La gente no le camina a más impuestos en nuestros país

Los dueños de carros particulares están en desacuerdo con nuevos gravámenes que saldrían del Plan Nacional de Desarrollo. El Congreso tiene la última palabra.

Redacción Motor

05:38 a.m. 27 de febrero del 2015

Carlos A. Camacho Marín
Subeditor Vehículos

No la tiene fácil el gobierno con el Plan de Desarrollo. Aún no empiezan los debates y de todo lado le llueven piedras, incluso desde sus propias orillas. La crítica más fuerte tiene que ver con que en esa hoja de ruta para los próximos tres años hay una reforma tributaria escondida, dicen algunos congresistas.

Razón no les falta. El Plan de Desarrollo si bien no crea los impuestos, sí faculta a los alcaldes a hacer uso de esa herramienta para captar más recursos, previa aprobación de los concejos municipales. Es lo que muy seguramente va a pasar con la sobretasa a los parqueaderos y cobros por congestión. (Ver Lo que dice el DNP).

Por supuesto entre los afectados el inconformismo es total. A través de las redes sociales y mensajes de correo electrónico que llegaron a esta sección, propietarios de vehículos particulares rechazaron la imposición de más gravámenes, muchos de ellos con términos de grueso calibre imposibles de reproducir aquí, pero que demuestran el malestar generalizado de los usuarios.

También consultamos a algunos de los aspirantes a la Alcaldía de Bogotá que están en el partidor, Clara López y Francisco Santos, quienes hipotéticamente, si se aprueba el proyecto del gobierno, tendrían las facultades para implementar estos cobros en la capital del país.

¿Por qué el rechazo?

En términos generales en Colombia, y particularmente en Bogotá, ‘el palo no está para cucharas’. Hay una desconfianza absoluta con los propósitos de los nuevos impuestos y los usuarios de vehículos tienen razones de mucho peso para rechazarlos.

A nivel nacional, el reciente fiasco del Túnel de La Línea y la casi interminable doble calzada Bogotá-Girardot son los mejores ejemplos. Y en la capital del país, aparte del atraso en infraestructura, se le sumó el descalabro del carrusel de la contratación que acabó con la poca confianza de la ciudadanía.

En el año 2002, cuando se invitó a los bogotanos a hacer un aporte voluntario en el impuesto predial, la administración recaudó más de 1.100 millones de pesos. Pero en el 2010, los aportes voluntarios apenas llegaron a los 110 millones de pesos.

La gente dejó de creer en el aporte y perdió la confianza. Muchos ciudadanos pagaron impuestos de valorización y pasaron hasta cinco años sin que se vieran las obras. Peor aún, cuando las fueron a hacer la plata no alcanzaba y hubo que meterle otra vez la mano al bolsillo a los contribuyentes.

Esto hace que hablar de más cobros sea muy sensible en una situación que para los dueños de carros es de una sola vía: pagan altos impuestos, sobretasa a la gasolina, costosos peajes y parqueaderos, y a cambio reciben restricciones para el uso de sus vehículos y unas calles destruidas.

Estas medidas con las que el gobierno busca cuadrar la caja de los distritos y municipios son, en el papel, para mejorar la infraestructura vial, financiar los sistemas de transporte público masivo y seguridad vial, pero ya existen otros impuestos con esa misma destinación.

“¿Y es que con el de la gasolina no les basta? Más carros = más impuestos que recogen, y las mismas vías. No hay excusas para decir que no les alcanza”, comentó Efraín Guerrero en la cuenta de Facebook de la revista Motor.

En el caso de los cobros por congestión, lo que ocurre en muchas ciudades es que se cobra una tarifa por el uso de nuevas vías o por circular por vías exprés, pero en el caso de Bogotá la propuesta que se hizo en su momento fue cobrar por el uso de la malla vial existente. Es decir, quien paga no recibe un beneficio.

