Mucho ojo a los puntos ciegos, una de las causas de accidentalidad más frecuentes

Siempre hay que estar más atento al espejo derecho que al izquierdo, dicen los expertos.

Redacción Motor

09:47 p.m. 18 de enero del 2011

Argumentan que por ahí es donde casi siempre un carro o una moto desaparecen y así comienzan las tragedias. Esta premisa la conocen a fondo los conductores de camiones y articulados.

Y es que en la conducción de vehículos pesados cambia por completo la visibilidad y la percepción de lo que acontece en la vía y en muchas ocasiones esta diferencia hace que ocurran aplastamientos de vehículos pequeños, motociclistas, ciclistas y peatones por parte de conductores y sus camiones que, sin intención o dolo.

Esto se origina por la posición de manejo que tienen estos profesionales del transporte y por el diseño de las cabinas tradicionales de los camiones, que hace que los pilotos se enfrenten a varios puntos ciegos que comprometen su visibilidad.

Qué son y dónde están

También conocidos como ángulos muertos, los puntos ciegos que existen en todo vehículo son los que, desde el puesto del conductor, limitan su campo de visión al punto de obstaculizar su amplitud visual y crear zonas de riesgo en las que se pueden provocar accidentes de tránsito.

El problema se hace más serio en los vehículos pesados pues estos puntos ciegos son más pronunciados. Por ejemplo, dentro de estas zonas no solamente se puede 'esconder' un motociclista sino un automóvil pequeño.

Existen puntos ciegos en los laterales de cabina: en esta parte del vehículo, los conductores tienen menos visibilidad en el lado derecho, debido a que la puerta y guardafango terminan a una altura considerable.

Esto hace que los giros a la derecha se conviertan en un riesgo, porque estos dos elementos impiden que se vea un peatón o incluso un automóvil. De ahí la necesidad de tener precaución cuando se realizan estas maniobras.

Así mismo, las grandes zonas que existen a ambos lados de los camiones son altamente riesgosas debido a los amplios espacios que requieren para girar. En esos momentos, es imposible ver los automóviles que vienen directamente detrás de ellos o a su lado; incluso, en la maniobra de cambiar de carril, estos puntos ciegos laterales son muy peligrosos por la altura desde donde puede ver el conductor. Los puntos ciegos son creados por los paneles traseros y laterales de la carrocería, lo cual se convierte en un punto ciego aún más grande.

Incluso, el capó también es un punto ciego importante. Por su tamaño, este tipo de vehículos hace necesario que la altura a la cual se encuentra el conductor sea mayor. Así mismo, la tapa que cubre el compartimento del motor es más grande y queda a mayor altura, lo cual produce un punto ciego bastante amplio tanto hacia adelante como hacia los lados del vehículo.

Si el vehículo tiene un capó largo, el conductor podría no ver los primeros 3 a 6 metros que están frente a su paragolpes delantero, lo cual es suficiente espacio para que un automóvil se ubique justo allí y no se vea.

Además, en caso de una frenada brusca del vehículo que se encuentra dentro del punto ciego delantero, el conductor del vehículo pesado simplemente no podrá verlo y lo arrollará.

Por supuesto, también se le considera punto ciego a la parte trasera del remolque o del furgón, pues en maniobras de reversa el conductor no tiene ninguna posibilidad de advertir un obstáculo.

Pero también, un automóvil pequeño tiene puntos ciegos en los que suele aparecer un motociclista o un ciclista que pareciera salir de la nada. Esto se refleja en los accidentes que se presentan en los cruces con este tipo de vehículos de dos ruedas.

Cómo reducirlos

Los siguientes consejos no solo aplican para los conductores de camiones, también aplican para los particulares. Para ayudar a observar lo que ocurre detrás del vehículo existen los espejos retrovisores. Sin embargo, no hay que confiarse únicamente de ellos, porque no todo lo que reflejan corresponde a la realidad pues también tienen puntos ciegos.

En los espejos también existen puntos ciegos que se dan porque lo que se observa está determinado tanto por el tamaño del espejo como por la distancia a que se encuentra el conductor.

A menudo muchos conductores que desean cambiar de carril miran los espejos retrovisores y se encuentran repentinamente con otro vehículo que hace cambio de luces o les pita como forma de avisar que le están cerrando el paso.

Esto sucede por la visión limitada producto de los puntos ciegos y por exceso de confianza de los conductores; este plural no es casual porque la responsabilidad es compartida entre todos los conductores, es decir, así como el conductor que se cambia de carril debe procurar por todos los medios advertir la presencia de otro vehículo, también es responsabilidad del que viene en esa misma vía el considerar que de pronto no es visible para los demás y debe buscar, por medio del pito o de las luces tener presencia en los espejos del otro.

Para reducir los puntos ciegos al cambiar de carril, se aconseja mirar dos veces el espejo retrovisor antes de efectuar la maniobra; si no viene nadie, conviene esperar dos segundos, volver a observar y realizar el adelantamiento.

Los conductores con más experiencia deben desarrollar la visión periférica, lo que significa estar permanentemente mirando el espejo y dar un vistazo por encima de los hombros para hacerse una más clara imagen espacial.

Otra manera de reducir estos puntos ciegos es por medio del uso
de espejos convexos que ofrecen una zona más amplia de visión aunque la imagen que muestra no es real, ya que varían los tamaños de los objetos así como las distancias a las que se encuentran.

Con Cesvi.

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