Dos formas para mantener vivos a los carros que ya suman años

Para los cultores de la originalidad, personalizar es un sacrilegio, por lo que se rebuscan las piezas originales. Para los 'engalladores', los antiguos merecen otra oportunidad con la actualización.

Redacción Motor

06:48 p.m. 30 de noviembre del 2012

Paralelo a los gomosos de los vehículos clásicos, hay otro grupo que también se siente atraído por los modelos de vanguardia, pero que no se conforma con los diseños y motores que fueron pensados por sus diseñadores originales.

Son los propietarios de los vehículos antiguos personalizados, que andan con la misma cara y características de sus hermanos más conservadores, pero que, a diferencia de aquellos, reciben toda una cirugía de reconstrucción para verse diferentes a los demás.

A los carros personalizados se les cambia primordialmente la suspensión, toda la mecánica, incluidos, motor y caja, y hasta el chasís, que ellos mismos les fabrican.

La cirugía de un vehículo personalizado o 'customizado' dura entre cuatro y cinco meses, dependiendo de los caprichos de su dueño, y la mayoría de las piezas provienen de mercados especializados de Estados Unidos.

Lo paradójico del asunto es que, por sus características, estos vehículos suelen ser mucho más costosos que los mismos antiguos, pues las piezas que reciben y los motores que les instalan son de tecnología de punta.

Además de su pintura estrambótica, los rines de lujo y, por supuesto, los potentes motores que les son instalados, los personalizados tienen otros 'gallos' que los hacen únicos, como pantallas LCD para video e Internet, equipos de sonido cuyos costos superan los cinco millones de pesos, asientos de carreras, timones especiales y hasta sistemas bluetooth de comunicación.

Los que más gustan son los que aparentan originalidad, pero que bajo el capó, guardan motores potentes. Para los 'personalizadores', su trabajo es algo así como una segunda oportunidad que les dan a estos carros de sobresalir sobre los demás, como lo hicieron el año de su nacimiento.

Un buen 'personalizado'...
No niega su origen.
Tiene un trabajo de pintura diferente.
Recibe suspensión hidráulica y neumática.
Posee motor y caja superiores a las de su homólogo antiguo y clásico.
Jamás pierde su carácter.
Tiene lo último en tecnología, adentro y afuera.
Responde al gusto y las necesidades de su dueño.

En opinión de Chip Foose
El genio de la personalización estuvo en Colombia y, en charla con la sección 'Vehículos', contó cuáles son las reglas para diseñar un 'custom': "¡Ninguna!", dijo. Aseguró, sin embargo, que "a dibujar aprende cualquiera, pero lo realmente difícil es innovar". Por eso les da total prioridad no solo a las carrocerías de sus autos, sino al interior y la potencia, siempre que respeten el diseño original. "El motor es tan importante como el cuerpo del carro -añadió-. En cuanto al sonido, es prioritario, pero sin alterar el diseño".

No importa la edad, sino la buena vida
Todo es relativo en vehículo matriculado, por eso es importante mantener al día las partes más sensibles.
La lata. Los bordes excesivamente pelados de las puertas, la pintura 'saltada' sin razón aparente, el óxido en guardabarros y bordes de ventanas y malos terminados en las esquinas son signos de maltratado.
Los vidrios. Uno de mala calidad pierde todas sus características de seguridad, pues su función no solo es dejar ver sino apoyar la estructura del vehículo.
La estructura. Si se daña, es un problema serio porque es casi imposible de devolverle su estado original.
La cabina. Si el vehículo circula con tapizados rotos, asientos mareados, milleré cuarteado o tapetes rasgados se genera una vida a bordo de mala calidad.
La electricidad. Mientras más original se mantenga el carro en su sistema eléctrico, más confiable será.

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