Cuando la naturaleza atropella a los carros y las aseguradoras pagan sobre lo contratado

Las coberturas ¿todo riesgo¿ no abarcan todo ni prevén muchos riegos. En hechos como los de la semana pasada, la suerte juega un papel determinante.

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

MANUEL ANTONIO ORDUZ
REDACTOR DE EL TIEMPO

Vehículos congelados bajo los Puentes de la 26, navegando por las calles, anclados en los sótanos de los edificios y hasta cubiertos de vidrios y tejas dentro de un espacio dedicado exclusivamente para ellos son imágenes que no estaban en la memoria de ningún bogotano.

Pero todo sucedió, y en menos de una semana. Por alguna razón, la naturaleza decidió emprenderla contra los carros y, de paso, obligó a sus dueños a preguntarse qué tan protegidos deberían estar.

Mientras tanto, las aseguradoras hacen cuentas e indagan con los meteorólogos si vale la pena convencer a sus abonados de protegerse contra fenómenos naturales que se dan ¿una vez cada muerte de obispo¿ en la ciudad.

Las coberturas llamadas coloquialmente ¿todo riesgo¿ han ido apareciendo de acuerdo con las exigencias del mercado, al punto que hoy contemplan una serie de ramificaciones, como terremoto, actos malintencionados de terceros (Amit), huelga, motín, asonada y conmoción civil (Hmacc), terrorismo¿ y granizo.

¿Esas coberturas son anexas a la de daños ¿explica Carlos Varela, director de la cámara de automóviles de Fasecolda-. Cuando un ciudadano toma un seguro de vehículos, debe preguntar no solo hasta dónde se está protegiendo, sino cuáles son las exclusiones de su póliza¿.

Los seguros de automóviles tienen, al menos, tres tipos de cobertura: responsabilidad civil, hurto y daño. Sin embargo, como lo explica el ejecutivo de Fasecolda, todas ellas suponen riesgos propios de la conducción y no casos fortuitos, como los sucedidos la semana pasada.

¿Por eso aquellas conocidas como ¿todo riesgo¿ se ofrecen adicionalmente a la de daños, pues es más fácil que un conductor se accidente o tenga un choque simple a que le caiga un terraplén de hielo encima o pase un viento huracanado mientras su carro está exhibido en una vitrina¿, añade Varela.

El caso del almacén
Aunque los vehículos propios de un concesionario suelen estar asegurados, puede suceder que en la vitrina reposen otros, cuyos dueños los dejan consignados para negociarlos como usados.

Los propietarios de esos automóviles firman con el concesionario un contrato que contempla los términos del acuerdo y fija hasta dónde llegan los derechos y deberes de cada quién, mientras están en exhibición.

Esa claridad es muy importante tenerla en cuenta pues, ante los ojos de la ley, un bien se considera asegurado mientras se demuestre un interés legítimo sobre él. En otras palabras, la posesión es la que determina el interés asegurable y se convierte en la única herramienta que tiene el propietario, además de la vigencia del seguro, para hacer efectiva la póliza.

¿Yo no puedo asegurar el carro de un tercero a nombre mío porque ahí no estoy demostrando interés sobre el bien, sino sobre los beneficios que yo pueda obtener a partir de ese seguro ¿dice el ejecutivo de Fasecolda-. Por eso, mientras no haya papeles, el interés asegurable sigue en cabeza del dueño anterior¿.

Una vez realizado el traspaso, el propietario ¿saliente¿ debe avisarle a la aseguradora que el carro ya no es suyo, no solo para que detenga los cobros de la prima, sino para que el nuevo poseedor pueda cubrirse lo antes posible. 

¿Si, al momento del siniestro, el seguro sigue vigente, pero a nombre del anterior dueño, es imposible cobrar la prima porque no se puede demostrar la propiedad del bien, es decir, el interés asegurable está a nombre de un tercero y es ilegal hacerlo¿, aclara Varela.

La suerte también juega
Igual sucede con el caso de los vehículos que quedaron atrapados bajo los témpanos de hielo que flotaban por el centro de Bogotá o aquellos que se encallaron en sus propios garajes.

Así como, en el estricto sentido de la palabra, los de la vitrina deberían tener una cobertura contra vientos huracanados para poder hacer efectiva la póliza, estos tendrían que estar asegurados contra granizo o inundación, si sus dueños pretenden reclamar por los daños causados.

Lo anterior puede sonar un tanto absurdo y hasta ridículo, pero tiene su explicación desde el punto de vista técnico y estadístico, pues no todas las zonas del país presentan los mismos problemas climatológicos.   

¿Un viento huracanado es más frecuente en Cartagena, una inundación es común en Barranquilla y el granizo es propio de Bogotá ¿dice Varela-. Por eso hay coberturas que vale la pena pagar, dependiendo del sitio por donde ruede el vehículo, y hay otras que pueden ser excluidas porque su frecuencia es mínima¿.

Esto contradice los acontecimientos de la semana pasada, pero pone nuevamente sobre el tapete el fin último de un seguro de automóviles: prever el daño que el conductor les pueda causar a terceros.  

