Ni obras, ni mejoras en la movilidad: a un año del Pico y placa todo el día

Según la Alcaldía en Bogotá circulaban 1.324.495 vehículos. Pero las cifras indican que el parque automotor particular no llega a los 900 mil carrosy no todos ruedan en la capital.

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de enero del 2010

El próximo 6 de febrero se cumplirá el primer año de vigencia del pico y placa ampliado. Por esos días, la Alcaldía de Bogotá sostuvo que la medida se adoptaría por dos años, mientras se desarrollaban varios proyectos viales de impacto en la movilidad de la ciudad.

Un año después, los resultados esperados no se ven reflejados en un mejor flujo vehicular. Las obras, que se convirtieron en la disculpa para ampliar la medida están en veremos y su conclusión es incierta.  

Además, la Alcaldía insiste en mantener el pico y placa todo el día con unas cifras del número de vehículos que ruedan por la ciudad y que no concuerdan con la realidad del parque automotor.  

Vehículos estableció que datos como el número de automóviles es muy inferior al que dicen las autoridades, de acuerdo con los registros de la Secretaría de Movilidad. El año pasado, por ejemplo, solamente se matricularon 45 mil autos nuevos en Bogotá, pero eso no significa que se usen a diario. Es más, los particulares, en promedio, solo se usan dos horas al día.

¿Pico y placa por más tiempo?

Lo que ha quedado en evidencia, ante el retraso de las obras, es que muy probablemente, los bogotanos se verán abocados a soportar la restricción por un tiempo indefinido. 

Así lo reconoció el contralor de Bogotá, Miguel Ángel Moralesrussi, quien le dijo a Vehículos que, ante las actuales condiciones,  es muy factible que la medida no se levante y a los bogotanos tengan que  'aguantar dos años más de congestión'. 

Moralesrussi explicó que no es solo el retraso de las obras lo que incidirá en esa situación. A esto hay que sumar el aumento de vehículos, agravado por los daños en la malla vial, y el consiguiente retraso o puesta en marcha del TM por la Séptima y la 26 y el funcionamiento del Sistema Integrado de Transporte (SITP). 

Con la ejecución de esas obras, explicó el Contralor,  "no habrá por dónde puedan circular los vehículos que utilizan las vías intervenidas, y las vías secundarias van a estar congestionadas por el tráfico de carga de materiales y de la gente del sector", explicó el Contralor. 

Según la información existente,  hay retrasos hasta del 50 por ciento en la ejecución de las obras, especialmente de la Calle 26, y sectores donde el avance, después de casi 10 meses de iniciados los trabajos, está entre el 1 y el 10 por ciento. 

Por eso, la representante a la Cámara Gloria Stella Díaz, aseguró que "quedan en la incertidumbre el levantamiento de la medida de pico y placa dos días completos a la semana y la puesta en marcha del Sistema Integrado de Transporte Público para Bogotá y posteriormente del Metro". 

Lo que viene 

Entre tanto, el pico y placa todo el día sigue causándoles graves inconvenientes al comercio y a quienes dependen de su carro para trabajar. Tal como se vio a finales del año pasado y a comienzos de este, cuando se levantó la restricción, los trancones siguen. La situación en las horas pico es caótica, y en las horas valle, el pico y placa no aporta mucho a la movilidad pero si causa contratiempos a los usuarios. 

Hay que decir también que fenómenos que se han presentado en otros países como México se empiezan a ver en Bogotá. El año pasado se denunció como por tan solo 80 mil pesos en el sector de Paloquemao se compraban placas falsificadas. Y quienes pudieron comprar un segundo carro usado no dudaron en hacerlo. El año pasado se registraron en Bogotá cerca de 110 mil traspasos de automóviles.

De otra parte, mientras los carros particulares que pagan altos impuestos, y sobretasa a la gasolina están parados la mayor parte del día, mientras que taxis,  buses, busetas y Transmilenio, que son negocios sobre ruedas,  usan la malla vial durante más tiempo, contaminan y deterioran con su peso las calles y avenidas.

Una muestra evidente de ello es el estado actual de la Autopista Norte entre la calle 100 y 170 en ambos sentidos. Los carriles de TM, financiados en parte con la sobretasa a la gasolina que pagan los dueños de carros particulares, están destrozados.  

Y en cuanto a los carriles mixtos de dicha vía, pareciera que los encargados de su mantenimiento se cansaron de reparar las losas porque ahora lo que están haciendo es echar sobre los huecos montones de asfalto de muy mala calidad. 

