Las glorietas tienen sus reglas: guía para transitarlas en el carro

El paso por estos intercambiadores resulta un karma para muchos conductores pues sienten que quienes tratan de ingresar se vuelven agresivos.

Redacción Motor

05:00 a.m. 04 de marzo del 2011

"Es terrible cómo los conductores ignoran el uso de las glorietas cuando se tiene prelación en ellas. Sería bueno que sacaran un artículo sobre esto, pues pareciera que tiene la vía el carro que sea más grande y no el que está dentro de ella".

Este fue un llamado de atención de nuestra lectora Graciela Suárez, uno de los tantos conductores colombianos que se sienten agredidos cada vez que osan circular dentro del caos de una de las tantas rotondas que componen la red vial de nuestras ciudades.

Razón no le falta: ni aún las glorietas menos concurridas son respetadas por el grueso de los conductores, pues en lugar de insertarse ordenadamente al flujo vehicular, deciden acelerar y utilizar el carro como un arma contra quienes -creen- están interrumpiendo su andar.

Quizás ellos no lo saben, pero estos intercambiadores nacieron a finales del Siglo XIX y principios del XX, cuando las autoridades de la época necesitaron soluciones rápidas y concretas con el fin de evitar la accidentalidad en las intersecciones viales.

Desde entonces se crearon dos reglas claras para su uso, sin las cuales es imposible girar con seguridad, reglas que han trascendido en el tiempo y son las mismas que funcionan hoy: respetar el sentido antihorario de circulación y tener claro que quienes circulan al interior tienen la vía para pasar o salir.  

Así se circula por ellas
Para entrar y salir inmediatamente a la derecha...
Acceda por el carril derecho.
Permanezca allí y señale con la direccional la salida de ella.
Para permanecer...
Incorpórese al carril interno.
Cuando vaya a salir, desplácese al carril derecho sin obstaculizar a los que vienen detrás: no olvide que ellos tienen prioridad.
Si no alcanza a salir, dé la vuelta e intente de nuevo, en lugar de frenar.
Cuando la salida esté a la izquierda o quiera cambiar de sentido...
Acceda por el carril izquierdo.
Incorpórese al carril interno y manténgase allí.
Señale con la direccional derecha cuando haya superado la salida anterior a la escogida.
Para salir, desplácese al carril exterior derecho, sin obstaculizar.

Hay de varios tipos
Circulares: son las que se ven en todas las ciudades del país. Tienen un islote central y la calzada anular tiene un ancho constante, lo que facilita la entrada y salida de vehículos y su circulación.

Fraccionadas: ideales para vías con intensidades de tráfico diferentes, se asemejan más a una intersección convencional que a una rotonda. En este caso, la calzada de la vía principal rompe el islote por la mitad. Por lo general, son semaforizadas.

Dobles: son muy comunes en vías en las que hay un obstáculo en la mitad de ellas (un río o una línea de ferrocarril, por ejemplo), o que los carriles de las avenidas adyacentes están demasiado separados. En lugar de construir una enorme glorieta, los ingenieros construyen dos, de tamaño 'normal'. 

Fuente: Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi)

Elementos comunes a las rotondas
Según Cesvi, estos son los elementos comunes que hacen a las glorietas funcionales, seguras y de buena capacidad.
1. El anillo de circulación. Es la misma calzada anular y comprende el área entre el diámetro exterior de la rotonda y el islote central.
2. El islote central. Es la zona que bordea la calzada anular y tiene como fin inducir a la reducción de la velocidad de quienes están ingresando a la glorieta. Por su tamaño y ubicación en el interior de la calzada anular, introduce cambios forzados en la trayectoria de los vehículos y sirve para evitar los puntos de conflicto por trayectorias secantes.
3. El alumbrado. Está directamente ligado con la seguridad y es muy importante para que la glorieta se vea a distancia y se identifiquen fácilmente, tanto la calzada anular, como sus entradas y salidas.
4. La señalización. Advierte la aproximación de la glorieta, las condiciones extraordinarias de circulación y las prioridades y destinos que se pueden alcanzar en cada una de sus salidas. La presencia del 'Pare' es clave para quienes pretenden ingresar a la calzada anular.

El intercambiador, lo más moderno
Es común en dobles calzadas, pues se compone de puentes, rotondas y depresiones viales que permiten un flujo constante de autos sin generar caos.

El incremento desbordado de vehículos en todo el mundo motivó a los diseñadores urbanos a pensar en soluciones más prácticas y menos riesgosas, que evitaran al máximo el encontronazo entre cuatro vehículos que circulan hacia el mismo punto, desde igual número de sentidos.

Por eso hoy se habla, ya no de glorietas o rotondas, sino de intercambiadores viales, sofisticados sistemas de distribución vehicular que implican no solo una vía plana y circular, sino una maraña de viaductos, incluidos puentes y túneles, por donde se circula sin obstáculos.

Un intercambiador vial bien diseñado no frena la movilidad sino contribuye a agilizar el tránsito con menor flujo de vehículos, como sucede con el de la avenida 68 con calle 63 en Bogotá, el cual permite a quienes circulan norte-sur o sur-norte, hacerlo por fuera de la glorieta.

Estos intercambiadores son comunes en las dobles calzadas del país, como es el caso de Belmonte, en la Autopista del Café o el de Hatogrande, al norte de Bogotá, que con puentes y depresiones viales permiten un flujo constante y sin mayores riesgos de los autos.

¿De glorieta a intercambiador?
El cruce de la carrera 15 con calle 100 en Bogotá fue concebido como intercambiador, pero quedó a mitad de camino, pues no solucionó el enorme nudo de esa zona que, en lugar de dos vías grandes, es punto de encuentro de cuatro: carrera 15, calle 100, avenida 9 y NQS.

De ahí la construcción del puente que será inaugurado a finales de este semestre y que seguramente mejorará el flujo en ese punto, gracias a que la calle 100 pasará por encima de los demás viaductos.

Este 'intercambiador' ha ido tomando forma a lo largo de muchísimos años, pues fue hecho por etapas y a punta de remiendos, situación que se ve clara cuando se camina por allí, pues los peatones no tienen más opción que disputarse la vía con los vehículos en varios puntos de ese round point, especialmente aquellos que pretenden atravesar la calle 100.

El mejor de Bogotá
El paso de la avenida 68 con calle 63 es, sin duda, el mejor intercambiador vial de Bogotá hasta hoy, pues tuvo en cuenta no solo a los vehículos, sino especialmente a los peatones y ciclistas, quienes pueden circular sin problemas de un lugar a otro sin tener que disputarse la vía con el trancón.

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