Cómo identificar un buen Sistema de Retención Infantil vehicular

Cesvi Colombia explica de manera práctica cuáles son los mecanismos que mejor se ajustan a los menores de edad según la edad y el peso de cada uno en caso de un accidente de tránsito.

Redacción Motor

08:58 p.m. 05 de junio del 2013

Si hay algo más precioso que el valor de la vida, es el de la vida de un niño. En los niños está el futuro de la humanidad y en su mirada destellan la ilusión por vivir, la esperanza, la irrestricta confianza y el amor incondicional por sus padres.

Quizás por sensibilidad humana y social es que en países donde hay cultura de protección a la vida se le da tanta importancia a la seguridad vial y, en especial, a la de los niños. No en vano las cifras de muertes infantiles en accidente de tránsito en Colombia (nada menos que una diaria) desbordan exponencialmente la realidad europea o norteamericana.

Por eso no se entiende cómo hay adultos que transportan niños mal asegurados en el vehículo, pues así se tengan las mejores intenciones de protección, las leyes de la física son inexorables y, en caso de un choque, pueden llevar al traste esa esperanza de vida y llenar de dolor al círculo familiar.

Pruebas de laboratorio
El fabricante sueco de Sistemas de Seguridad Automotriz, Autoliv, realizó una prueba de choque a 64 km/h en la que instaló dos dummies que representaban el primero a un niño, correctamente sujetado, de 9 meses y 9 kilogramos de peso y el segundo a otro niño de 3 años y 15 kg sin sujeción.

Los resultados fueron elocuentes: el primer niño, a pesar de su corta edad y, por consiguiente, su mayor indefensión a una colisión de esa magnitud, no sufrió lesiones; mientras que el segundo niño, a pesar de su mayor fortaleza, impactó contra el vidrio panorámico, se rompió ambas piernas y sufrió fracturas en el pecho y cadera, entre otras graves lesiones.

De otra parte, recientemente Cesvi Colombia realizó un estudio sobre el manejo y el uso de los sistemas de seguridad infantil vehicular entre padres de familia, de tal forma que fuera posible entender la percepción, relevancia, frecuencia y forma de uso de los mismos.

Y las conclusiones fueron realmente desconcertantes: de manera generalizada se evidenció el desconocimiento hacia los Sistemas de Retención Infantil y sus tipos, además desconocimiento sobre los peligros que corren los niños al ir libres en el carro y las normas respecto a la seguridad, especialmente para los menores.

Así mismo, se detectó que existe por parte de los padres, una errada percepción de la seguridad de los niños pues estos creen que con llevarlos en los brazos solucionan el problema de correcta retención.

Además, hay confusión con respecto a las normas existentes que reglamentan el uso de los SRI y que, a pesar de las campañas de difusión, falta sensibilización de los padres sobre las consecuencias de los accidentes de tránsito en menores, incluso el riesgo en trayectos cortos.

Unido a lo anterior, tampoco se conocen los dispositivos destinados para tal fin (los SRI o sillitas) y, lamentablemente, en la gran mayoría de los casos, el criterio de selección es el costo, y no la seguridad en función de la edad y el peso del niño.

Una silla para cada niño
Desde mediados del siglo pasado se han logrado acuerdos internacionales en materia de seguridad vial. Por ejemplo, las señales de tránsito son un lenguaje universal que responde al consenso de los países firmantes, entre ellos Colombia, y a una determinada semiótica de colores que debe ser respetada.En materia de sillas, existe una tabla de clasificación universal que las numera, identifica y permite la verificación del cumplimiento de normas internacionales. Así, las sillas se clasifican por grupo en función del peso y de la edad del niño:

Así mismo, se han hecho convenios tanto para los anclajes de los SRI como para las mismas sillitas. Es así como los autos modernos europeos y japoneses vienen con los sistemas Isofix, mientras que los norteamericanos instalan el LATCH que es de similares características.

Son ganchos estratégicamente ubicados en la estructura del vehículo en los que se enganchan los mosquetones con que vienen equipadas las sillitas. Ambos hacen que la instalación del asiento de seguridad para niños sea más fácil y sin utilizar los cinturones de seguridad del vehículo.

Para el correcto uso
Dicen que no hay mejor profesor que el ejemplo y, en el caso de los niños, los adultos deberíamos usar siempre el cinturón porque fomenta el uso del sistema: de paso, además de la propia seguridad, se evita que en caso de accidente salgamos despedidos aplastando a los pequeños.

Dicho esto, las mencionadas sillas jamás deben instalarse en un asiento ubicado enfrente de un airbag pues en caso de que éste se estalle, puede lesionar seriamente al niño. Por cierto, la norma internacional dice que el sitio más seguro para transportar los niños es en los puestos traseros pero, si por alguna razón es inevitable instalar el SRI en el asiento frente al airbag, éste se debe desconectar.

Adicionalmente, jamás se debe llevar al niño en brazos, ni siquiera a los bebés, pues un golpe por pequeño que sea puede hacer que salga disparado del regazo. Sucede que a 40 km/h un choque frontal puede llegar a generar una desaceleración de 3 ó 4 gravedades, lo cual hace que el peso del niño se multiplique por esa cantidad. Es decir: el niño que pesa 10 kilos a esa lenta velocidad llega instantáneamente a 40 kilos en el momento del choque y, por factor sorpresa, vence la resistencia de cualquiera.

Por último, es de subrayar que siempre se han de leer todas las advertencias e instrucciones de instalación, tanto en el manual del vehículo como en las instrucciones del sistema de retención infantil.

Con información de CESVI.

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