Contra los ladrones, no hay mejor seguro que la responsabilidad

A pesar del esfuerzo de las autoridades, el robo de vehículos creció un 9 por ciento en 2009. Fueron más de 7 mil carros y camionetas los que se llevaron y la mayoría no contaba con un seguro.

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de enero del 2010

El 2009 dejó un balance preocupante en cuanto al robo de vehículos. Este año, ese delito creció un 9 por ciento respecto al 2008 y dejó como saldo de 21.379 hurtos, de los cuales 60,95 por ciento corresponde a motocicletas, el 21,76 a automóviles y el 6,29 por ciento a camionetas, es decir, las motos fueron determinantes en el crecimiento de la cifra.  Cabe decir, sin embargo, que el hurto de automóviles descendió un 2 por ciento (8.348 vs. 8.493).

Paralelo a estos datos, Fasecolda reportó un crecimiento cercano al 10 por ciento anual en las primas, incluidos todos los seguros (automóviles, incendio, hogar, terremoto, cumplimiento, transporte, entre otros) y un incremento en el desembolso del 16 por ciento: 5,2 billones de pesos en el 2009, "para responder a los asegurados por riesgos como accidentes caseros, de tránsito, en el lugar trabajo, daños a las propiedades y a las grandes industrias, entre otros".

La penetración de las pólizas en nuestro país, aunque menos importante que la de otros como Chile (4 por ciento) o los industrializados (8 por ciento), sí experimentó un incremento del 2,6 por ciento, su máximo histórico, según Fasecolda. "La inversión por habitante en la compra de seguros para cubrir sus riesgos (de todo tipo) alcanzó 125 dólares, frente a 105 dólares del año pasado (2008)".

Menos hurtos en asegurados
El balance de los vehículos asegurados es positivo frente al total registrado en el país, en parte porque el perfil de quien toma una póliza es el de un usuario menos laxo que aquel que no lo toma, en parte porque los motociclistas son los que menos se aseguran.

Las estadísticas de Fasecolda demuestran que, en asegurados, los automóviles ocuparon el primer lugar en robos en el 2009 (45 por ciento), seguidos por las motos (28 por ciento) y las camionetas y los camperos (21 por ciento), es decir, las motocicletas no 'barren' como lo hacen en la estadística general de la Policía.

También se experimentó una leve baja en el total de hurtos. Mientras que, en el 2008, los ladrones se llevaron 6.216 vehículos asegurados de todo tipo, en el 2009 acertaron con 5.859, es decir, con el 5,7 por ciento menos, según datos del gremio. ¿Vale la pena, entonces, asegurar el carro?

Lo primero que debe tener en cuenta es que, por la volatilidad del mercado los carros están siendo valorados por su utilidad, y ya no tanto por la inversión que está representada en ellos.

Esto significa que, si se lo roban, el desembolso correspondiente a la prima la calcula la empresa aseguradora sobre el valor del carro al momento del hurto y no sobre lo que le costó cuando lo compró.

Eso sucede porque el fin último de cualquier seguro es cubrir la pérdida del bien, no para que el tendedor de la póliza recupere su depreciación. Además, porque de no ser así, se prestaría para incrementar los fraudes, los cuales, según el Instituto Nacional de Investigación y Prevención del Fraude (Inif), en el ramo de los automóviles les costó a las aseguradoras 174.666 millones de pesos tan solo en el 2008.

Precisamente las ocho aseguradoras adscritas a este instituto ya tienen identificados 11 modalidades de fraude, reunidos en tres tipos diferentes, llamado 'planeados', 'inflados' (ambos cometidos por el asegurado) y 'oportunistas', en los que suele intervenir un tercero.

El hurto simulado es el más recurrente y consiste en que el asegurado le ofrece su vehículo a una banda de delincuentes dedicados al desguace o a la venta de carros de segunda por fuera del país, y luego lo reporta como robado. De esa manera gana por punta y punta.

La responsabilidad civil
Hay un cubrimiento que poco tiene que ver con el robo de carros, pero sí mucho con la idea de que el valor de los vehículos tiene que ver más con el servicio que prestan y ya no tanto con la inversión: el de 'responsabilidad civil' (RC).

La póliza de RC de un seguro automotor cubre el 'daño emergente' (lo que el conductor tiene que sacar de su bolsillo para resarcir a las víctimas o arreglarles su carro y otros bienes) y el lucro cesante (cuando la víctima queda con lesiones permanentes o su vehículo es de trabajo y se resiente económicamente), además de daños extramatrimoniales (morales y fisiológicos) y de 'vida en relación' (por ejemplo, un niño que queda huérfano por el accidente).

