El fantasma de la chatarrización de carros particulares ataca de nuevo

Un pronunciamiento del concejal Carlos Romero sobre eliminar los carros particulares de más de 20 años tiene a los propietarios comiéndose las uñas.

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

MARÍA ANGÉLICA VÁSQUEZ
ESPECIAL PARA EL TIEMPO

Una cosa es chatarrizar los esperpentos que se ven por las avenidas Boyacá y Cali cargados hasta más allá de los límites de la carrocería con todo tipo de verduras, que a las claras se ven que sus dueños no les invierten una tuerca, y una distinta es mandar destruir un carro viejo pero bien conservado, que haya pasado la revisión técnico-mecánica y que ofrezca los niveles requeridos de seguridad y emisiones.

El concejal Carlos Romero Jiménez, del Polo democrático Alternativo, propuso el desarrollo de una política integral de chatarrización que cubriría a todos los vehículos, tanto particulares como de servicio público. Esto ha generado controversia en los medios y en los dueños de particulares, quienes en últimas son los afectados.

Aunque esta propuesta se encuentra en la etapa de pronunciamiento, la idea es chatarrizar todos los vehículos particulares que tengan más de 20 años para que su propietario tenga la posibilidad de adquirir uno nuevo.

A raíz de dicho pronunciamiento, el fantasma de la chatarrización ha ido ganando fuerza porque, como en el juego del teléfono roto, el mensaje se ha tergiversado y ya hay quienes aseguran que chatarrizar particulares es obligatorio, lo cual no es cierto.

La idea de destruir estos vehículos genera nuevas dudas porque, dada la situación económica del país, el Gobierno difícilmente tendría presupuesto para pagar un determinado valor a cada uno de los propietarios de estos autos.

El concejal anota, al final de su pronunciamiento, que: ¿Estas medidas dirigidas a establecer un límite al crecimiento del parque automotor, tanto en vehículos públicos como en automotores privados en Bogotá, debe hacerse mediante la concertación¿.

Aún le falta

Para que este pronunciamiento llegue a ser un acuerdo que regule la norma en Bogotá deberá atravesar un proceso de por lo menos ocho pasos, que incluyen la radicación del proyecto en la Secretaría General del Concejo, la publicación en los Anales del Concejo, el estudio y la aprobación de la Comisión, así como los debates y la aprobación del presidente del Concejo y del Secretario General.

Una vez pasadas estas etapas se dice que hay un acuerdo y se abre la posibilidad de que en Bogotá se lleven a chatarrizar los carros mayores de 20 años.

Si dicho acuerdo fuera aprobado por el Concejo de Bogotá, ¿qué pasaría con los carros matriculados en otras ciudades? ¿Cómo interferiría esto en la circulación de los carros que vienen de afuera?

Y si la medida busca mejorar la movilidad en la ciudad y de paso hacer un aporte al medio ambiente, ¿sería necesario hacer que todos esos carros no circularan por Bogotá? Este tema abre más dudas sobre el funcionamiento de la medida y sobre cómo regularla si se propone para la capital, únicamente.

De un millón 260 mil carros particulares que hay en Colombia, según cifras del Ministerio de Transporte, 760.495 están matriculados en Bogotá; de estos, 327 mil son modelos anteriores al año 1994.

De acuerdo con estas cifras no se sabe con certeza si Colombia o Bogotá tendrían el presupuesto para pagarles a todos sus dueños.
Esto no es lo que dejan ver los resultados de la deuda y de los impuestos que se pagan, que no son suficientes para terminar ¿por ejemplo¿ un proyecto capitalino tan esencial como es TransMilenio, y mucho menos para pagarles a quienes chatarricen sus carros, que en muchos casos son sus elementos de trabajo y sustento.

Según algunos de los promotores, medidas similares se han adoptado en otros países del mundo, pero también es cierto que esas naciones cuentan con la capacidad para pagarles a los usuarios un buen monto por sus vehículos.

¿SÓLO EN BOGOTÁ?
Hay quienes están esperando que la medida se aplique en todo el país. Aunque una medida nacional suena más lógica, todavía no hay un senador que haya tomado el proyecto en sus manos y lo haya llevado al Congreso.

Si así fuera, el proceso también requeriría varios debates y aprobaciones y tendría que ser una propuesta que diera soluciones a quienes dependen y viven económicamente de su carro, pues este es un bien mueble y está protegido como objeto susceptible de propiedad.

Tulio Zuluaga, presidente de Asopartes, opina que ¿Es una medida que se debe tomar para todo el país pues estos vehículos están ya cumplieron su ciclo, son peligrosos y el tráfico del país está fatigado¿.

LA REVISIÓN Y LOS ¿VIEJITOS¿
Muchos consideran que los carros ¿viejitos¿ no pasan la revisión.
Pero, de acuerdo con cifras entregadas por Wilfredo Posada, gerente del centro de diagnóstico automotor Automás, quien tiene cifras recientes recogidas por el Ministerio de Transporte y la Secretaría de Tránsito, ¿el 56 por ciento de los carros de 1994 para abajo con placas terminadas en 0 han pasado. Todavía falta por revisar 21.260 autos con este último dígito, y eso sin tener en cuenta los de las demás placas¿.

Es importante tener en cuenta que las personas que conservan carros mayores de 20 o 25 años lo hacen porque no cuentan con el presupuesto para cambiarlo y en muchos casos este es un medio de trabajo y de sustento.

Además, en muchos casos sus carros pasan la revisión técnico-mecánica, lo cual quiere decir que están en buen estado y no representan un peligro. Tal es el caso de los Volkswagen ¿con placas terminadas en cero¿ adscritos al Volkswagen Club de Colombia, que han pasado la revisión en su totalidad.

De esta manera, una medida de este tipo cuestionaría seriamente la necesidad de la revisión técnico-mecánica y pondría en peligro carros que hacen parte del patrimonio cultural del país, como son los clásicos y los antiguos, que no solo tienen precios comerciales muy altos, sino que están ligados a la historia y la nostalgia nacional.

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