Algunas de las formas más comunes de desfalco que los asegurados hacen a las compañías de seguros de automóviles

Expertos de Colseguros explican las modalidades más frecuentes de fraudes en pólizas de seguros voluntarios de automóviles. El autorrobo, la que más se repite.

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

Aunque la defraudación a las compañías de seguros es una práctica muy antigua, día a día algunas personas naturales ¿e incluso bandas organizadas¿ inventan diferentes e ingeniosas modalidades que buscan obtener beneficios económicos de manera ilícita.

El Instituto Nacional de Investigación, Lucha y Prevención del Fraude (Inif) reporta en un informe que, según la Policía Nacional, en Colombia se robaron 4.579 carros durante el 2006, o sea casi 13 autos diarios.

Según cifras internacionales divulgadas por la Federación de Aseguradores de Colombia, Fasecolda, un 12,5 por ciento de la cifra de autos reportados como robados correspondería a reclamaciones fraudulentas.

De esa forma, se calcula que las compañías aseguradoras perdieron en el país unos 72 mil millones de pesos por ese concepto el año pasado, de 581 mil millones de pesos pagados a los clientes por siniestros de sus autos.

A pesar de la sagacidad de los delincuentes, que a veces resultan ser personas decentes que se dejan tentar por la apariencia de un negocio fácil, las aseguradoras, en conjunto con la Policía Nacional, Asopartes y Fasecolda, entre otros, trabajan intensamente en la detección y prevención de este tipo de delitos.
Para ello implementan controles previos a la expedición de la póliza o al momento de la indemnización.

La disminución de los valores comerciales de los vehículos que se viene presentando desde hace aproximadamente dos años, producto del comportamiento de dólar, la disminución de los impuestos y los aranceles, así como la entrada de vehículos chinos ¿que compiten directamente con las gamas bajas de los vehículos producidos localmente¿ hacen que estas prácticas delictivas tomen mayor fuerza. Estas varían según el amparo afectado en cada siniestro.

Es así como las compañías invierten parte de sus primas de seguros en la contratación de personal especializado y realizan una inversión tecnológica que les permite la detección oportuna y efectiva de este tipo de delitos y, adicionalmente, hacen que se promuevan proyectos de ley para endurecer las penas.

A continuación se explican algunas de las principales modalidades que son comúnmente detectadas y que han permitido judicializar a los clientes que han querido ¿pasarse de vivos¿. 

El autorrobo
Existen varias modalidades de autorrobo, entre las que se pueden destacar las siguientes:

La entrega: así se denomina la modalidad en la cual se asegura un vehículo para venderlo a grupos ilegales o a la delincuencia común; posteriormente se reporta como robado a la compañía para cobrar la indemnización.

Hurtos parciales: ocurren cuando el asegurado se autorroba elementos que hacen parte del vehículo, como llantas, computadores y consolas, o accesorios como radios, plantas de sonido, etc. Por otra parte, algunas reclamaciones señalan daños preexistentes en el vehículo como si hubieran ocurrido a raíz del hurto; por ejemplo, reclamar que un rin aparece desbalanceado, un daño de la consola o a cualquier dispostivo del carro.

Autorrobo de partes: otra variante es cuando ocurre un siniestro real. Tras el accidente, el asegurado desvalija el vehículo y reporta el hurto de componentes del mismo, con la excusa de que cuando regresó a su vehículo lo encontró desvalijado. Esto generalmente ocurre con siniestros que se presentan en carreteras por fuera de la ciudad y en vehículos de servicio pesado y de servicio público.

Uso en ¿zonas rojas¿ y pago de ¿vacunas¿: también se presentan casos en que grupos armados urbanos compran un vehículo legalmente, lo aseguran y posterior a eso lo trasladan a zonas de su influencia, conocidas como ¿zonas rojas¿, para hacer uso del mismo. Posteriormente reportan el hurto a la compañía para hacer el cobro de la indemnización.

Una variante de la modalidad anterior es pagar vacunas por extorsiones a grupos armados ilegales a través de los vehículos asegurados para posteriormente reportar un supuesto hurto a la compañía de seguros. De esa forma, quien paga por el rescate de un secuestro o una ¿vacuna¿ no pierde tanto, pues gran parte de ese dinero se traslada al asegurador.

