Land Rover tiene listos siete prototipos eléctricos del Defender para la cita en Suiza

El clásico todoterreno británico llegará a Ginebra reemplazando el motor diésel y la caja de cambios por una mecánica eléctrica equivalente a 94 caballos de potencia y 80 km de autonomía.

Redacción Motor

05:59 a.m. 28 de febrero del 2013

La próxima semana, cuando el Salón del Automóvil de Ginebra abra sus puertas al público, Land Rover presentará siete prototipos de la versión eléctrica del ícono británico 4X4 Defender, un modelo que con esta propulsión mantiene sus elevadas prestaciones fuera del asfalto.

Aunque no está previsto que el Defender eléctrico llegue a fabricarse en serie, según la compañía, estas siete unidades estarán en servicio para aplicaciones específicas a finales de este año.

En el Defender EV, el motor diésel y su caja de cambios han sido reemplazados por un motor eléctrico de 70 kW, equivalente a 94 caballos de potencia y un brioso torque de 330 Nm, alimentado por una batería de iones de litio de 300 voltios con una capacidad de 27 kWh, lo que le da una autonomía de más de 80 kilómetros.

En el uso a baja velocidad para realizar maniobras específicas en terrenos exigentes, la batería puede durar hasta ocho horas antes de volver a ser cargada, operación que se realiza con un cargador rápido de 7 kW en cuatro horas o con un cargador portátil de 3 kW en 10 horas.

Este tipo de vehículos todoterreno conservan el sistema de cuatro ruedas motrices con bloqueo del diferencial del modelo convencional, aunque sin caja de cambios, porque el motor eléctrico ofrece su par máximo desde el momento en que inicia la marcha. La transmisión comprende una caja de engranajes de un sola relación.

Los vehículos han sido desarrollados por el equipo de Ingeniería Avanzada de Land Rover (Land Rover's Advanced Engineering Team), basándose en los ensayos realizados con éxito del Leopard 1, vehículo eléctrico basado en el Defender.

Las aptitudes de los vehículos han sido puestas a prueba en condiciones extremas y respetuosas con el medio ambiente, lo que demuestra que tienen capacidades no compartidas con otros vehículos eléctricos de carretera convencionales.

Los ensayos han incluido tirar de un remolque de 12 toneladas por una pendiente de hasta el 13 por ciento y superar un vadeo de 80 centímetros de profundidad.

La batería pesa 410 kg y va situada en la parte de adelante, en el lugar del motor diésel del Defender, y el peso en orden de marcha es 100 kilos superior al de un Defender 110 básico y oscila entre 2.055 y 2.162 kilogramos en función del tipo de carrocería: pick-up, hard-top o station wagon.

Todos los componentes principales del sistema de propulsión eléctrica, incluyendo batería, inversor y motor, son enfriados por aire en lugar de usar refrigeración líquida, lo que produce un considerable ahorro de peso y complejidad.

El frenado regenerativo se ha optimizado de tal manera que, con el control de descenso de pendientes, el motor puede generar 30 kW de electricidad. Debido a que la batería se puede cargar muy rápidamente a una tasa de hasta el doble de su capacidad de 54 kW sin reducir su vida útil, la casi totalidad de la energía regenerada puede ser recuperada y almacenada.

Hasta el 80 por ciento de la energía cinética en el vehículo se puede recuperar de esta forma, dependiendo de las condiciones.

Con información de EFE.

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