La moto astronauta, un proyecto que no prosperó

En 1969 la NASA concibió unos prototipos de motos eléctricas para los astronautas de la misión Apollo 15.

Por Redacción Motor

01:41 p.m. 31 de marzo del 2017
La moto astronauta

La moto astronauta

Durante los años 60 la carrera espacial entre la Unión Soviética y Estados Unidos era reñida, los primeros dando un duro golpe a los segundos al poner al primer hombre en órbita de la tierra y luego estos ‘desquitándose’ al dar los primeros pasos en la luna. Pero había que ir más allá, y explorar la superficie lunar era la única forma.

La NASA lo sabía y dentro de lo posible no había perdido tiempo ni escatimado gastos en lograrlo. ‘Maletas’ o pequeños vehículos impulsados por cohetes, y hasta vehículos presurizados pasaron por las mesas de dibujo en la búsqueda de un transporte lunar eficiente, pero un recorte de presupuesto cambió los planes.

De dos cohetes de lanzamiento por misión se pasó a solo uno (el Saturn V), así que cualquiera que fuera el vehículo elegido, debía ser más compacto y ligero de lo que se había pensado en principio. Boeing, junto a una división de General Motors, fueron elegidos por la NASA para diseñarlo.

El vehículo debía ser compacto para caber dentro del módulo lunar, un complicado reto para los ingenieros. El concepto inicial de este vehículo fue llamado por ellos como el moon buggy (buggy lunar), aludiendo a los buggys para las dunas que estaban tan de moda en esa época. El nombre oficial, sin embargo, era algo más serio: Lunar Roving Vehicle (LRV), o simplemente, el Rover.

La moto astronauta

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Pero el tamaño del reto era tal que ni la misma NASA estaba convencida de que Boeing pudiera lograrlo, así que también se dio a la tarea de buscar una solución propia, algo así como un plan de contingencia.

Y al parecer, al pensar en algo que fuera más pequeño que un buggy pero con similar capacidad para sortear terrenos complicados, la NASA dio con una moto.

En vez de entrar en terreno desconocido e intentar diseñar una moto propia, algunas imágenes revelan que la solución fue comprar lo que parece una Honda CT90 y partir de allí. Las pruebas no se harían esperar y un astronauta con todo su ‘disfraz’ completo se montaría en una para recorrer una pista que recreaba el terreno lunar, al tiempo que estaba suspendido de una plataforma para simular la gravedad del satélite.

La moto astronauta

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Luego se desarrolló una mini moto eléctrica sobre la que la revista American Motorcycle Association (AMA), en su edición de mayo de 1972, decía que contaba con un marco que actuaba como refrigerante al estar relleno con cera de abeja. A falta de una atmósfera para absorber el calor de las baterías, la cera se derretiría y cumpliría dicha labor. De ser necesario, habría que parar hasta que esta volviera solidificarse.

El proyecto, finalmente, no prosperó. Por un lado, el equipo del astronauta limitaba los movimientos y no hacía fácil adoptar la posición de manejo de la moto; para girar en la luna se necesitaba un ángulo de inclinación muy pronunciado; e incluso se argumenta que estas pequeñas motos no habrían podido remolcar todo el equipo requerido.

Por fortuna, Boeing alcanzó a tener listo su LRV a tiempo para la misión Apollo 15, y hasta con una capacidad de carga suficiente para que no hubiera necesidad de remolcar nada.

Debido a esto la NASA dejó a un lado su proyecto de una ‘moto espacial’, el cual quedó tan olvidado que si no fuera por una serie de fotos que por alguna razón sobrevivieron, prácticamente no se tendría evidencia de su existencia.

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