños se notan porque el pedal se pone duro o porque se afecta la marcha mínima del motor ya que chupa aire por estos conductos. Hay una válvula que evita la salida del vacío y que a veces molesta. Es una pieza muy simple y fácil de cambiar.

Los discos
Fabricados por lo general en fundición, tienen una vida útil prolongada. En promedio se cambian cada tres juegos de pastillas. Los problemas más corrientes son rayones, agrietamientos, deformidad de las caras y cristalización. Nunca perfore los discos dizque para “darles ventilación”, pues eso es completamente falso. Si lo hace, debilita la estructura de este y con el tiempo se fractura. Los que vienen de fábrica con huecos no tienen inconvenientes.


Recuerde estos consejos

El líquido para frenos no se gasta, pero es importante controlar su nivel para cerciorarse de que no haya fugas.
Cuando el nivel baja en el depósito es indicativo de que las pastillas están ya para cambio, pues el líquido baja a los cilindros para suplir el espacio que deja el pistón de la mordaza por el mayor desplazamiento que se necesita.

*Nunca agregue líquido. Si es por desgaste de pastillas, no solo debe cambiarlas, sino purgar el sistema y reciclar todo el líquido que pierde propiedades con el tiempo.
*Si hay fugas, no solamente no agregue líquido, sino que debe enviar el vehículo imperativamente en una grúa al taller.
*Cambie de líquido cada año, pues éste absorbe humedad y baja su punto de ebullición.
*No use excesivamente los frenos para evitar recalentamientos del sistema, que a su vez inducen el chirrido, cristalización, las vibraciones y la pérdida de eficiencia.
*Aplique los frenos de manera escalonada para que las llantas no se bloqueen ni pierdan adherencia.
*Cuando esté bajando pendientes pronunciadas, ayúdese con el motor en un cambio bajo. Nunca lo haga en neutro.
*Maneje de forma tal que tenga siempre el control del vehículo.

Lea ¿Qué hacer si hay una falla?

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