¿En qué está montado usted?: transporte público

En Colombia no se cumplen las normas mínimas, ni hay quien controle la construcción de carrocerías para el transporte público de pasajeros. Cinco años tras la búsqueda de una normatividad.

Redacción Motor

05:00 a.m. 20 de febrero del 2009

 CARLOS A. CAMACHO MARÍN
REDACCIÓN VEHÍCULOS

El pasado mes de octubre debió entrar a regir en Colombia una nueva norma que reemplazaría la actual resolución 7126 del 11 de octubre de 1996, que establece las características y especificaciones técnicas y de seguridad para los vehículos de transporte público de pasajeros.
 
Esta norma va dirigida a los fabricantes de carrocerías, pero ya es obsoleta, y lo que es peor, pocos la respetan y no hay quién la haga cumplir. En otras palabras, en Colombia estamos en 'la edad de palo' en cuanto a regulación y todavía se siguen haciendo carrocerías en garajes, a punta de maceta. Por eso aún se hacen buses escalera, las populares, típicas y peligrosas 'chivas'.
 
Salvo las empresas grandes y reconocidas que construyen las carrocerías de los sistema de transporte masivo como TransMilenio (TM) en Bogotá y el MIO en Cali, por citar dos casos,  los nuevos buses (los azules de paraderos fijos) y algunas busetas que circulan en Bogotá cumplen con estrictas normas.
 
Pero ellos las han 'importado', como es el caso de la europea R66, que obliga a que los buses superen una serie de detecciones de calidad y seguridad muy estrictas. Por ejemplo, la R66 europea asegura que la carrocería, aunque sufra un volcamiento, no debe colapsar para no causar daños a los pasajeros.
 
En el caso de los buses de TM, algunas carrocerías son fabricadas por Superpolo S.A.: "Existe un espacio vital para que, en caso de volcamiento y si se da una deformación, se respete ese espacio vital para la protección de los pasajeros. Eso se hace a través de anillos estructurales que distribuyen las cargas. Todas las carrocerías nuestras tienen esos anillos", explicó James Posada, gerente Industrial de esa compañía.
 
Cinco años de espera
Y mientras el alcalde de Bogotá obliga a los conductores bogotanos a bajarse de sus carros dos días cada semana y a usar  'incómodos' colectivos de los que hay que apearse en 'cuatro patas', o buses 'ejecutivos'  que hay que abordar con un banquito, el Ministerio de Transporte lleva más de cinco años 'concertando' una nueva norma, la que se conoce con el número 5206.
 
La 5206 es más exigente en cuanto a protocolos de prueba, medidas más precisas, comodidad del pasajero, anclaje de sillas, que las carrocerías cumplan los parámetros en caso de colisión y que tengan puertas de acceso amplias y salidas de emergencia, entre otros aspectos.
 
Lo que se busca es que, además, de la rentabilidad para el transportador, los pasajeros viajen en óptimas condiciones de seguridad y comodidad.
 
El problema, dijo una persona que ha estado cerca de este proceso y que pidió no ser citada, es que a muchos carroceros no les conviene la norma ni tampoco a algunos transportadores que no están dispuestos a sacrificar su negocio (menos puestos en un bus) por la comodidad y seguridad de los usuarios.
 
Entre otras cosas, porque la norma en ciernes no solamente exige más controles de calidad y seguridad. Esta contempla que las carrocerías no se podrían 'fabricar' en un patio o garaje, los constructores tienen que garantizar la calidad de los materiales y cumplir con el diseño, es decir, acoger las recomendaciones de peso que dan los fabricantes de chasises.
 
Sin regulación ni controles

Como en la actualidad pocos cumplen la norma 7126 ni tampoco hay quien haga los controles, es preciso tener en cuenta en qué 'aparetejo' se va a subir,  ahora que para muchos subirse al transporte público es una novedad.
 
Uno de los exabruptos más frecuentes es que algunos fabricantes construyen carrocerías con más puestos y así las homologan. Por ejemplo, un chasís viene para 25 pasajeros, pero lo homologan para 30.
 
En realidad eso es solo un trámite o 'papeleo' porque lo que se presenta ante las autoridades de tránsito es un documento en donde están las características técnicas del automotor, pero nadie se toma el trabajo de hacer una visita de control, de pesar el vehículo y verificar sus medidas o probar la calidad de los materiales.
 
Por todo esto es que los usuarios de muchos buses y busetas que transitan por las calles de Bogotá quedan con las rodillas en el pecho o tiene que conseguir un abogado que los saque de allí.
 
"Las busetas modernas están diseñadas para transportar pasajeros de pie y sentados. No se les pueden meter más pasajeros porque consumen más llantas y gasolina", explica Posada.
 
FÍJESE EN QUÉ SE MONTA
Ante la necesidad de usar el transporte público de Bogotá, y ante la precaria oferta, más que en llegar rápido a su destino es bueno que se fije en la seguridad y la protección de su integridad física, de su vida.
 
Ni los llamados colectivos, ni las busetas viejas, ni los 'ejecutivos' cuyas carrocerías son montadas en chasises de  camiones cumplen con las mínimas condiciones de seguridad.
 
Los tapizados en hule, las borlas alrededor del panorámico, las imitaciones de cuero o la carrocería que por dentro es 'abullonada' y muy parecida a un ataúd son los mejores amigos del fuego.
 
Los vehículos de transporte público moderno son construidos con materiales antiinflamables o con materiales que retardan el fuego. Deben tener una capacidad máxima de 25 pasajeros sentados y 18 de pie.
 
Las sillas modernas  son construidas con material retardante de fuego, anatómicas y no como las de algunos automotores muy populares en nuestras calles que van rellenas de espuma y forradas en hule o 'cuerina'.
 
Verifique que el vehículo tenga puertas amplias y salidas de emergencia. Desconfíe de aquellos que solo tienen el letrero y un martillo, que muchas veces, al igual que el extintor de incendios, lo guarda el conductor amarrado con una cadena.

Los vidrios deben ser de seguridad y no de vidrio templado.


LA SEGURIDAD DEL BUS
Cuando no hay salida de emergencia deben ser mínimo de 1,20 metros de ancho y si el vehículo tiene dos puertas, estas deben ser de 85 centímetros. Además, las puertas de emergencia deben tener un mecanismo de desbloqueo que pueda ser operado fácilmente por un pasajero.
 
Las claraboyas tienen que ser con un mecanismo de expulsión que se pueda abrir con facilidad.
 
El diseño de la carrocería debe ser estructural, con materiales retardantes de fuego, que la estructura sea colapsible.
 
Las sillas deben tener un espacio razonable entre una y otra, de tal forma que el pasajero no quede con las rodillas recogidas ni pegadas al espaldar, pues en caso de accidente la persona se puede fracturar.
 
El pasajero debe poder abordar y descender del vehículo sin doblarse.
 
La norma en la que se trabaja también obliga a que haya pasamanos de techo o los que van de la silla al techo.

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