Haga una limpieza a fondo de su garaje, deshágase de lo inútil y quédese con lo útil

Por norma, los talleres suelen entregar las partes del carro 'viejas' que tuvieron que reemplazar, pero no necesariamente para que usted las guarde.

Redacción Motor

05:00 a.m. 27 de febrero del 2009

 ¿De qué le sirven dos bujías viejas, un filtro de aire defectuoso o un juego de empaques cuarteado? Eso es lo que fácilmente se puede encontrar en el garaje de una casa común, en donde vive un conductor común que maneja un carro común.

Razones hay muchas, por ejemplo, que los talleres suelen entregarles a sus clientes el repuesto viejo que le cambiaron al carro, y que ellos guardan "por si hay que reclamar" o porque, "quién quita, de pronto podrían servir para algo".

También están aquellos que compran repuestos básicos por anticipado para 'hacerle la trampa al centavo', creyendo que pueden adelantárseles a los daños menores del carro con esas partes que guardan celosamente y a las que les pasan revista de vez en cuando.

Caso aparte son los 'guardadores' compulsivos, los que no botan nada porque, "fijo, cuando lo bote, lo voy e necesitar". Son los que tienen desde una batería sulfatada y llantas rotas, hasta un bómper oxidado y el timón deportivo que le compró al carro y que no le sirvió.

Quizá no se acuerdan de que el garaje es para guardar el carro, el taller es para arreglarlo y los almacenes de repuestos para tener las partes disponibles cuando se necesiten.

Si usted jamás le mete la mano al carro, lo mejor es deshacerse de tanta basura y dejar tan solo aquellos artículos que, de verdad, pueden servir.

DESHÁGASE DE LO VIEJO
Batería. Es altamente contaminante y no sirve para nada. Las compañías gastan millones en recuperarla y reciclarla cuando usted la entrega como parte de pago de una nueva. Por algo será.
Llantas viejas. Bótelas, especialmente si están rotas. El sol es gran enemigo de estos cauchos, así que cuando están viejos no sirven.
Disco de los frenos. Ni para jugar freesbee le sirven. Pesan, se oxidan, estorban...
Empaques. Es muy raro encontrar uno que no está cuarteado o irreversiblemente machucado. El sol y el agua los dañan, y cuando eso sucede, no sirven ni para amarrar cajas.
Fusibles quemados. Sin palabras.
Stops rotos. Sus puntas filosas laceran dedos, sacan ojos, rayan caras... son armas blancas muy efectivas. Al menos, aléjelos de las manos de los niños.
Aceite viejo. Pierde todos sus aditivos y, por lo tanto, es nocivo para el motor. Dónelo a un taller o una estación de servicio que le dé utilidad, pero jamás lo eche a la alcantarilla porque es muy contaminante.
Líquido de frenos. Es higroscópico (absorbe la humedad del medio ambiente), al agua le va bajando el punto de ebullición, al punto que hierve a menos temperatura y deja de servir. Mientras más aire en el recipiente respecto al volumen del líquido, más se contamina. Compre tarros pequeños y bote el que sobra.
Pastillas. Las de generaciones anteriores son cancerígenas y las nuevas se consiguen fácilmente y a precios muy asequibles. Una pastilla en mal estado no debe usarse jamás.
Rines. Son piezas muy baratas, que no vale la pena almacenar. Deshágase de ellos, vendiéndolos o regalándoselos a quienes les sirvan. 
Neumático. En lugar de guardarlo en el garaje, llévelo en el carro. Si su llanta es sellomática y se pincha en un sitio en donde no se la pueden arreglar, el neumático es un desvare perfecto. 
Bujías. Cárguelas en el carro, no las deje en el garaje. Sin embargo, son muy fáciles de limpiar y cambiar, así que no necesariamente vale la pena tenerlas de repuesto.
Platinas y condensadores. Estos accesorios 'avisan' cuando llegó la hora de cambiarlos, luego no vale la pena hacerlo 'por si acaso'.
Cables de alta. No los guarde porque cuando se envejecen, se chitean y dejan de servir.
Filtros viejos. No sirven para nada.
Ejes, bómperes, cañas... Si pasan los años y siguen ahí es porque no le sirven para nada. Jamás guarde repuestos de un carro que tuvo alguna vez, pero que ya vendió. Regálelos o véndalos a quien realmente los necesita.
Vidrios rotos. Ningún vidrio o panorámico roto o chitiado tiene arreglo.
Repuestos de lujo. Espejos, boceles, botones, manijas vale la pena guardarlas si son rarezas. Pero si pertenecen a un vehículo de serie y que, peor aún, ya no posee, regálelos o véndalos a un interesado.
Radio viejo. Salvo que tenga un valor especial, no lo guarde.
Extintor. Al año se daña y deja de servir. Bótelo.

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