La libertad, eje del nuevo Código Penal para los conductores que matan sin querer

El anterior Código de Procedimiento Penal contemplaba la detención preventiva (aunque excarcelable) para los delitos culposos en accidente de tránsito. El nuevo estatuto es más benigno con el chofer que mata sin querer.

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

MANUEL ORDUZ
Especial para EL TIEMPO

¿El problema relacionado con el delito de homicidio y lesiones personales en materia de tránsito sigue siendo manejado desde la perspectiva probatoria, como lo ha sido siempre. Es decir, hay que hacer un análisis de la conducta del hombre, del mantenimiento de la máquina y del estado de la vía. Son tres elementos fundamentales en la accidentalidad vial¿.

Así explicó a EL TIEMPO la abogada penalista, experta en accidentalidad vial, Whanda Fernández León, por qué la investigación relacionada con las lesiones personales y el homicidio en accidentes de tránsito tiene mucho de largo y de ancho.

Según la especialista, además, dentro de la Ley 906 de 2004, que le dio vida al nuevo Código de Procedimiento Penal, la situación de los conductores que se ven enfrentados a un hecho penal ha cambiado radicalmente porque se contempla ¿la libertad¿ como regla general del sistema.

¿Fuera de esa regla general hay que tomar en consideración la pena ¿explica Fernández- porque ésta varía de acuerdo con el delito del que se trate¿.

Hasta hace muy poco, la pena por delitos culposos era de dos años y fue aumentada a 32 meses por el nuevo código.
Este periodo, sin embargo, no contempla prisión, pues para visitar una cárcel, al procesado debe aplicársele una condena de, mínimo, cuatro años.

Así mismo, la nueva ley contempla salidas tempranas al problema porque se suprimió la parte civil dentro del proceso penal: ¿Ya la víctima no va a estar ahí con una demanda todos los días, reclamando que le paguen los perjuicios morales y materiales causados por el delito, sino que ingresa, en el nuevo sistema, cuando el juez haya declarado penalmente responsable al conductor¿, dice la abogada consultada. 

No son asesinos
Los delitos en Colombia se enmarcan dentro de tres grandes categorías: el doloso, que implica la firme voluntad de la persona de cometer el hecho; el culposo, que lo provoca sin tener la intención de hacerlo y el dolo eventual, cuando la persona previó que podría suceder el hecho, pero hizo caso omiso del riesgo.

¿El accidente de tránsito hace parte de la categoría de delitos culposos porque,  en el 98 por ciento de los casos, el conductor no utiliza el vehículo como un arma, sino se ve afrontado a un proceso penal por homicidio o por lesiones personales, debido a factores como la imprudencia, la negligencia, la impericia, la violación de reglamentos y, en general, la desatención y el no cumplimiento del deber de cuidado¿, explica la abogada. 

Las penas para delitos culposos siempre han sido benignas porque se tiene en cuenta no solo la gravedad, sino el impacto social que causa la conducta. En otras palabras, no es lo mismo quitarle la vida a tiros al líder de una comunidad que, en un momento de mala fortuna, quitársela a una persona en un accidente. La prueba es que la mayoría de los conductores eluden el encontronazo, frenando y girando el timón con ánimo de no cometer el hecho.

De víctima a victimario
Uno de los dolores de cabeza más frecuentes para el conductor que se ve enfrentado a un hecho penal tiene que ver con las exigencias de la víctima, que en muchos casos se convierte en un acosador implacable e infinito.

¿Si el afectado no hacía nada, de la noche a la mañana se vuelve un potentado que producía mucho dinero antes del hecho; si es un hombre de la calle, se convierte en un señor distinguidísimo que ya no puede trabajar; si la empresa lo incapacita por cualquier dolencia, es culpa del accidente¿ El conductor se convierte en una verdadera víctima de constreñimiento y extorsión¿, advierte la especialista.

