La mayoría de carros con motores diesel 'se raja' en la prueba de gases

Usuarios se quejan de que para que sus carros pasen los controles de la Secretaría de Ambiente hay que ponerlos a funcionar mal.

Redacción Motor

05:00 a.m. 23 de septiembre del 2008

MAURICIO ROMERO
REDACCIÓN VEHÍCULOS

"Tengo un vehículo de trabajo modelo 2006, con 70 mil kilómetros. El otro día me pararon en un control ambiental y mi carro no pasó la prueba. Se llevaron el carro a los patios; después de sacarlo, tuve que arreglar la bomba de combustible, lo cual me costó 2 millones de pesos, pero aún así no pasó las pruebas en el CDA del tránsito", comenta Iván Alonso, usuario que narra lo que le sucedió en un control ambiental de la Secretaría Distrital de Ambiente.
Alonso dice que su carro fue sincronizado a la perfección, el motor fue revisado en un laboratorio de inyección y que aún así no aprobó las pruebas de opacidad: "Incluso, me dijeron que 'truqueara' la bomba del combustible y ahí sí pasó".

Alonso, conocedor de la mecánica de los vehículos, comenta que la prueba que le realizó la unidad móvil ambiental no se efectúa con las técnicas y los procedimientos que dicta la norma.

El usuario añade que el técnico encargado de la prueba le dijo que el motor había que repararlo porque la opacidad estaba en el 50 por ciento, o sea un 15 por ciento por encima de lo que dicta la norma, que es del 35 por ciento de opacidad para modelos posteriores a 1998.

"Estamos de acuerdo con que hay que limpiar el aire. Eso no tiene discusión. Pero hay que hacerlo según unas normas acordadas y no que las estén cambiando sin avisar, desde un escritorio y sin tener en cuenta la realidad de la calidad del Acpm en el país", dicen al unísono cuatro expertos consultados.

Luís Ángel Rico, perito de la industria automotriz, comenta: "La física no se maneja con decreto", en referencia a que, si bien hay que proteger el ambiente, una exigencia de ese tipo no se puede hacer sin antes adecuar las tecnologías, mejorar la calidad del combustible y bajar los costos de los carros con motores de inyección Diesel de última generación.

Gustavo García, de Hyundai, comenta que "la mayoría de los vehículos Diesel de trabajo funcionan con inyección mecánica, no electrónica", que es menos eficiente en el manejo de las emisiones.

Esta situación ha generado malestar entre muchos usuarios, cuyos vehículos a veces no pasan así estén nuevos. El asunto se torna crítico cuando se trata, por ejemplo, de señoras con camionetas que llevan niños a sus sitios de estudio, pues el carro queda inmovilizado y se hace necesario hacer el trasbordo de los estudiantes a otro vehículo, lo que a su vez representa riesgos e incomodidades para los menores.

La altura y el azufre, los enemigos
Las fuentes consultadas por Vehículos aseguran que en Colombia se presenta un fenómeno no muy frecuente en otras partes del globo, y es que muchas de las grandes ciudades, incluida Bogotá, están a una altura para la cual no fueron diseñados los motores.

"Un motor Diesel a la altura de Bogotá pierde un 26 por ciento de potencia si se compara con el desempeño de la máquina a nivel del mar", comenta Gustavo García, de Hyundai.

Según Luís Ángel Rico, perito especializado en Diesel, los ingenieros chinos que han venido a ver por qué sus vehículos no están pasando la prueba de gases dicen que las condiciones en Colombia son extremas para cualquier vehículo.

Esa opinión es compartida por los técnicos coreanos de Hyundai, quienes "quedaron aterrados que las condiciones de altitud, humedad y presión atmosférica cambien tan drásticamente en tan solo una hora de camino, por ejemplo, de Bogotá a Melgar", comenta García, de Hyundai.

Según los técnicos consultados, las diferencias de altitud afectan el rendimiento y las emisiones de los motores de manera dramática. "Ahora hay que preguntarle al cliente dónde va a usar su vehículo para ¿cuadrárselo¿ según corresponda", comenta Gustavo García.

Pero muchas veces un usuario no mantiene su en un mismo sitio, sino que en un solo día puede ir -por ejemplo- de Bogotá a zonas con diferentes altitudes: eso le genera problemas de potencia y de exceso de emisiones contaminantes.

"Un carro Diesel que funcione bien y no contamine en Medellín puede ganarse un comparendo si lo trae a Bogotá, pues las condiciones varían", comenta Luís Enrique Romero, ingeniero experto del laboratorio de inyección Servicio Especializado, que atiende marcas como Cummins, Golden Dragon, Cat, Isuzu y Mazda.

Preocupación para el 2010
Existe preocupación entre los distribuidores y fabricantes de vehículos con motores Diesel dado que la norma será más exigente a partir del 2010, año en que se exigirá que se rebaje en 20 por ciento los límites máximos de opacidad.

El parágrafo del artículo 8 de la resolución 910 de 2008 dice: "A partir de los vehículos año modelo 2010, los comercializadores representantes de marca, importadores, fabricantes o ensambladores de dichos vehículos deberán garantizar una emisión máxima permisible equivalente al 80 por ciento del valor establecido en la Tabla 5 para los vehículos con año modelo 1998 y posterior".

El nerviosismo tiene que ver con que las condiciones de altitud y topografía del país, más la poca calidad del combustible, hacen casi imposible cumplir con la norma, a menos que se le baje demasiado la potencia al vehículo, lo que pone en riesgo la vida de la planta motriz.

