Todo lo que necesita saber sobre la reglamentación y el uso de las luces en los vehículos

El color de las luces obedece a un estándar internacional y científico que se debe respetar. Sin embargo, en Colombia, su uso no está estipulado en el Código Nacional de Tránsito.

Redacción Motor

07:12 p.m. 06 de septiembre del 2013

Existe un gran desconocimiento sobre el uso reglamentario de las luces de los vehículos en Colombia. A pesar de existir normas técnicas sobre sus colores, en nuestro país esa regulación no aparece ni siquiera en el Código Nacional de Tránsito (CNT).

Según las normas internacionales, las luces de los focos delanteros, de reversa y de posición (cocuyos) deben ser blancas, y las traseras, rojas.

Las de freno, incluyendo el tercer stop, deben alumbrar también en rojo, mientras que las direccionales y las de estacionamiento serán de color amarillo o ámbar.

Sin embargo, las autoridades de Tránsito y los Centros de Diagnóstico Automotor (CDA) no hacen cumplir la norma a cabalidad por desconocimiento puntual sobre el tema o, simplemente, por omisión. En estos últimos, los operarios miran simplemente que el bombillo encienda, pero les es irrelevante el color o si es apreciable a distancia.

En la actualidad muchos propietarios de vehículos les incorporan a las unidades ópticas de los carros luces ‘extra’, tipo estroboscópicas (blancas e intermitentes, de uso exclusivo de vehículos de emergencia), lo cual está completamente prohibido.

En otros casos reemplazan los colores, por ejemplo, incorporan bombillos azules o verdes (tipo LED) al conjunto de luces de freno, las cuales alumbran de forma intermitente y, en el peor de los casos, cubren las unidades con películas o acrílicos oscuros.

Consultados algunos establecimientos comerciales en Bogotá, los clientes (principalmente jóvenes y taxistas) piden estos cambios para estar a la moda, con el fin de diferenciarse de los demás o porque el auto ha recibido transformaciones personales (tipo tuning).

Sea la razón que sea, estos cambios no deben ser permitidos, pues atentan contra la seguridad de los ocupantes del automotor y de los vehículos que transitan detrás de este, pues generan confusión por no ser identificables a tiempo.

¿Qué pitos toca?
Los dispositivos sonoros también están reglamentados. El CNT dictamina: “Todo vehículo deberá estar provisto de un aparato para producir señales acústicas de intensidad no superior a la señalada por las autoridades ambientales, utilizable únicamente para prevención de accidentes y para casos de emergencia”. A su vez establece que las sirenas y aparatos similares de alta intensidad están reservados a los vehículos de emergencia (bomberos y ambulancias) y a los pertenecientes a las fuerzas militares, policía y autoridades de tránsito y transporte. Sin embargo, esta norma tampoco se cumple y a diario oímos cómo vehículos particulares vienen provistos de este tipo de dispositivos.

‘Engallar’ con luces
El servicio público de transporte intermunicipal, junto con el de carga, son los principales actores que hacen un uso irregular de las luces, al engallar sus vehículos con ‘licuadoras’, luces LED intermitentes y toda clase de aditamentos.

La importancia de cada tono
De acuerdo con Cesvi Colombia, los colores de las luces van asociados a la manera como actúa el ojo humano, el cual es más sensible a los tonos amarillo y rojo. “Las luces direccionales y las de estacionamiento son de color amarillo porque garantizan confianza en el proceso de advertir situaciones inesperadas". En cuanto al rojo, el ojo humano tiene una mayor sensibilidad cromática para los colores de amplio espectro, razón por la cual las luces de posición trasera y de freno deben ser obligatoriamente de este color, pues así se facilita la rápida acción luego del proceso de percepción y reacción generado en el cerebro.

La verdad sobre las HID

Nuevas tecnologías de iluminación tienen en jaque a usuarios y autoridades por desconocimiento de estas.

El actual Código Nacional de Tránsito no menciona la normatividad de las luces delanteras y a ello se debe la implantación de nuevas tecnologías de iluminación, como es el caso de las luces HID (High Intensity Discharge) que han causado controversia.

Dichas luces, introducidas por BMW en 1991, se distinguen en las calles y carreteras por su tonalidad azulosa.

También se conocen popularmente como ‘de xenón’, basadas en la incandescencia del gas del mismo nombre que se encuentra en el interior de los bulbos y que mejora sustancialmente la iluminación.

Este dispositivo de iluminación emite un brillo azul muy intenso, mediante una descarga eléctrica. Dadas las características de su poder, son denominadas “de alto rendimiento”, pues superan considerablemente las cualidades, tanto de amplitud como de luminosidad, de los sistemas halógenos y convencionales, con un consumo de corriente inferior.

No todos los bombillos de colores que ofrecen en el mercado son HID. Algunos solamente son de colores y por eso producen molestia en los demás conductores. O son halógenos (que funcionan con gases provenientes del yodo de más de 75 vatios), de uso prohibido.

El bulbo de iluminación de un sistema de xenón no se basa en el principio de la incandescencia del filamento de tungsteno, como en los sistemas convencionales. Por el contrario, en su interior se halla una mezcla de gases inertes, principalmente xenón, los cuales al recibir una descarga de aproximadamente 23.000 voltios explotan molecularmente, generando un halo brillante.

Si su carro no los trae de fábrica y quiere instalarlos, tenga en cuenta que una cosa son los HID homologados y otra los bombillos que se instalan en lámparas no concebidas para HID. Esto significa que las lámparas deben tener diseño predeterminado en su tallado que permita que el haz de luz se despliegue sin encandilar a otros conductores.

Las lámparas HID son unidades especiales. Cuando se les acoplan a las unidades ‘normales’ de los vehículos, es imprescindible seguir las instrucciones de conexión y tratar de que se haga en reflectores modernos.

Una resolución confusa
La polémica por el uso de luces de alta intensidad surgió por una ininteligible redacción de la resolución 3027 del 26 de julio de 2010, sumada al desconocimiento técnico de sus autores, que de un solo tajo pretenden prohibir el uso de este tipo de iluminación, que tiene reconocidas bondades en materia de seguridad vial y probada hace muchos años por las más prestigiosas marcas de la industria del automóvil.

Algunos agentes de la policía de carreteras se ‘pegan’ de esa norma para imponer comparendos ‘a ojo’ y sin ningún elemento técnico que permita determinar cuándo las luces son legales o ilegales.

La confusión también radica en que, para muchos agentes de tránsito, solamente los vehículos de alta gama vienen con estas luces originales de fábrica y a esos se les ‘perdona’, pero a los que tienen luces adaptadas, de forma correcta sí les caen.

También hay desconocimiento de muchos propietarios de vehículos que adaptan estas luces a sus carros sin tener en cuenta aspectos técnicos para su instalación o acuden a sitios en donde les ‘meten gato por liebre’, con imitaciones o bombillos de mala calidad.

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