Hurto en otros países: otra modalidad usada en los autorrobos es mediante vehículos que han entrado al país de forma ilícita, dado que fueron hurtados en otros países. Estos carros son asegurados para luego reportarlos como robados, pero en realidad son trasladados a otros países como Venezuela, Ecuador y Perú, para continuar defraudando a las compañías.


El ¿gemeleo¿
Los delincuentes realizan negociaciones de papeles de vehículos cuya matricula haya sido cancelada, para tomar estos datos y matricular un vehículo robado o de procedencia ilegal en otra oficina de tránsito y hacer que parezca como legal. Estos vehículos son vendidos a compradores de buena fe, quienes en últimas son quienes pagan ¿los platos rotos¿.

El testaferrato
Se usa para el lavado de activos y se presenta cuando los delincuentes usan personas de estratos socioeconómicos muy bajos para que a nombre de los últimos aseguren vehículos de alta gama. Luego, mediante las modalidades de autorrobo y otros tipos de fraudes, cobran el seguro y lavan dineros de origen ilícito.
 

MONTAJE DE SINIESTROS
Esta modalidad consiste en presentar a las aseguradoras accidentes que en realidad no ocurrieron y que por lo general suceden supuestamente en localidades rurales, donde no existen testigos de los hechos o, en algunos casos, realizan informes completamente falsos en asocio con algunos agentes de tránsito corruptos.

Otra forma es aquella en la que el asegurado manifiesta que es totalmente responsable del daño causado a un tercero. Este último actúa en complicidad con el asegurado para obtener una indemnización por los daños causados a su vehículo, sin que en realidad estos hayan sido causados directamente por el vehículo asegurado.

También se presentan reclamaciones por supuestos cortos circuitos o actos de delincuencia, cuando la realidad demuestra en ocasiones que estos eventos son provocados por el mismo propietario, o como resultado de pagarle a una persona sin escrúpulos para que realice estas acciones y así proceder con el cobro del seguro.

Existen casos, conocidos como ¿peloteo¿, en los que se busca provocar la destrucción total del automotor, arrojándolo por un precipicio y golpeándolo voluntariamente para cobrar la indemnización.
 
OTRAS ¿PERLAS¿
Vehículos con placas de otro similar: esta forma de desfalco corresponde al llamado ¿cambiazo¿, que consiste en presentar a la aseguradora un vehículo similar a uno ya siniestrado. Para esto se trasladan las placas del vehículo accidentado a aquel que se encuentra en buen estado. Posteriormente, presentan la reclamación por los daños sufridos por el vehículo asegurado, el cual no fue el mismo que se inspeccionó en buen estado.

Doble cobro: corresponde a personas que ya han recibido el pago de la pérdida por parte del causante de los daños, pero que de todas formas oficializan la reclamación ante su propia aseguradora para obtener indemnización por los daños del mismo evento, mediante mentiras en la declaración entregada a la compañía.

Una variante de está modalidad es asegurar vehículos en más de una compañía, lo que se conoce como coexistencia de seguros, con el fin de presentar reclamaciones en cada una de ellas para obtener el doble pago de indemnizaciones.

Preexistencias: es una modalidad frecuente en la cual el asegurado pretende cobrar a la aseguradora por daños anteriores al evento que están reclamando para obtener un arreglo general del vehículo. En algunos casos, el asegurado trata de dañar su vehículo para provocar daños adicionales y obtener mayores indemnizaciones.

Documentación falsa: en este ilícito, para soportar la reparación, el asegurado presenta facturas que resultan falsas o montadas, una vez son verificadas. Igualmente, es muy frecuente encontrar falsedad en los diferentes documentos aportados que sustentan las reclamaciones.

Supuestos daños mecánicos: sucede cuando el vehículo sufre un daño mecánico que no se encuentra amparado por la póliza de seguro y, sin embargo, el asegurado realiza un montaje del siniestro y mediante este montaje manifiesta que con ocasión del accidente se presentaron los daños que ya tenía el vehículo asegurado; eso en realidad obedece al desgaste normal del vehículo o al uso inadecuado por parte del conductor.

* Con la asesoría de Eduardo Rincón Vargas, Gerente Nacional de Automóviles de Colseguros ¿ Allianz Group. 

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