Que no se le vayan las luces para que lo vean durante este puente festivo

Todas las unidades de iluminación, desde los faros delanteros hasta las direccionales, deben utilizarse tanto en la ciudad como en la carretera para mejorar la seguridad.

Redacción Motor

05:29 a.m. 20 de junio del 2014

El sistema de alumbrado de un vehículo está diseñado para la circulación nocturna o en condiciones de baja visibilidad, como niebla o lluvia y su función principal es poder ver y ser visto a una distancia mínima de 150 metros.

Esto significa que, como cada maniobra que realiza un conductor mientras circula por carretera es potencialmente peligrosa, pues depende de su habilidad al volante y la de los demás conductores para evitar accidentes. Por eso las luces pertenecen a la seguridad activa del vehículo y su diseño es clave para las marcas. De acuerdo con su colocación, intensidad y color, cada unidad tiene una misión específica.

Con información de Cesvi Colombia


¿Por qué los colores?

El color es una sensación percibida por los órganos visuales y es producida por los rayos luminosos. Cada cual tiene su propia longitud de onda, pero depende también del ojo de cada quién.

Según estos expertos, el ojo humano es más sensible a la luz verde/amarilla que a los rojos y los azules, razón por la cual las luces de cruce y de estacionamiento son de color amarillo. La sensibilidad al amarillo es seis veces mayor que la que se da hacia el azul, es decir, el primero ‘brilla más’ que el segundo.

Las lámparas delanteras (blancas)

Alumbran hasta 60 metros hacia adelante y les da a los ojos una eficiencia de visión del 20 por ciento.

Pero de nada sirven cuando están mal alineadas, ya que no solo alumbran todo, menos la calzada, sino que producen deslumbramientos peligrosos para los vehículos que circulan en sentido contrario.

De marcha atrás (blancas)

Tienen una doble finalidad: indicar a los demás usuarios de la vía que el vehículo se está desplazando hacia atrás y permitir una mejor visibilidad cuando se está ejecutando esa maniobra. Deben accionar automáticamente cuando se coloca la palanca de cambios en la posición de marcha atrás.

Luz-día, opcional pero clave

En la actualidad, muchos vehículos vienen con sistemas de iluminación automáticos que no permiten apagar las luces del todo y las mantienen encendidas de manera permanente. Son luces LED de posicionamiento, ubicadas en las farolas o en las exploradoras que cumplen con normas internacionales que obliga tener los bombillos encendidos de día. En Colombia no es obligatorio hacerlo, pero los expertos en seguridad y la Policía Vial lo recomiendan.

Un vehículo con luces encendidas durante el día es 20 por ciento más visible.

De emergencia (ámbar)

También llamadas ‘de parqueo’, sirven para señalizar la presencia de un vehículo parqueado en la vía y solo deben utilizarse cuando está quieto. Reiniciada la marcha, se deben apagar. Muchos vehículos Premium las accionan automáticamente cuando el conductor frena con decisión, para advertirle a quien circula atrás que también debe frenar rápidamente para no chocar.

Indicadoras de dirección (ámbar)

Son las ‘direccionales’ o intermitentes de color amarillo y sirven para advertir sobre desplazamientos laterales hacia la derecha o la izquierda. Deben accionarse con suficiente antelación para que los demás vehículos adviertan que va a sobrepasar.

Las direccionales también sirven para detenerse pues, al accionarlas, se le está advirtiendo al vehículo que circula atrás que la intención es orillarse.

La batería no sufre

No es cierto que la batería dure menos si mantiene luces encendidas durante el día. Cuando el vehículo está en marcha y se encienden las luces, quien suministra la energía necesaria para realizar esta función es el alternador, que en condiciones normales está en continuo trabajo, por lo cual con las luces prendidas seguirá trabajando igual.

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