Por eso no le falta razón a Álvaro Younes, presidente de Fedispetrol, quien  refiriéndose a los problemas de movilidad en Bogotá  señalaba que "la continua reparación, desde su creación, de las losas de Transmilenio (...) origina que, como están concebidas las cosas, duraremos el término natural de nuestras vidas reparando losas y repavimentando vías por donde circula este sistema de transporte".    

Otros programas en veremos

Cabe destacar que mientras el Distrito se comprometió a acometer otras acciones para mejorar la movilidad, no ha habido mayores progresos en ese sentido, y por el contrario, estas solamente se han limitado al pico y placa para particulares. 

Entre esas acciones figuraban un mayor control a las motocicletas y a poner ordena en el uso de los carriles para estos aparatos; el censo de los taxis, sobre el cual no se sabe qué pasó pues es todo un misterio saber cuántos hay en la ciudad; la restricción de circulación por algunos sectores de la ciudad para vehículos de carga y maquinaria y pesada, así como el cargue y descargue de mercancías.

Así mismo, la publicitada gerencia en vía de la carrera Séptima, la 'ola naranja' o el carril único para vehículos particulares con varios ocupantes se han quedado únicamente en experimentos que poco le han aportado al flujo adecuado del tránsito.

Hoy, con las obras en el limbo, los conductores bogotanos seguirán pagando los platos rotos por los errores de la administración en un punto tan neurálgico para la ciudad como es la construcción y ampliación de las vías. Más si se tiene en cuenta que venían de sufrir experiencias nefastas en obras pequeñas como la reparación de las calles 106 y 116. 

Al respecto, el representante a la Cámara por Bogotá David Luna, dijo que "tristemente la Ola Naranja, y las medidas de motivación de no uso del carro se quedaron como muchas cosas de esta administración: en simples anuncios, no hay ningún tipo de beneficio ni de organización".

Luna reiteró que el pico y placa debe replantearse, y volver al horario anterior porque no hay no ha habido ningun beneficio desde el punto de vista ambiental, y de movilidad. 

"La adminsitración debe dedicarle esfuerzo es a la gerencia, a la construcción de nueva infraestructura, a la reducción de la sobreoferta y la ilegalidad del transporte público, y la puesta en marcha de un eficiente sistema de transporte integrado. Todo lo demás es retórica y adicionalmente demuestra improvisación y desconocimiento", añadió. 

Esto ya se veía venir, y así lo vaticinó en su momento Álvaro Younes: "No es culpa del ciudadano del común que posee un vehículo, que los dirigentes se hayan preocupado más por restringir el uso del carro en la ciudad que por la creación, ampliación, continuación y culminación de vías". 

La realidad de las cifras 

Los argumentos que tiene la administración son cada vez más cuestionables. Por ejemplo, se dice que cada año entran a Bogotá cerca de 95 mil vehículos nuevos. En realidad, el año pasado, se matricularon en la ciudad 97.828, pero de estos, solamente 46.839 son autos particulares.  

Muchos de ellos no ruedan en la ciudad porque son comprados por usuarios de otras capitales del país o de regiones en donde no hay concesionarios de la marca  o no reciben el servicio, ventajas y descuentos  que ofrecen los distribuidores de Bogotá. 

En las cuentas que hacen  las autoridades se incluyen 24.034 motocicletas y 4.083 taxis. Si se suman los camperos y camionetas que la Secretaría de Movilidad contabiliza por aparte, los vehículos particulares nuevos no llegan 70 mil. 

Para la fecha en que se amplió el pico y placa, la Alcaldía partió de la base de que en Bogotá circulaban 1.324.495 vehículos. Aquí se incluyeron 155.810 que ruedan en Bogotá pero que están matriculados en otras ciudades. 

Sin embargo, hay que aclarar que del millón 300 mil vehículos, solamente 651.243 corresponden a autos particulares; 118.276 a camionetas y 125.774 a camperos. El resto del parque automotor a diciembre del 2008 lo conformaban entre otros, buses, camiones, taxis y más de 140 mil motocicletas. 

La Alcaldía también argumenta que con el pico y placa salen de circulación cada día unos 530 mil carros, pero con las cifras arriba mencionadas las cuentas no dan. Y según los reportes recibidos en comentarios a eltiempo.com por parte de los lectores, con o sin el pico y placa la movilidad en Bogotá es igual de complicada.

report_error_form_error
Reporte enviado
¿Encontraste un error?
Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.