Lockheed F-117 Nighthawk: el diamante de la Fuerza Aérea gringa

Fue un absoluto secreto, tanto, que comenzó en la década de los 70 y sólo hasta finales de los 80 comenzaron los rumores sobre su fabricación. Colección de EL TIEMPO y Revista Motor.

Redacción Motor

05:00 a.m. 11 de diciembre del 2009

El Lockheed F-117 Nighthawk, es  un avión de ataque furtivo de primera generación, miembro de la Fuerza Aérea norteamericana, que fue diseñado para absorber y desviar las radiaciones de los radares por medio de tecnologías furtivas, es decir, que es imperceptible en los sistemas del enemigo.

Su  proyecto fue un absoluto secreto, tanto, que comenzó en la década de los 70 y sólo hasta finales de los 80 comenzaron los rumores sobre su fabricación, y hasta 1990 se dio a conocer.

Debido a esto, sólo pilotos de ataque eran llamados para sus vuelos de prueba, así que su diseño también incluyó algunas características de ataque y se convirtió en el primer caza furtivo de la primera generación.

Brillante idea
La idea de hacer un avión furtivo fue de un matemático ruso Pyotr Ya Ufimtsev, que durante un seminario científico del instituto de Radio Ingeniería de Moscú, propuso este brillante principio.

Unos años más tarde la compañía californiana Lockheed Advanced Development Projects descubrió los trabajos del matemático y en 1973 se dio inicio al proyecto que se denominó "The Hopeless Diamond" y que daría como resultado el extraño avión 'Stealth'.

En 1979 voló el primer modelo a escala y en 1982 el prototipo real hizo su primer vuelo de prueba. Un año más tarde comenzó su producción en serie y fueron entregados los primeros ejemplares a la Fuerza Aérea, que ocultó su existencia hasta abril de 1990 cuando sacó a volar dos aviones desde la baso Nellis para que el público los viera. Con su forma diferente, ruda y futurista, impactó al mundo entero.

En total se produjeron 59 F-117 Nighthawk que conformaron la flota que se mantuvo, desde 1992 hasta el año de su retiro, agrupada en la Base Aérea de Holloman, en Nuevo México.

Imperceptible
Hacer un avión imperceptible por los radares era la complicada misión de los ingenieros de Lockheed. Tenían que basarse en el principio del matemático que decía que la onda rebotada del radar no era proporcional al tamaño del objeto, por lo que era posible que los aviones de gran envergadura pasaran sin ser percibidos.

El problema que encontraban los ingenieros era que el diseño debía tener ciertas características, pero igualmente aerodinámico y estable para poder volar y tener las mismas capacidades de un caza de ataque. A esto se le sumaba que no solo el avión debía ser imperceptible, sino su carga y tripulación.

Para lograrlo fue necesario crearle espacios internos de carga para las bombas y misiles; una malla especial que refleja las ondas para cubrir las tomas de aire de los motores; las bahías de carga, la cabina y el tren de aterrizaje debían tener una firma dentada y estar recubiertos con una película de oro; y el avión entero estaba recubierto por una pintura que absorbe y dispersa las ondas del radar y lo vuelve un objeto difuso e imperceptible.

Además, para hacer que su inestable forma no lo derribara, el avión incorporaba el sistema Fly-by-wire para controlar las superficies de sustentación y la dirección.

Triunfante despedida
Con gran éxito, el Nighthawk cumplió importantes misiones en Kosovo y en la invasión a Irak. Es por esta primera guerra que es reconocido mundialmente. Pero el hecho de que haya sido construido con tecnología de los años 70 y que su mantenimiento fuera excesivamente costoso, lo hacían un avión obsoleto en algunas características e imposible de reparar y financiar.

Desde el 2005, la Fuerza Aérea planeó el retiro de toda la flota de F-117, en octubre del 2008, para dar paso al F-22. A finales del 2006, la escuela de pilotos de la aeronave fue cerrada y desde el 2007, 10 de los Nighthawk dejaron los cielos para siempre. Dos se encuentran actualmente exhibidos en Estados Unidos.

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