Oír con atención sonidos extraños del vehículo, sirve para identificar rápidamente lo que le aqueja

Si la intención es llevarlo a pasear este fin de año, antes de arrancar, hay que prestar mucha atención a los chillidos, estallidos, topeteos o rechines anormales.

Redacción Motor

04:33 p.m. 13 de diciembre del 2013

Es la única manera que tienen los autos para decirles a sus dueños que necesitan un mantenimiento adecuado, especialmente si van a ser sometidos a largas jornadas en carretera y, peor aun, a los trancones que se formarán en ellas durante todo diciembre y enero. Aquí, las quejas más frecuentes:

La dirección chilla

La correa está floja.

Le falta líquido a la bomba de la dirección (no olvide revisar).

La bomba misma está suelta o dañada.

Los frenos chillan y raspan

Las pastillas de freno están desgastadas o sobrecalentadas.

Los discos, tambores y pastillas están sucios.

Los calibradores del disco de freno están flojos.

El disco está mal montado.

Si suena un raspado trasero a bajas velocidades quiere decir que el rotor del freno está deformado o que los tambores necesitan cambio.

El exosto ‘totea’ o vibra

Tiene un agujero.

Los inyectores de combustible pueden tener fugas.

El ‘tarro’ está suelto.

El sistema de escape está mal y hay que cambiarlo.

La transmisión rechina o traquetea

Los cambios no están enlazando bien.

El embrague está mal y hay que cambiarlo.

Hay algo enredado en el eje trasero (un papel, la rama de un árbol…).

El freno de mano está puesto.

El nivel de fluido de la caja de cambios es bajo.

La cadena de transmisión se dañó.

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