¿No tiene sentido asegurarse contra asonadas, granizos, tempestades y actos terroristas, si primero no se protege de los daños que pueda provocar mientras conduce. Las ¿latas¿ son costosas, pero nunca como la vida de un peatón o los gastos de hospitalización de los pasajeros¿, puntualiza el director de la cámara de automóviles de Fasecolda. 


¿El Soat puede pagar?
¡No! Es exclusivo para accidentes de tránsito de vehículos motorizados que transiten sobre vías públicas y fue diseñado para la atención primaria del conductor, el peatón y los pasajeros que se vean involucrados en accidentes de tránsito. En otras palabras, ampara al ser humano, pero jamás al vehículo.

El Soat contiene tres pilares fundamentales:
1. Es de obligatoria expedición para la aseguradora que tenga la autorización para hacerlo.
2. Es de obligatoria adquisición, pues todo propietario de vehículo debe tenerlo.
3. Por su carácter social, las clínicas y hospitales (IPS) están obligadas a atender a los heridos en accidente de tránsito con Soat.

¿Qué reconoce el seguro voluntario?
No tiene sentido solicitarle a una compañía aseguradora que pague un daño causado por un hecho que no estaba contemplado en la póliza.

Por eso es importante tener en cuenta aspectos de la vida diaria, antes de decidirse por una cobertura contra hechos fortuitos, como fenómenos naturales o actos vandálicos. Por ejemplo:

*Los riesgos climatológicos de la zona geográfica por donde rueda el vehículo.
*Si el conjunto en donde vive tiene garaje cubierto o parqueadero descubierto.
*La frecuencia de alteraciones de orden público de la localidad en donde habita.
*El número de horas en que el vehículo se desplaza diariamente por la ciudad.

Tenga en cuenta¿
La póliza de seguros puede pagar el vehículo completo, reparar los daños o, incluso, decirle al asegurado que le corresponde a él asumir los gastos. Antes de hacer la reclamación, es bueno aclarar algunos aspectos importantes.
*La aseguradora paga sobre el valor comercial del vehículo al momento del siniestro, no sobre ¿valor de carátula¿ (contratado): los seguros cubren el patrimonio, no la depreciación del bien.
*Si su vehículo ha bajado mucho de precio en el mercado, puede acudir a su compañía de seguros a renegociar la póliza.
*La pérdida total se da cuando el costo de la reparación supera el 75 por ciento del valor comercial del vehículo.
*La pérdida parcial se da cuando el costo de la reparación es inferior a ese porcentaje.
*De cualquier forma, la compañía descontará el valor del deducible pactado al momento de contratar con usted.
*Si el monto de la reparación no supera el porcentaje del deducible, la compañía no paga.


¿Qué es el deducible?
Es un porcentaje que fluctúa entre el 10 y el 15 por ciento del valor comercial del carro al momento del siniestro, el cual descuenta la aseguradora, por dos razones específicas:

*Obligar al asegurado a acompañar en la deuda a la aseguradora, siendo más cuidadoso con su carro.
*Evitar que la aseguradora se llene de reclamaciones nimias: es mejor negocio pagar un rayón del propio bolsillo, que hacerlo a través de la aseguradora.


Esto cubre la póliza
Responsabilidad civil: pérdidas patrimoniales a las que se vería expuesto si resulta responsable por las lesiones personales o daños a bienes de terceros por causa de un accidente de tránsito.

Daños: pérdidas patrimoniales a las que se vería expuesto por los daños totales o parciales de su vehículo, en un accidente de tránsito. En esta cobertura se contemplan otras para casos fortuitos, como granizo, inundación, incendio, terrorismo o asonada.

Hurto: pérdidas patrimoniales a las que se vería expuesto por la pérdida de su vehículo o partes del mismo.

Otras coberturas: servicio de grúa, carro-taller, asistencia, hoteles, conductor elegido, asistencia jurídica, entre otros beneficios.


Salga de dudas
¿Basta con tener póliza contra daños parciales o totales, en caso de un evento diferente a un accidente sobre la vía?
No. Es imprescindible especificar contra qué está cubierto el vehículo, distinto al accidente de tránsito. Nadie está obligado a pagar lo que no le corresponde.

¿Es necesario cubrirse contra eventos naturales?
Es una decisión personal, pero las mismas aseguradoras recomiendan darles prioridad a la responsabilidad civil y a los daños en accidente de tránsito, que cubrirse contra hechos fortuitos de la naturaleza.

¿No es mejor agrupar todos los eventos en uno solo, en vez de ofrecerlos por aparte?
Hacerlo así es ventajoso para el asegurado, en la medida en que puede escoger el evento, de acuerdo al riego y a la estadística de su zona. Lo malo es que tiene que cancelar cada cobertura por aparte.

¿Si se comprueba que el techo del concesionario o del parqueadero se cayó durante el vendaval por fallas arquitectónicas, el seguro paga?
Sí paga, si el vehículo está asegurado contra vendavales. De comprobarse más adelante que el local falló por razones arquitectónicas, la compañía de seguros ¿arregla¿ con los dueños del sitio.

¿El seguro paga, así el vehículo esté parqueado en zona prohibida durante el evento natural?
Con la cobertura respectiva, sí. 

report_error_form_error
Reporte enviado
¿Encontraste un error?
Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.