Guía mecánica: Del carburador a la inyección electrónica

Un mayor rendimiento del motor y ahorro de combustible son dos de las características del sistema de inyección. Guía para mantener en buen funcionamiento el sistema.

Redacción Motor

05:00 a.m. 03 de octubre del 2008

A partir de la llegada al país y el ensamble de vehículos con inyección electrónica a comienzos de la década del 90, empezó una revolución en la industria que acabó con el reinado de muchos años del carburador.

La inyección electrónica es un sistema controlado por un computador y un conjunto de sensores que regulan el paso de combustible al motor, que hoy viene en todos los autos nuevos. 

Sin embargo, en el país todavía ruedan por calles y carreteras miles de vehículos que funcionan con carburador. Ambos sistemas generan muchas inquietudes por parte de los  lectores de vehículos y de la revista Motor, razón por la cual aquí  encontrará algunos consejos útiles para su mantenimiento. 

La inyección electrónica

Funciona para motores a gasolina, diesel y gas y está compuesto por la bomba de combustible, las líneas de gasolina, un amortiguador, el riel de inyectores, el regulador de presión, las líneas de retorno, el filtro y el tanque. Su función principal es resolver con mayor precisión los problemas de dosificación y consumo de combustible al llevar a los cilindros la cantidad exacta. 

Este sistema, que se cree fue desarrollado por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial al percatarse de las desventajas del carburador en las maniobras aéreas (al girar el avión se presentaban fugas de combustible por la gravedad), proporciona un mayor control de la mezcla de aire y combustible que ingresa al motor, reduce la emisión de gases contaminantes, mejora el rendimiento de la máquina y economiza el consumo de gasolina. 

Su funcionamiento se basa en los datos que el computador registra a través de dispositivos que controlan tanto la temperatura, como la entrada de aire al motor. Existen varias clases de inyección que a lo largo del tiempo han evolucionado con el fin de optimizar este proceso, para hacerlo cada vez más exacto y eficiente. 

La primera fue la inyección monopunto, basada en una torre de inyección que se encarga de suministrar combustible al motor de una forma continua. Luego apareció la inyección multipunto, en la cual se aumenta el número de inyectores (uno por cilindro) con el fin de realizar una irrigación constante de mezcla a la máquina. 

Después se mejoró este sistema al modificar los tiempos en que los inyectores disparan el combustible a cada cilindro, haciendo de este proceso mucho más dinámico a través de una inyección secuencial. Esta última es la más común dentro de los vehículos, ya que su configuración hace que el ahorro y la potencia aumenten de manera notable. 

Uno de los problemas que más afecta el normal funcionamiento de este sistema son las suciedades que se generan a causa de la falta de mantenimiento del tanque de combustible y el filtro de la gasolina. 

Su descuido ocasiona que los inyectores se queden pegados (abiertos o cerrados). Cuando se presentan dificultades en el arranque y el motor no regula, lo cual lo hace perder potencia, o se percibe un fuerte olor a gasolina, puede ser que estas suciedades estén obstruyendo la aguja del inyector, y en consecuencia, esta pérdida de combustible altere los índices de lectura del sistema electrónico. 

MANTENIMIENTO PREVENTIVO

Para realizar un correcto mantenimiento de sus inyectores, lo más recomendable es retirarlos del motor y montarlos en una cuba de ultrasonido. Esta es una máquina de mantenimiento y prueba que se encarga de remover las impurezas que puedan existir dentro del inyector. 

Hay quienes recomiendan realizar este mantenimiento con aditivos especializados que con sus agentes detergentes pueden disolver las suciedades que lo taponan. 

Algunos expertos aseguran que esta clase de procedimientos no son recomendables en más de una ocasión, debido a que el motor, en un rango de 50 mil a 100 mil kilómetros, ya se ha venido autosellando con los residuos de carbón que produce, y el limpiador puede entrar a disolver todos estos sellos, lo que ocasiona pérdidas de compresión en el cilindro y descompensaciones en el motor.

Por esta razón, lo más recomendable es limpiar los inyectores por medio de ultrasonido. Observe, además: 

  • No lavar el motor si aún se encuentra caliente. El enfriamiento brusco de las partes metálicas del inyector, en algunos modelos de vehículos, ocasiona la fuga de combustible en el cuerpo del inyector. 
  • Revisar las conexiones eléctricas.
  • Cambiar el filtro de gasolina cada 40 mil kilómetros.
  • Limpiar internamente el tanque de gasolina.
  • Mantener en buen estado la tapa del tanque de combustible, y revisar periódicamente las mangueras, abrazaderas y válvulas del sistema.
  • Evitar que al desmontar los inyectores se golpeen en la punta, y no utilizar abrasivos como lija o cepillo para remover el carbón.
  • Nunca aplique voltaje de la batería a los inyectores.
  • En caso anomalías, consulte con su mecánico de confianza.
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