Este jueves fue aprobada la ley que endurece las sanciones para conductores en estado de embriaguez

Además de multas severas, es urgente que los conductores acepten íntimamente que manejar con tragos es muy peligroso.

Redacción Motor

04:58 p.m. 20 de diciembre del 2013

La ley a probada por el Presidente Santos contempla multas que van desde 1’768.500 hasta 28’969.000 pesos, suspensión de la licencia hasta por 10 años, inmovilización del vehículo entre 20 horas y 20 días y trabajos comunitarios que deben cumplir quienes insisten en convertir su vehículo en un arma mortal contra los demás actores de nuestras calles y carreteras.

“Es una ley que nos hacía falta y que envía un mensaje claro y contundente al país: no más borrachos en las vías, no más víctimas del coctel criminal del alcohol y la gasolina”, aseguró Santos en rueda de prensa.

Esta decisión, que estaba esperando la sociedad desde hace mucho tiempo, rige desde el pasado jueves y, aunque contempla sanciones que afectan definitivamente el bolsillo de los conductores irresponsables, puede generar el efecto contrario al buscado: que los infractores recurran a todo tipo de artimañas para evitar la multa y la inmovilización de su vehículo. “Si el concejal de Chía, Carlos Enrique Martínez, cogido en flagrancia por la Policía y las cámaras de televisión, logró burlar al país entero y hoy circula impune con el duplicado de su pase, imagínese lo que ese mismo personaje tratará de hacer si le dicen que tiene que pagar 28 millones de pesos de multa”, dice el catedrático de la Universidad de los Andes, Jaime Ruiz.

Para Ruiz, las medidas represivas generan corrupción si no van acompañadas de una convicción íntima e individual de que manejar con tragos es de las actividades más peligrosas que existen y de que el exceso de alcohol sí “es perjudicial para la salud”.

Por todo esto, es preciso para el conductor entender lo básico sobre la ingesta excesiva de tragos, cuánto duran sus efectos en el cuerpo, si hay bebidas más dañinas que otras, si comer contrarresta la borrachera y, muy importante también, si es posible autoevaluarse antes de arrancar.

Le trasladamos estas y otras dudas al médico Carlos Francisco Fernández, asesor de EL TIEMPO, quien nos explicó por qué, desde el punto de vista de su profesión, manejar en estado de embriaguez es un acto en extremo irresponsable. La idea es poner nuestro grano de arena navideño en la conciencia de quienes nos leen y, de paso, solidarizarnos con los carros: estos son los que –en últimas– terminan ‘presos’ en los diferentes patios o convertidos en chatarra, mientras sus dueños siguen sin recibir sanciones severas por su temeridad.

¿Es posible evaluarse solo?

Es una medición muy subjetiva y depende del grado de autoconocimiento que tanga cada persona. Es posible saber si ya es suficiente cuando siente algo de sueño o si el movimiento de la boca al hablar o de las piernas al caminar cambia mínimamente. En ese caso, lo mejor es no tomar más, comer bien y esperar un par de horas. Y el ideal: entregar las llaves.

La masa corporal influye

La cantidad de alcohol que se acumula en la sangre depende del metabolismo, el peso, la edad, la estatura e incluso el género.

Para una mujer de 55 kilos de peso, 1,60 metros de estatura y 35 años de edad, la cerveza o su equivalente aporta, en un lapso de una hora, la siguiente cantidad de alcohol en sangre (datos aproximados):

Una cerveza: 0,42 gramos de alcohol por litro de sangre. Dos cervezas: 0,68 miligramos. Tres cervezas: 1,25 gramos. Cuatro cervezas: 1,36 gramos. Todos dan positivo en el alcoholímetro.

Se puede tomar antes de manejar, pero…

Ingerir un par de cervezas durante el asado requiere una hora de reposo antes de sentarse frente al timón. Es el tiempo aproximado que demora el cuerpo en eliminarlas. Si se toman 10 cervezas, el cuerpo demora seis horas en borrar sus rastros de alcohol.

Lo mismo sucede con el vino: hay que reposarlo un par de horas antes de coger el carro.

Comer bien mientras toma en exceso no evita la borrachera, la retrasa, pues la grasa impide el paso del alcohol por el píloro (que se cierra con ella) y mantiene el trago temporalmente en el estómago: aun sintiéndose bien, la medición del alcoholímetro dará positivo.

Los tiempos de los tragos son distintos

Esto significa que, mientras una copa de aguardiente se toma de un golpe, una cerveza se va tomando lentamente en el asado y el vino durante la comida.

Sin embargo, en términos de medición, todos marcan algún grado de alcohol en la sangre pues la ‘unidad alcohólica’ es la misma en cualquiera de estas y otras bebidas.

Cada quién reacciona diferente

El efecto del alcohol depende de cada persona, es decir, de la capacidad que tiene su hígado para eliminarlo. Aunque este órgano elimina, en promedio, 10 mililitros de alcohol cada hora, la resistencia al trago tiene que ver también con la raza, el nivel de grasa en elcuerpo y el acostumbramiento.

¿Por qué cambia la personalidad con el trago?

Porque deprime el sistema nervioso y genera una sensación de adormilamiento que hace más lentos los movimientos de quien lo toma y lo entorpecen. El alcohol es, además, un antidiurético que aumenta el deseo de orinar, no importa si se trata de cerveza, aguardiente o ron.

Al otro día sigue marcando

El hecho de que el cuerpo se tarde más en eliminar el trago de acuerdo con lo ingerido, significa que quienes toman mucho la noche anterior seguirán marcando un alto grado al otro día. El guayabo es el campanazo de alerta de que persiste el alcohol en la sangre, especialmente cuando se ingieren en exceso las bebidas fermentadas, como el vino.

¿Por qué da guayabo?

Porque, al deprimir el sistema nervioso, tiende a eliminar sustancias claves como el sodio y el potasio. Por eso los calambres, el dolor de cabeza, el escalofrío y la hipersensibilidad muscular son comunes al otro día, cuando se ingiere alcohol en exceso.

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