Y esta es una situación que se está presentando tanto para las personas que viven de su carro o para aquellos que adquieren una camioneta con motor Diesel para uso particular.

QUÉ ES OPACIDAD
Opacidad es la capacidad que tienen las emisiones de gases de oponerse al paso de un haz de luz a una frecuencia determinada. La opacidad se mide en porcentaje y es, en palabras sencillas, el nivel de oscuridad de las emisiones de un vehículo diesel.

HAY QUE AYUDAR A DESCONTAMINAR, PERO¿
Los expertos consultados dicen que no están en contra de que se controlen los medios de contaminación en fuentes móviles; sin embargo, estas son algunos de los puntos del procedimiento que realizan las autoridades, con los cuales no están de acuerdo y que denuncian:

"Las autoridades no están cumpliendo ni hacen cumplir con lo reglamentado en las resoluciones anexas (909, 910 e inherentes), ni con los estándares internacionales (norma SAE J 1667 y NTC 4231) para la toma de opacidad.

En la prueba de los controles móviles no se permite que el vehículo se lleve a la temperatura de funcionamiento (a menudo hacen la prueba cuando el carro se acaba de encender y eso no muestra los índices de opacidad reales).

No se descontamina el opacímetro (el aparato que mide la opacidad) cada cuatro vehículos o cuando se lea uno que se exceda el 90 por ciento de opacidad (incluso, uno de los expertos asegura que a veces un solo carro contamina tanto, que inmediatamente hay que limpiar el opacímetro).

No se deshollina ni se sopla la sonda periódicamente.

No se reconocen los derechos del transportador indicándole el procedimiento, ni se tienen a la vista del público las condiciones y niveles reglamentados.

No se instala una sonda de temperatura.

Las autoridades sólo tienen un centro de comprobación para los vehículos que son corregidos (el de Álamos), que a su vez no cumple con los mínimos requisitos de equipos ni es idóneo".
Fuente: Luis Ángel Rico Rodríguez, perito automotor adscrito a las C.S.J. y C.C.B.


EL COSTO DE LA TECNOLOGÍA
El problema con las emisiones de los vehículos  de trabajo que funcionan con Acpm es que la mayoría son de alimentación mecánica.

El inconveniente sería menor si todos estos vehículos tuvieran sistemas de alimentación electrónica, como el Common Rail, pero eso elevaría notablemente el costo del vehículo y los costos de mantenimiento.

Por ejemplo, cada inyector electrónico Common Rail moderno viene completamente sellado y se han visto casos de taponamientos o desgastes prematuros después de tan solo 6 mil kilómetros, debido a la mala calidad del Acpm que se comercializa en el país (aún es muy temprano para medir la efectividad del Acpm que se vende en Bogotá, que según Ecopetrol es de 500 partículas de azufre por millón, 1.500 menos que el anterior Acpm).

El precio de cada inyector supera los dos millones de pesos, por eso para muchos transportadores es inviable, desde el punto de vista económico, dar ese salto de un momento a otro.

DENUNCIAN CORRUPCIÓN EN LA OPERACIÓN
Algunos usuarios que pasaron por el proceso de que les inmovilizaran el vehículo se quejan de que hay corrupción en el tema del control de emisiones y que no hay un verdadero espíritu de proteger el ambiente. Estas son las quejas más comunes:

"Se ha montado un negocio alrededor de las grúas que llevan y sacan los carros de los patios, pues a veces sus operarios aceptan ¿mordidas¿ por simplemente sacar el carro de los patios y dejarlo a una cuadra para que el vehículo -que aún no arregla el problema de emisiones- siga andando. Eso es una burla a la norma".

"Debería implementarse una amonestación, con multa incluida, pero que le dé a la persona tres días para arreglar el carro y ¿levantar¿ el comparendo, sin el perjuicio que se le causa cuando se inmoviliza un vehículo con carga perecedera, con niños, etc.".

"Los controles son antitécnicos, pues no se usan todas las sondas que contempla la norma, no se tiene en cuenta el diámetro del tubo de escape entre un carro pequeño y uno grande, las aceleraciones son demasiado bruscas y atentan contra la vida del motor y se hacen en condiciones ambientales viciadas, que en últimas varían el resultado final de la prueba".

"¿Quién controla a las grúas del tránsito, que contaminan más que los vehículos de los supuestos infractores?".

"Que haya que 'truquear' la máquina para que pase la prueba y después se ponga en funcionamiento correcto para no fundir el motor es ilógico y no va con el espíritu del cuidado del medio ambiente".

"Los entes gubernamentales cambian las normativa vigente amparados en una resolución 910 emanada el 4 de julio de 2008 y quieren, por decreto, cambiar las especificaciones técnicas de los sistemas de inyección y ¿lo que es peor de absurdo¿ que se haga retroactivo a todos los vehículos fabricados e importados después de 1999".

"Es imposible adivinar qué otra resolución va a salir y por ende comienza la desbandada de los inversionistas. Eso genera desempleo e incredulidad en nuestro país".

SOLO 10 PAÍSES TIENEN PROBLEMAS DE ALTITUD
Fabricantes como Hyundai tienen identificadas 10 naciones en todo el planeta en las cuales los motores operan bajo las condiciones más extremas, sobre todo en el tema de la altura sobre el nivel del mar: Colombia, Sur África, Taiwán, México, Costa Rica, Guatemala, Perú, Bolivia, Ecuador y Chile.

Los países europeos con elevaciones no son un problema, pues los picos allí no son demasiado altos y las ciudades se ubican en las partes bajas.

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