La diferencia entre ésta y otras pólizas, es que la de RC en accidentes de tránsito se entiende objetiva, no subjetiva, lo que significa que el conductor es culpable hasta que no demuestre lo contrario y no al revés, porque conducir se considera en Colombia una actividad peligrosa.

Tan solo dos eventualidades eximen al conductor de asumir RC en un siniestro: cuando ocurre un hecho fortuito (el auto se sube a un andén porque la tierra tembló y lo desvió) o por culpa exclusiva de la víctima (el peatón iba tomado o se atravesó bajo un puente peatonal y sin mirar). Si se comprueba que el conductor tuvo toda la intención de estrellar a otro vehículo o utilizó su carro para cometer un homicidio, el seguro no paga.

Cabe decir finalmente que, por la volatilidad de los precios del mercado, es posible renegociar la póliza si nota que su vehículo se deprecia demasiado. Exíjaselo a su asesor de seguros. Usted puede comprar tan solo póliza de RC, pero si adquiere la del vehículo, ésta debe incluir la de RC.

Eso sí, no olvide que no hay mejor seguro que la responsabilidad con que usted utilice su vehículo. Dejarlo botado en la calle, manejar con tragos o circular por vías y a horas peligrosas es una invitación directa al robo y la siniestralidad.

MIRE CON LUPA SU PÓLIZA
1. Revise el valor. La aseguradora le vende una póliza estándar, pero usted tiene la posibilidad de decidir si quiere más o menos cobertura.
2. Lea la póliza. Es un contrato, que, como todo contrato, tiene dos partes: la aseguradora y el asegurado. Implica derechos y obligaciones, que si no se cumplen, el seguro no paga.
3. Avise de los cambios. Si, por ejemplo, 'engalla' su carro, el ideal es reportar esa novedad a la aseguradora, pues ella tendría todo el derecho a no indemnizar si comprueba que esa 'engallada' afectó la seguridad del mismo.
4. Analice los alcances. Algunas compañías le cubren si solo usted o cualquier miembro de su familia maneja su carro; otras  dicen que no importa el carro que esté manejando, igual pagan; otras no desembolsan si quien iba manejando el carro asegurado no era el propietario...
5. Pida servicios extra. Asistencia jurídica, conductor elegido, carro-taller o ambulancia son algunos de los servicios que marcan la diferencia entre una compañía y otra.  

CIUDADES CON MÁS HURTOS DE ASEGURADOS (2009)
Bogotá: 36 por ciento.
Medellín: 27 por ciento.
Cali: 18 por ciento.
Barranquilla: 4 por ciento.
Bucaramanga: 1 por ciento.
Otras: 14 por ciento.
Fuente: Fasecolda

ESTO CUBRE UNA PÓLIZA DE SEGUROS DE AUTOMÓVIL

  • Responsabilidad civil: pérdidas patrimoniales a las que se vería expuesto si resulta responsable por las lesiones personales o daños a bienes de terceros por causa de un accidente de tránsito.
  • Daños: pérdidas patrimoniales a las que se vería expuesto por los daños totales o parciales de su vehículo, en un accidente de tránsito.
  • Hurto: pérdidas patrimoniales a las que se vería expuesto por el hurto de su vehículo o partes del mismo.
  • Otras coberturas: servicio de grúa, carro taller, asistencia, hoteles, conductor elegido, asistencia jurídica, entre otros beneficios.

SI LE ROBAN SU CARRO...
*Reporte el hurto ante las autoridades pertinentes.
*Instaure denuncia ante la Policía Nacional, la Policía Judicial, la Sijin (o la Dijin si está en Bogotá), con placa, número de motor, número de chasÍs, cédula de ciudadanía y descripción fiel de los hechos.
*Comuníquese de inmediato con su aseguradora para reportar el hecho.
Fuente: Fasecolda

TIPOS DE FRAUDE, SEGÚN INIF
Planeados: accidentes ficticios para cobrar el amparo de RC; siniestro antes de tomar la póliza mediante 'gemeleo' de vehículos; se vende el vehículo mientras se reporta como hurtado a la compañía; múltiple aseguramiento de un mismo vehículo y reclamaciones posteriores (carrusel).
Oportunista: el asegurado se presta para cobrar un amparo de RC con el fin de ayudar a un amigo que sufrió un accidente.
Inflados: el siniestro es real, pero no las circunstancias (no coincide lo relatado con los golpes sufridos); el siniestro es real, pero se aprovecha para arreglarle otras cosas al carro.

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