La 'fiebre de la reformitis' y sus consecuencias en el Código Nacional de Tránsito

La 'fiebre de la reformitis' y sus consecuencias en el Código Nacional de Tránsito

Redacción Motor

09:18 p.m. 29 de abril del 2011

Cuando aún no se ha secado la tinta de la última reforma que se dio a través de la Ley 1383 de 2010, que entre otros aspectos, obliga a cambiar las licencias de conducción en un lapso de cuatro años, ya hay varias en camino en el Congreso, entre ellas una que crea la licencia por puntos y otra que modifica las licencias de conducción para motociclistas.

En otras palabras, no se ha dado cumplimiento a dicha reforma y ya viene la otra. Pero además, el Ministerio de Transporte está trabajando en una reforma integral al Código enfocada en la seguridad vial y en la que se aspira a subsanar las incongruencias y errores del actual código. 

Así, el Código se convirtió en una especie de arbolito de navidad al que todo el mundo le quiere poner su adorno en una especie de 'lluvia de ideas' que no van todas al mismo sitio.

El problema de esta 'reformitis' según el Ingeniero Civil y experto en Derecho del Transporte, Carlos Francisco Torres, surge cuando el Código queda merced de los congresistas.

 "Antes existía un grupo de expertos en temas de tránsito y transporte que estudiaba y redactaba las normas. El Congreso le daba facultades al Presidente y se expedían decretos con fuerza de ley. Ahí los congresistas no metían la mano", explica Torres.

Por esta razón, agrega Torres, se presentan reformas que de forma velada buscan favorecer intereses de agremiaciones de transportadores, escuelas de conducción y centros de diagnóstico automotor, entre otros.

Y recuerda el caso de un desaparecido congresista que impulsó una reforma hace ya varios años, para que taxis de una compañía en la que tenía intereses pudieran prestar el servicio en Puerto Salgar, sin necesidad de una planilla.

Otro caso frecuente es el de los proyectos 'taquilleros' en materia de votos que además les dan mucha vitrina a los congresistas, como amnistías y rebajas de deudas en comparendos para los conductores. Para algunos, esto no es otra cosa que "fomentar la cultura del no pago".
 
Tres casos que crearon confusión
La proliferación de reformas al Código de Tránsito o la imposición de  nuevas normas a conductores y vehículos no provienen solamente del Congreso. También se dan a través de decretos de los alcaldes o resoluciones que aparecen de un día para otro sin mayor explicación.

Así ocurrió con la resolución 004007 de 2005 que obligaba a que todos los vehículos que transitaran por las carreteras nacionales y departamentales debían tener encendidas las luces medias exteriores entre las 6 de la mañana y las 6 de la tarde.
 
Esta medida usada en muchos países es muy efectiva en cuanto a la seguridad de otros conductores y peatones, pero aquí se desmontó casi que en silencio a través de otra resolución del Ministerio de Transporte y quedó como opcional. Pero eso no lo saben muchos conductores ni policías de carreteras.
 
El chaleco para los motociclistas
 
Ni siquiera se instituyó como una norma de seguridad vial. Su objetivo inicial fue hacer frente al sicariato desde las motos a finales de los años 90 obligando a usarlo con los números de la placa impresos. El chaleco obligatorio se convirtió en un 'karma' para los motociclistas.
 
Los alcaldes expidieron decretos 'a su gusto' y casi que cada municipio tenía su propio diseño de chaleco. Nunca hubo uniformidad en cuanto al color ni mucho menos frente a sus características (tamaño de letras y números y condiciones reflectivas). Todo un desorden.
 
Finalmente, el uso obligatorio de esta incómoda prenda durante el día se cayó el año pasado y ahora solamente es obligatorio el uso de ropa reflectiva en la noche y cuando las condiciones climáticas y de visibilidad lo ameriten.
 
Velocidad, un mar de confusiones
 
Desde el mismo momento de su aprobación, el actual CNT ya sufría fuertes críticas. Un artículo de este diario del año 2002 señalaba: "Cuando se esperaba que esta codificación se convirtiera en estatuto modelo, moderno, novedoso para regular la conducta de todos los que forman parte del tránsito, resultó ser, por el contrario, la suma de múltiples remiendos, falto de claridad, coherencia y organización, con errores que van desde la técnica jurídica hasta la gramática".

Una muestra de incoherencia del actual CNT es un artículo, que en contra de lo dispuesto internacionalmente, le dio prelación a troncales como las de Transmilenio sobre las del tren. Es difícil saber cómo hará el maquinista de una locomotora para detenerla en seco y darles paso a los articulados.

Y más adelante agrega el artículo de EL TIEMPO: "Más grave es que si se presentara un nuevo proyecto para reformarlo y subsanar todas sus incongruencias y falencias, habría que esperar -como mínimo- dos años para que haga tránsito por el legislativo".
 
Y eso es justamente lo que está ocurriendo y va a pasar con la ley que reformó los límites de velocidad. Una iniciativa que se aprobó sin mayores estudios técnicos, sin consultar la realidad de nuestras carreteras y que no se puede aplicar precisamente por las deficiencias y el atraso vial que tiene el país.
 
Hoy, por esa improvisación, en Colombia los conductores no saben a ciencia cierta cuáles son los límites máximos de velocidad  permitidos.
 
Licencia por puntos
 
De aprobarse esta nueva reforma al CNT, se crearía un sistema de puntos en el que al titular de la licencia de conducción de cualquier categoría, se le asignará un total de puntos los cuáles serán reducidos o recuperados de acuerdo con su comportamiento como conductor.

Por la pérdida de 6 puntos, se suspendería la licencia por seis meses, y por la pérdida de 12 puntos, la suspensión sería por cinco años. La pérdida de puntos más drásticas (4), serían por conducir en estado de embriaguez, exceso de velocidad o pasarse un semáforo en rojo.
 
Licencias para motocicletas
 
El borrador de este proyecto de ley conocido por la Sección Vehículos tiene como novedad la modificación de los requisitos para obtener la licencia de conducción de motocicletas y los hace más exigentes.
 
Pero lo más importante es crea dos categorías. Las licencias deberán diferenciarse de acuerdo al cilindraje entre motocicletas de menos de 500cm3 y motocicletas 500 cm3 o superior. Y estipula que quienes aspiren a conducir motocicletas de más de 500 cm3, deberán acreditar que han tenido la licencia para conducir motocicletas de menos cilindraje.
 
Expertos consultados por Vehículos sugieren que debe haber otra categoría o dividir la licencia en tres. Hasta 150 cm3; de 150 a 500 cm3 y más de 500 cm3 y que la persona pueda acreditar entre uno y dos años de experiencia en cada categoría para obtener la superior. Y tienen razón, el salto es muy largo para pasar de una 'scooter' a una moto de 500 cm3.

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