“Cuando hablan de trancones, contaminación y días sin carro los alcaldes culpan al automóvil, pero cuando necesitan plata ahí sí el carro es bueno”, comentó un lector.

Ahora solo resta esperar qué decidirá el Congreso en los próximos tres meses.

Qué dice Planeación Nacional

¿Por qué crear más impuestos en el Plan Nacional de Desarrollo?

El Plan no tiene la facultad de ordenar o autorizar impuestos. Esa competencia es solo del Congreso o los Concejos municipales, que los pueden adoptar.

Lo que se plantea es otorgar facultades a los alcaldes, si así lo aprueba el Congreso en el proyecto del Plan, para que hagan uso de ellas cuando lo consideren necesario y viable, siempre y cuando haya una previa autorización de los respectivos Concejos municipales. El Plan no autoriza a Alcaldes para que entren a cobrar impuestos una vez se apruebe la Ley en el Congreso.

Uno de los pilares del PND es la equidad. Para alcanzar ese objetivo se busca la consolidación de las ciudades que brinden acceso a todos en servicios de transporte, priorizando los modos eficientes y sostenibles. La estrategia de Crecimiento Verde contempla acciones orientadas a incrementar, privilegiar y regular el uso de modos no motorizados: viajes a pie, en bicicleta o en tricimóvil de tracción humana (...) Los vehículos particulares y las motos son los que más generan congestión, contaminación y accidentalidad. Los efectos que están causando esos factores en la sociedad son muy negativos, por lo que se requiere incentivar el uso del transporte público y los sistemas sostenibles.

No se trata de castigar al transporte privado, sino de desestimular el vehículo particular y promover el uso del transporte público eficiente y de calidad con esquemas que garanticen su sostenibilidad financiera, ambiental y social.

‘No creo que se necesiten más impuestos’: Clara López Obregón

Lo que he visto es que Bogotá, gracias a una política profunda de inclusión social, ha dado un viraje enorme hacia la inversión social en el presupuesto distrital y eso ha ayudado a mucha gente a salir de la pobreza, cuyo símbolo de estatus es el vehículo privado. Desestimular el uso del carro particular sin alternativas de transporte público dignas se convierte en una discriminación con esas personas que han logrado escalar.

Saludo las herramientas y saludo que les corresponda esa decisión a los concejos, para que respondan a un criterio democrático.

Habría que mirar muchos factores y sopesar opiniones y consultar criterios, pero en principio, ese tipo de instrumentos para perseguir el automóvil, prefiero construir el metro, autopistas urbanas, hacer las intervenciones viales para satisfacer a los ciclistas y peatones.

Bogotá tiene uno de los sistemas impositivos más modernos del país, por eso creo que no se necesitan más impuestos.

‘Tiene que haber equilibrio’: Francisco Santos Calderón

Bogotá no tiene una política de parqueaderos. Hay que construir parqueaderos subterráneos y espacio público en superficie. Esto tiene un costo y los usuarios lo deben asumir, pero tiene que ser pagable. Estas medidas son para racionalizar el uso del carro particular. Pero en vez de desincentivar hay que permitir que esas obras se hagan y que la gente lo pueda pagar, hay que buscar el término medio. Que sean rentables pero que no quiebren al usuario. Hay que racionalizar el uso del vehículo pero no imponiendo tarifas que quiebren a la gente.

Cobros por congestión

Lo que queremos es cobrar la valorización cuando la obra esté terminada. Hay que rescatar la valorización, aquí la gente pagó las obras hace cinco años y no se han entregado o no se hicieron.

Los cargos por congestión hay que analizarlos muy bien porque mientras no se resuelva lo del servicio público, ¿cómo vamos a montar más gente en un servicio malo? Hay que arreglarlo primero y después vemos. El cargo por congestión debe reemplazar el pico y placa; esto es más racional pues es una medida que ya cumplió su ciclo y está agotada. Ya vimos que la gente lo que hizo fue comprar más carros.

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