La improvisación al volante: carta de la semana

La improvisación al volante: carta de la semana

Redacción Motor

05:00 a.m. 06 de febrero del 2009

La decisión del Alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, de ampliar el horario del Pico y Placa, es una pieza más dentro del rompecabezas de improvisación y desconocimiento en que se ha convertido el manejo de la movilidad desde su llegada al Palacio de Liévano.
Por: David Luna Sánchez*

"Hagamos memoria: en campaña, el burgomaestre se hizo elegir con la promesa de construir la primera línea del Metro en la Carrera Séptima. Pero un año y cuatro meses después, el futuro de esta vía sigue en vilo, pese a que sus asociaciones de vecinos le solicitaron a la Administración Distrital la construcción de la troncal de TransMilenio, que, por cierto, además de estar ya diseñada y lista para ser contratada, es mucho más económica en su construcción y operación, va de la mano de numerosas mejoras viales y de espacios públicos aledaños y es un complemento indispensable para las obras que hoy se ejecutan en la Carrera Décima, ya que se trata del mismo corredor vial.

Otra pieza más del rompecabezas: días después de iniciado este mandato, el entonces Secretario de Movilidad, Luis Bernardo Villegas, anunció que el Sistema Integrado de Transporte, que permitiría a los usuarios subirse a TransMilenio y a los buses tradicionales con un mismo tiquete, estaría listo en diciembre de 2009. Al poco tiempo se retractaría dos veces con respecto a la fecha de instauración de este necesario esquema y terminaría abandonando su cargo el pasado mes de diciembre, luego de que la red de semáforos colapsara por descuidos administrativos.

Ahora, acorralado por una ciudad sumida en el desespero, el Alcalde amplía el horario del Pico y Placa a todo el día, y  nuevamente se equivoca. Primero, porque distintas experiencias internacionales han demostrado que estas medidas terminan incentivando la compra de automotores adicionales, la mayoría de ellos viejos y contaminantes.

Segundo, porque se afectan gravemente a muchos ciudadanos, principalmente de clase media, cuyo trabajo y sustento dependen de sus vehículos. Tercero, porque se levanta la restricción a los buses tradicionales, aumentando su número en hora pico en más de 4.000, con los perjuicios que esto implica para la respiración de todos y, en particular, de las niñas y niños. Y cuarto, porque no deja de parecer improvisada una decisión cuyos sustentos técnicos y académicos son ignorados por la ciudadanía.

Así, el rompecabezas de improvisaciones se sigue completando y proyectos absolutamente trascendentales para la ciudad siguen en el tintero. Tales son los casos de las vías perimetrales (como la Avenida Longitudinal de Occidente), que podrían construirse bajo el esquema de concesión, con espacios suficientes para TransMilenio y para el tránsito de ciclistas y  el Sistema Integrado de Transporte, que mejoraría la calidad del servicio y abarataría los costos para los usuarios, siendo este último un reto fundamental para el futuro de la ciudad, ya que cientos de miles de bogotanos destinan más del 10% de sus ingresos a su transporte, mientras que otros tantos deben caminar largos trayectos todos los días porque carecen del dinero necesario para pagar sus pasajes.

Hago entonces un llamado enérgico a la Administración Distrital para que entre en el camino de las soluciones estructurales para la movilidad de la ciudad. Sólo cuando las decisiones tomadas por el Alcalde respeten sus promesas de campaña -cosa que no ocurrió, nuevamente, en este episodio- y se sustenten en una visión de ciudad a largo plazo, los bogotanos dejaremos de percibir, como lo hacemos ahora, que es la improvisación la que está al volante en el gobierno de la ciudad".

* Representante a la Cámara por Bogotá
www.davidluna.com.co

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