El mercado ya no admite pólizas rígidas, si el valor comercial del carro disminuye también deben hacerlo las primas mensuales

Es práctica comercial que las aseguradoras cancelen sobre la factura del nuevo, salvo que haya una ¿caída libre¿ del precio en su primer año de vida.

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

¿Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre¿. Esta sería la respuesta más aterrizada para los lectores de la sección Vehículos, que siguen preguntando cuál es el verdadero monto que les deberían pagar las compañías aseguradoras al momento de la pérdida total o el robo de su carro.

¿Ni tanto que queme al santo¿, porque -por ley- esas compañías deben cancelar una indemnización que ¿no excederá, en ningún caso, la del valor real del interés asegurado en el momento del siniestro¿¿ (Artículo 1089 del Código de Comercio).
 
¿Ni tan poco que no lo alumbre¿, porque un mercado volátil como el actual las obliga a estar revisando permanentemente el valor comercial de cada modelo, es decir, lo que valdría si su dueño decidiera venderlo y no lo que le costó cuando lo compró.

Esto último significa que, con la realidad actual del mercado de los vehículos, las coberturas han ido bajando conforme aquellos bajan, pero también que, en el caso de los nuevos (salvo que haya una caída dramática durante su primer año de vida) las aseguradoras acostumbran a pagar sobre factura.

La pregunta lógica es: ¿si las coberturas bajan, por qué las primas no? Estas y otras dudas se las trasladamos a Carlos Varela, director de la cámara de automóviles de Fasecolda (el gremio que agrupa a las compañías aseguradoras), quien en varias charlas con Vehículos nos ha ido aclarando varios temas complejos.

Con relación a lo anterior, nos explicó que, aunque el fenómeno de los precios era atípico en nuestro país hasta hace pocos años, siempre existe la posibilidad de renegociar, ampliar, restringir y hasta cancelar la póliza, una vez se haya cumplido el año que dura el contrato firmado entre ambas partes.

Aquí se debe tener en cuenta que, como cualquier otro contrato, el de la póliza de seguros tiene unos plazos mínimos que se deben respetar (en este caso un año) para que el negocio sea rentable para las compañías y práctico para el usuario.

Sin embargo, el ejecutivo de Fasecolda aclaró que, ¿aunque es un deber moral de las aseguradoras mantener a su cliente al tanto de la volatilidad del mercado, es él quien más sabe cómo va su inversión y si se justifica o no renegociar la póliza¿.

Lo anterior significa, dentro de la lógica de la ley de la oferta y la demanda, que el vehículo también vale lo que el asegurado ¿quiera¿ (obviamente dentro de los parámetros lógicos del mercado) y para ello se basa en las guías de precios objetivas, como las de la revista ¿Motor¿, cuya función es orientar a quienes quieren negociar su carro lo mejor posible.

¿Nosotros tenemos nuestra propia lista con alrededor de 7.000 códigos de marcas, que les permiten a las compañías aseguradoras consultar el mercado ¿explicó Varela-. Pero la gente está en todo su derecho de rebatirla. Es más, tenemos la posibilidad de que el usuario nos mande un correo diciendo que no está de acuerdo con el precio y nos puede enviar aquel que él crea, corresponde al de su vehículo. Esto es una guía, punto¿.

Llamado a la flexibilidad
La flexibilidad en los precios de las listas editadas por medios especializados, como ¿Motor¿, o por actores del mercado, como las empresas aseguradoras reunidas en Fasecolda, tiene su razón de ser: cuando un ciudadano cualquiera decide adquirir un vehículo, jamás pagará lo mismo por uno en buen estado que por otro ¿regular¿, así se trate del mismo modelo. 

Para las aseguradoras, sin embargo, esta distinción es difícil de hacer y por ello se ciñen a los precios editados por su propio gremio. ¿Un carro con 10 años de uso y 5.000 kilómetros de recorrido vale igual para nosotros que el mismo carro con 120 mil kilómetros ¿admitió Varela-. Son las personas que compran y venden las que deciden cuánto cuesta, de acuerdo con sus expectativas¿.

Por eso es importante advertirle al corredor de seguros que informe cuándo vence la póliza para que el cliente decida si quiere renegociarla o dejarla tal cual.

¿Una aseguradora debería renovar la póliza a valor comercial y no de manera automática, como se acostumbra. Si no lo está haciendo, así esté en cabeza del asegurado decidirlo, lo puede estar atendiendo mal. Y un cliente mal atendido se aburre y se va¿, advirtió Varela.

Hasta aquí, es importante aclarar varias cosas: cumplido un año de firmado el contrato con su compañía aseguradora, usted puede hacer un alto y renegociarla, si nota que está pagando demasiado por un vehículo que no es muy comercial.

Las pólizas son muy flexibles, al punto que puede cancelar unas coberturas por las que está pagando y quedarse tan solo con otras o, por ejemplo, con la de responsabilidad civil y nada más.

La lista editada por Fasecolda tiene como fin principal servir de base para el pago de las indemnizaciones, pero también constituye una guía que le indica al usuario cómo está rodando su carro en el mercado de los seguros. Sin embargo, él puede decidir por cuánto quiere asegurarlo.