¿Hay forma de ponerle fin a esto? El Código de Procedimiento Penal contempla cinco instancias para ¿arreglar por las buenas¿ con las víctimas:

Indemnización integral. El conductor puede quedar blindado de esa ¿extorsión¿ a través de un acuerdo escrito entre las partes, ojalá avalado ante notario, que indique la cuantía y la forma de pago de una indemnización total.

El desistimiento. En pequeñas lesiones, en donde no caben enfermedad ni incapacidad para trabajar, se puede negociar esta figura, que debe ir firmada por los dos y avalada por un fiscal o un juez.

Las conciliaciones. El nuevo código abre la posibilidad de ir ante un conciliador, dentro o fuera del proceso, aunque, según la experta consultada, ¿es mejor realizarla por fuera para que el fiscal no actúe de juez y parte¿.

Las cámaras de comercio, las universidades y otras organizaciones no gubernamentales tienen centros de conciliación en donde se emiten unas actas que hacen tránsito a cosa juzgada.
Admitir la culpabilidad. En este caso le abren proceso al conductor, que queda en libertad porque por la pena no hay detención preventiva. Puede declararse culpable, el juicio se abrevia y le rebajan la pena a la mitad. Eso sí, queda la condena, cuya consecuencia es no poder conducir automotores durante determinado tiempo.

Principio de oportunidad. Opera cuando el conductor o sus familiares quedan gravemente afectados por la colisión. Es a lo que el nuevo código llama ¿pena natural¿: en este caso, el legislador dice que si por su imprudencia, por ejemplo, se murió su mujer, o su hijo quedó con una lesión permanente, no necesita más pena, pues la vida ya lo castigó. 

Y EL SOAT, ¿QUÉ?
Aunque es una buena herramienta de protección para el conductor y la víctima, en realidad el Soat cubre, a lo sumo, unas lesiones personales de mediana incapacidad. ¿El ideal sería que todos los conductores tuviesen un seguro voluntario de amplia cobertura, que responda por lesiones graves y también en caso de muerte¿, asegura la abogada Whanda Fernández.

DESPUÉS DEL ACCIDENTE CON MUERTOS¿
Se da aviso a la policía especializada a través de una ¿noticia criminal¿.
La policía judicial llega con expertos (físico, fotógrafo judicial, planimetrista, ingeniero¿) a la escena del accidente, para recoger todas las evidencias necesarias.
Medicina Legal, que es el perito por excelencia de la Fiscalía General, le realiza al conductor los exámenes necesarios.
Levantada la escena, se procede al protocolo de autopsia, procedimiento que en la mayoría de los países ya está abolido para accidentes de tránsito.
Si el conductor quiere, se le recibe una versión de los hechos. Sin embargo, tiene derecho a permanecer callado hasta que se contacte con su abogado.
Si el fiscal determina la detención, el conductor es reseñado ante la Reclusión de Mujeres y conducido luego al Hogar del conductor.

¡NADA QUE APRENDEMOS!
Cincuenta personas muertas y 53 heridas en 37 accidentes de tránsito es el triste balance dejado por los conductores en la Semana Santa, cifra muy alta, si se tiene en cuenta que, en el 2006, hubo 31 accidentes de tránsito con 22 muertos y 39 heridos durante la misma época.
Según la Policía de Carreteras, las causas de estos siniestros fueron, en su orden, la invasión del carril contrario, el exceso de velocidad, fallas mecánicas, imprudencia de peatones y embriaguez.


El hogar del conductor (Hombres y mujeres)

El Inpec y la empresa privada crearon un centro de reclusión para conductores pues, así maten a alguien, no son considerados criminales.

Otro frente que busca la protección de quien maneja vehículo y se ve envuelto en un procedimiento penal tiene que ver con la detención, que puede darse si se le comprueba que iba embriagado, bajo los efectos de psicotrópicos o de otras sustancias que generen dependencia, o si abandona sin justa causa el lugar del hecho, antes de prestarles atención a sus víctimas.

En estos casos, el fiscal puede determinar una pena mayor a cuatro años u ordenar una detención preventiva, lo que implica el traslado del conductor a un centro penitenciario.

