Las motos viven a su manera

El gobierno 'pasó de agache' en la regulación de licencias, cascos y el fenómeno del mototaxismo.

Redacción Motor

07:04 p.m. 06 de febrero del 2015

En varias ciudades se prohíbe andar con parrillero (pasajero de la moto), en otras no pueden circular a ciertas horas o por determinadas zonas. La última medida de las autoridades para controlar a los motociclistas se dio en Bogotá durante el día sin carro, que se extendió a las motos.

En ciudades de la costa y del interior del país las motos ‘quebraron’ al transporte público. El ‘mototaxismo’ irrumpió, tomó vuelo y ya es un fenómeno imparable que el gobierno pasó de agache. Miles de personas viven de este oficio, del que se apoderaron algunos ‘empresarios’, propietarios hasta de 50 motos que las alquilan por días. Un súper negocio, no pagan impuesto ni seguridad social a sus ‘empleados’.

Algunos restaurantes prometen que si su pedido se demora más de 30 minutos, ‘le sale gratis’. Lo que no dicen es que el mensajero es quien paga si llega tarde; y por eso tiene que salir en su moto con cinco o seis pedidos más a ‘guerrear’ entre los carros, meterse en contravía y subirse a los andenes para que su sueldo no se le vaya en ‘pedidos gratis’.

Por las calles de Lorica, Giradot, Florencia, Cereté o Neiva las motos salen por todas partes. En esas ciudades es común que sobre el tanque de la moto viaje un niño de tres añitos (sin casco), y atrás su hermanito en brazos de la madre, mientras el papá conduce. ¿Son estos unos padres responsables? Motos de cuatro pasajeros. Neiva, una ciudad por la que ruedan unas cien mil motos, tiene menos de 50 guardas de tránsito. No hay controles.

El año pasado, un informe del Fondo de Prevención Vial reveló la mala calidad de los cascos que se venden en Colombia y demostró, con siete pruebas de laboratorio, que ninguna referencia aprobó todos los ensayos. Un 22 por ciento tuvo desempeño superior y otro 58 por ciento inferior. Además, alertó por la informalidad de ese mercado. El 12 por ciento de los cascos se compra en la calle y, en algunas ciudades, la cifra llega a 40 por ciento.

Sacar una licencia de conducción de moto es fácil. Aunque se exige un curso, pocos lo hacen, pues aprendieron a manejar gracias a que un familiar o un amigo fue su ‘instructor’. Solo hay que pagar los derechos y aprobar unos sencillos exámenes que nadie verifica. La escuela hace el examen, califica y aprueba.

Nada de esto es nuevo. Son situaciones que se incubaron durante los últimos 10 o 15 años y a pesar de las alertas de expertos por el desaforado crecimiento de las motos (en el 2020 habrá unas 10 millones de motos), ni este ni los gobiernos han hecho algo para poner remedio a estos males.

¿Los motociclistas tienen responsabilidad en este caos? Sí, pero también los alcaldes, las autoridades de tránsito y los ministerios de Transporte, Educación y Comercio. En sus manos está regular el mototaxismo, la expedición de licencias de conducción, combatir la informalidad en la venta de cascos, que escuelas y colegios cumplan con la obligación de formar a los estudiantes en tránsito y seguridad vial y los comerciantes asuman más responsabilidades.

 

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