Por ordenanza del propio Código de Comercio, las compañías aseguradoras pagan por el valor comercial de su vehículo al momento del siniestro, valor que lo determina, o bien en la lista de Fasecolda, o bien el precio acordado en el contrato. Las aseguradoras pagan sobre facturas, tan solo si el vehículo es nuevo y si, en su primer año de vida, no ha bajado dramáticamente de precio.


OTRAS EVALUACIONES
Pero no solo la guía de precios de Fasecolda determina el monto por lo que se aseguran los automóviles. Otras variables, como la edad, el modelo, la marca y hasta el oficio del asegurado obligan a ser flexibles con los precios editados por ella y, por ende, son determinantes a la hora de firmar el contrato.

Esto último tiene que ver con lo que las compañías llaman ¿la simetría de la información¿, que está compuesta por el riesgo moral y la selección adversa, dos eventualidades que encarecen la prima.

¿El riesgo moral consiste en que yo no sé cómo se comportará mi contraparte ¿explicó en una de nuestras charlas el director de la cámara de automóviles de Fasecolda-. Una señora calmada, que comparte su vehículo con un hijo adolescente irresponsable, puede ser más riesgosa para nosotros que un joven de 18 años con un vehículo comprado ¿a pulso¿ por él mismo¿.


PÓLIZA NO ES SINÓNIMO DE PAZ Y SALVO
La selección adversa tiene que ver más con la ¿dejadez¿ de los asegurados, es decir, con la creencia de que pueden dejar parqueado sus vehículos en cualquier lado o manejar irresponsablemente porque ¿el seguro paga¿.

¿El seguro no es un paz y salvo para hacer lo que a uno se le da la gana; es para protegerse en caso de un accidente y, sobre todo, para cuando el asegurado se convierte en ¿civilmente responsable¿. Con seguro o sin seguro, una persona que sale borracha a manejar es un criminal en potencia¿, añadió Varela.


LA EDAD, FACTOR DETERMINANTE
Otro factor que puede alterar la póliza de seguros es la edad del vehículo, variable determinante para las compañías a la hora de decidir si les otorgan una póliza o no.

Suelen asegurar autos familiares de hasta 20 años de edad y camperos, camionetas y pick ups de hasta de 15 años. Naturalmente, conforme sube la edad del vehículo, aumenta el valor de la prima, así el precio comercial de cualquier lista vaya hacia abajo.

Hay que aclarar, sin embargo, que cada compañía es autónoma de decidir cuáles carros aseguran y cuáles no. Por eso algunas tienen ciertos amparos para vehículos no mayores de 12 años y otros de no más de 15, por ejemplo (Liberty ofrece una póliza llamada ¿My Car¿, destinada a vehículos que tengan entre 12 y 20 años de antigüedad y a los cuales se les pueda conseguir piezas homologadas fácilmente).

Además de los ¿viejitos¿, otros menos comerciales, como los blindados, los que transportan mercancías azarosas, los que están matriculados en otros países o los que han sido importados por personas naturales difícilmente los aseguran.

Por su alta accidentalidad y nivel de robos, las motocicletas tampoco son amparadas por las aseguradoras.


ANTES DE ADQUIRIR UNA PÓLIZA¿
Cuando se siente a negociar el valor, decida qué cobertura quiere.
Avísele a su compañía si le realiza cambios en la mecánica a su vehículo: un carro mal ¿engallado¿ puede causar un accidente y la aseguradora podría no pagarle.
Lea con cuidado la póliza para saber sus deberes y derechos.
Borracho o no, la responsabilidad civil no cambia. Adquiera una buena cobertura para esa eventualidad.
El seguro es un colchón, que no sirve de nada si el conductor es irresponsable.


¡PILAS CON LA PÓLIZA!
Según Fasecolda, la prima anual de un vehículo cuesta entre el 2,5 y el 3,5 por ciento de su valor comercial y, si es de gama alta, ese porcentaje tiende a subir. Pídale a su asesor que le avise cuando la póliza esté a punto de vencerse y analice el mercado para renegociarla, si es del caso.

¿Por qué?
El seguro protege su patrimonio, no la depreciación del mismo.
Si ve que, en el mercado real, su carro vale menos de lo que le dice su aseguradora, renegocie la póliza.
Por ley, si el carro se va a pérdida total, la prima se entiende totalmente devengada y se cobra en su totalidad porque es imposible calcular, mes a mes, cuanto sube o baja un carro. Por eso las pólizas son anuales.
La compañía de seguros arranca a trabajar al momento del siniestro, no antes.


SABÍA QUE¿
Antes de que el grueso de la población empezara a conducir, la responsabilidad como institución jurídica se entendía subjetiva, es decir, se tenía que probar la culpa del conductor en un accidente de tránsito.

Pero luego el legislador se dio cuenta de que eso no era del todo justo en algunas actividades, así que empezó a entender que, por el solo hecho de montarse en un carro, el conductor se ¿monta¿ sobre un régimen de responsabilidad distinto, que es el objetivo.

Hoy no importa si fue responsable o no, sobre él recae una presunción de culpa, al momento de un accidente.


¿POR QUÉ LA GUÍA FASECOLDA?
¿Como esta caída tan rápida del mercado nunca la habíamos vivido, las aseguradoras tienen que cuidarse, ya que, al momento del siniestro, el cliente se va a ir cuando vea que no se le está pagando lo que él creyó que se le iba a pagar¿. Carlos Varela, director de la cámara de automóviles de Fasecolda.

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