Aún así, sin embargo, el delito es culposo y, por lo tanto, no tiene sentido que se le dé el mismo tratamiento que las normas le dan a aquel que sí tiene la intención de matar. Es por ello que la ley 65 de 1993 permitió la creación de una cárcel especial para él, la cual funciona desde 1999 bajo el nombre de Hogar del conductor.

¿Este centro de reclusión nació gracias a un convenio entre el Inpec y la empresa privada ¿cuenta Luz Adriana Castillo, psicóloga y administradora del penal hasta el año pasado-. Nosotros administramos y el Inpec se encarga de la seguridad de los internos¿.

Se trata de un cómodo edificio ubicado en la localidad de Kennedy, dotado de habitaciones alfombradas, talleres de marquetería y litografía, con médico, odontólogo y hasta un pabellón de mujeres que, según la psicóloga, jamás ha sido ocupado.

Este hogar está adscrito a la Reclusión de Mujeres y, como tal, es su directora,  María Jenny Morantes, la responsable de la custodia y el cumplimiento de los deberes de los internos y de las reglas del penal.

Mucha disciplina
¿Aquí se despierta a los internos con la diana todos los días. Tienen que estar a la misma hora desayunando, bien bañados y bien vestidos, para luego iniciar sus labores en los talleres ¿dice Morantes-. Deben cumplir horarios estrictos para las llamadas y para los descansos y a las siete de la noche ya deben estar en sus habitaciones, que son cerradas bajo llave desde afuera¿.

Como en cualquier otro centro de reclusión, las visitas también están reglamentadas: los miércoles, los internos pueden recibir durante 15 minutos a sus familiares, los sábados a los hombres y, los domingos, a las mujeres.

¿Es importante decir que todos los conductores tienen derecho a este hogar, es decir, que no hay necesidad de afiliarse a ninguna empresa para venir acá. Por esta cárcel han pasado procesados y sindicados: la única condición es que hayan cometido un delito culposo relacionado con accidente de tránsito y que el fiscal haya determinado su detención¿, advierte Morantes.

Cabe decir, sin embargo, que las instancias para arreglar prontamente la reparación de las víctimas, contempladas en el nuevo Código de Procedimiento Penal, han disminuido notoriamente la presencia de internos en el Hogar del Conductor, al punto que hoy solo uno, a lo sumo dos, habitan el edificio.

¿Esto implica que el nuevo código ¿alcahuetea¿ a los conductores, cuando dice que la restricción de la libertad opera solo como excepción? ¿Para mí, sí, porque el colombiano no tiene la cultura de cumplir las normas y por eso hay que endurecerlas para que sea responsable¿, dice la psicóloga Luz Adriana Castillo.

Para la abogada Whanda Fernández, la policía judicial y los fiscales son, en gran medida, los responsables de que este nuevo sistema funcione: ¿Suele suceder que, si el negocio no tiene preso, nadie lo mueve; los anaqueles quedan repletos de denuncias y los conductores con antecedentes siguen manejando irresponsablemente, como si nada. Por eso el ideal es hacer un juicio rápido, cercano al hecho, para que la gente sienta que se sancionó el delito¿.


¿AQUÍ ME TRATAN BIEN¿
Carlos Alfredo Borbón, único interno del Hogar del Conductor al cierre de este artículo, nos habló de su experiencia en el penal.

¿Esta casa cárcel es muy confortable. Yo tengo una habitación muy buena, baño privado, cocineta y comida decente. Hago algunos oficios de aseo del edificio, pues eso me rebaja la pena y, en mi habitación, veo televisión y oigo radio.

Este hogar es una muy buena opción para nosotros los conductores que sufrimos accidentes de tránsito, pues la detención es digna y los guardias son buena gente y lo tratan a uno bien¿.

Carlos Alfredo está a punto de cumplir la pena de 38 meses que le impuso un juez, tras hallarlo responsable de un accidente de tránsito en el que murieron dos personas. Su nombre y testimonio son publicados con su autorización. 

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